Un nuevo hecho de inseguridad se registró en barrio Sargento Cabral, puntualmente en la esquina de Lavaisse y Lavalle, cuando el robo a una mujer que transitaba por esa zona terminó en una persecución automovilística.
Desde el móvil de Aire de Santa Fe los protagonista relataron con lujo de detalles los momentos que les tocaron vivir en lo que parecía ser una tranquila siesta.
Todo comenzó cuando al llegar a su casa, Laura observó una joven en la esquina de la cuadra y un vehículo que nunca antes había visto. "Estaba llegando sobre Lavaisse al 1.400 casi Lavalle y me encuentro con un Corsa gris y una chica que jamás había visto parada en la esquina de mi casa", relató la mujer al móvil. Al cerrar la puerta de su casa, Laura escuchó una serie de gritos que alertaron a sus vecinos.
Uno de los automovilistas que presenció el hecho y que intentó abordar al ladrón que atacó a la joven, sufrió la rotura de uno de los vidrios del auto de parte del delincuente que lo rompió con un objeto contundente.
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Esteban se sumó a la persecución del delincuente que trabajaba en sintonía con los ocupantes del vehículo que minutos antes Laura había visto en la esquina, un Corsa gris con vidrios polarizados. "Estaba almorzando cuando escucho los gritos, cuando me acerco a la puerta veo que intentaban robarle a alguien", contó Esteban quien no dudó en salir para ayudar.
"Cuando salgo vi un auto parado sobre Lavaisse con el vidrio roto y un hombre corriendo hacia Lavalle con dirección al sur", relató el vecino. El ladrón se escondió por Huergo a la espera de que el auto que se encontraba estacionado sobre Lavaisse lo buscara.
"El auto estaba acá y no arrancaba, nos nos dimos cuenta que eran los amigos del ladrón. Cuando el auto arranca con mi vecino decidimos seguirlo", detalló. A la altura de Mitre y Llerena el auto frenó, alzó al ladrón y este tomó el volante.
"Se dan cuenta que los estamos siguiendo y empiezan a acelerar—relata Esteban— Toman por Mitre, hacen un par de cuadras y dobla en contramano, los seguimos unas cuadras y al darnos cuenta que era una riesgo decidimos volver".
Los hechos son moneda corriente en el barrio, los vecinos aseguran que una vez a la semana se da a conocer un robo o ataque en la vía pública. La presencia policial es casi nula, y el accionar de la misma se limita a asistir a las víctimas de los hechos. "Respuesta no tenemos, los hechos delictivos aumentaron y nos sentimos desprotegidos en todo sentido. Va a sonar feo pero parece una zona liberada y ya no sabemos que hacer más que poner alarmas y tener cuidado entre los vecinos", describió Esteban.
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