El sistema sanitario de Rosario rozó el techo de su capacidad de respuesta ante el incremento de casos graves de covid. Los números que resumían la jornada del jueves y que manejaban funcionarios provinciales suenan brutales, no sólo por la cantidad de vidas que están en riesgo, sino porque ese nivel de saturación se da en un sistema que incrementó 2,5 veces su cantidad de camas.
El punto crítico, justamente, son las camas críticas, es decir las de los pacientes que requieren asistencia mecánica respiratoria. Las cifras dan pavor:
- Los dos policlínicos propios que tiene PAMI en Rosario ayer operaron con el 100% de las camas críticas ocupadas.
- El sector privado cerró con el 96%, pero quizás lo más impactante es que el 61% de esas plazas está ocupada por pacientes covid-19.
- El sector público, entre hospitales municipales y provinciales, fue el único que conservó algo de aire: 89% de ocupación, pero estaban muy saturadas las camas generales: 94%.
¿Dónde estaba parada la ciudad hace una semana? En el sector púbico los casos covid representaban el 23% de las camas. Hoy explican el 32% del total.
Los pronósticos se están cumpliendo al pie de la letra. Este jueves Rosario reportó el número de contagios más alto de los últimos seis meses: 802. Un dato a tener en cuenta es que sobre el total provincial la ciudad sigue representando entre el 25% y 30% de los casos, según el día. En la primera ola, en 2020, llegó a significar más del 50%. Esto quiere decir que en la actualidad el virus está distribuido geográficamente a lo largo de toda Santa Fe.
“La gente no tiene idea de lo que eso nos significa”, dice un funcionario de salud inmediatamente después de compartir los datos de última hora. La cuestión del momento es encontrar camas, gestionar durante horas, a veces para que una ambulancia deje de esperar con un paciente arriba, otras para que pueda llegar a la ciudad un enfermo que necesita un respirador desde otra localidad y, en días como ayer, para derivar de un centro de salud a otro cuando no hay más lugar, como el caso de los policlínicos Pami I y II que ayer hicieron tope entre casos covid y las internaciones de un grupo etario de alta demanda.
“Estamos haciendo que el sistema de derivaciones funcione en red”, explica el funcionario, aunque como siempre hay algún nivel de especulación entre algunos privados. El nivel de colaboración para aceptar pacientes no es el mismo entre todos los sanatorios, o asociaciones de sanatorios y clínicas.
Roberto Villavicencio, dueño del Grupo Oroño y médico que no dejó de estar ni un momento en la trinchera desde que inició la pandemia, lo expresó en estos términos: “Estamos jugando con la ocupación de los espacios vacíos mínimos que quedan”. Fue la forma de graficar que hoy se pueden encontrar camas con internados en espacios donde antes funcionaban guardias, auditorios, oficinas.
Consultado por Aire Digital, el empresario de la salud Carlos Tita, que en Rosario administra el hospital Italiano y el Sanatorio Los Alerces, confirmó que la situación en ambos lugares era parecida a la del Grupo Oroño, aunque no dio porcentajes, porque “esos datos se los proveemos al Ministerio de Salud de la provincia”, explicó.
El escenario de saturación repercute sobre la provisión de los insumos de salud. Un tema crítico fue el oxígeno medicinal, generado por un mercado hiperconcentrado sobre el que esta semana intervino el gobierno para asegurar abastecimiento interno y precio.
Villavicencio puso el foco en otro rubro crítico. “La mayor dificultad está en las drogas para pacientes con covid que requieren asistencia mecánica respiratoria, son drogas imprescindibles”. En un reportaje en radio Sí contó que el problema es que “aumentaron brutalmente el precio. De acuerdo al observatorio que tenemos a nivel país, comunicaron incrementos en el último año del 1000 por ciento. Son drogas carísimas, que están escaseando”.
Son las drogas que se usan para sedar a los pacientes, para darle analgesia y los bloqueantes neuromusculares para que el cuerpo no ofrezca resistencia cuando el paciente está en respiración mecánica asistida. Nombres como midazolam o propofol son desconocidos para el común de la gente, pero detrás de ellos se armó un juego donde pujan unidades de terapias intensivas repletas de pacientes que los necesitan para seguir viviendo y el juego de la oferta y la demanda que empuja los precios.
Los sanatorios rosarinos ya advirtieron al Ministerio de Salud de la provincia sobre la necesidad de garantizar el aprovisionamiento de esas drogas críticas que escasean.
Rodrigo Sánchez Almeida, presidente de la Asociación de Clínica y Sanatorios, lo explicó de esta manera consultado por Aire Digital: “Nos llama la atención que los ministerios de Producción y Salud de la Nación les hayan convalidado esos precios”.
¿Y por qué escasean? Sobre este punto hay opiniones divididas. Están los que creen que la razón es que no les dejan aumentar por arriba de los convalidados y los que ven otros factores. Entre ellos Sánchez Almeida: La verdad no tengo certeza, sólo sé que en 2020 tuvieron aumentos irregulares todo el tiempo que no se relacionan ni con el dólar ni con nada…”.
Como sea, Villavicencio afirmó que en el relevamiento que hicieron entras las clínicas y sanatorios los stocks actuales no alcanzan para más allá de 15 días. Un alerta para una de las tantas emergencias a sortear en medio de la segunda ola. Por lo pronto ya advirtieron al Ministerio de Salud de la provincia sobre la necesidad de garantizar el aprovisionamiento de esas drogas críticas que escasean.
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