En el marco de la pandemia por coronavirus, y desde que por decreto el 19 de marzo de 2020 se dispuso en Argentina el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (Aapo), la sociedad toda debió adaptarse a un inédito escenario en la que se reconfiguraron los ámbitos y las actividades sociales, individuales, familiares y comunitarias.
Uno de los sectores que más sintió ese cambio fue el de los adultos mayores, quienes según la Convención Iberoamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores vieron vulnerados sus derechos a la dignidad, por los prejuicios negativos sobre la edad al considerarse grupo de riesgo a los mayores de 60 años: “edadismo” o “viejismo”; a la independencia o autonomía, al decretarse que debían quedarse en sus casas sin poder realizar actividades recreativas o laborales; a la integración física y moral, por la situación de exclusión que permitió muchos casos de destrato, abuso y violencia; y a la comunicación, porque se prohibió la visita a los geriátricos, y al inicio no se permitió que se acompañara a los adultos mayores enfermos, por ejemplo.
También, considerando los datos relevados por la encuesta de la Red Subregional Sur / HelpAge Red Global, en el marco de la Campaña Adultos Mayores Demandan Acción, se puede determinar que las personas mayores en Argentina han experimentado malos tratos durante el aislamiento preventivo por parte de varias instituciones, como los bancos.
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En la campaña también se reveló que más de la mitad de los encuestados considera que otros tomaron decisiones por ellos durante el aislamiento e invitan a la comunidad a “tomar distancia de los prejuicios”.
La Fundación Navarro Viola publicó dos videos que resumen este relevamiento:
En diálogo con Aire Digital, doctora Mónica Calvo, bioquímica y gerontóloga, directora de la organización santafesina Proyecto 3, quien también adhiere a la difusión de esta campaña, aseguró que “la pandemia puso al universo adulto mayor en una situación de indefensión total, con vulnerabilidad de derechos y accesos”.
Y remarcó: “Somos conscientes de que el Covid cambió la vida del mundo, pero sentimos que este grupo social perdió mucho más, porque debió adaptarse en tiempo récord a sistemas que no conocían o habían explorado muy poco, sumando el miedo, la angustia y la soledad en muchos casos”.
En Proyecto 3, por ejemplo, de los más de 60 talleres que se dictaban quedaron 25; y de los 600 alumnos que habían iniciado el ciclo 2020, hoy solo quedan cursando unos 230. Las disciplinas intelectuales, de literatura, filosofía y formación de idiomas son las que no perdieron vigencia con la virtualidad, pero pasaron a segundo plano las actividades físicas, deportivas o artísticas, los talleres recreativas y de manualidades.
Sobre esta realidad, la referente de Proyecto 3 se mostró muy preocupada. “Es importante poner sobre la mesa la realidad que están viviendo los adultos mayores que hoy no tienen acceso a conectividad y se sienten estigmatizados en muchos casos solo por tener cierta edad (edadismo o viejismo), y encima alejados de sus seres queridos”.
Al principio, en esta institución, como en muchas otras dedicadas al acompañamiento de la tercera edad, las clases se adaptaron en un inicio al WhatsApp con envíos de materiales por video, grabaciones o adjuntos de lectura, y luego se complejizaron con diversos formatos de plataformas cuando la situación comenzó a agravarse, lo que requirió acompañamiento formativo por parte de los docentes.
“El daño emocional de esta situación es muy grande, porque muchas personas mayores comenzaron a sentir miedo y dejaron de lado sus cuidados de salud, dejando de ir a los sanatorios; o descuidaron su alimentación con tal de no ir a hacer mandados”, remarcó Calvo, quien llamó a las familias santafesinas a “buscar estrategias para acompañar a los mayores de su entorno”. “Es importante que los llamen, les hagan videollamadas y los dejen ver, siempre tomando las medidas adecuadas, a sus seres queridos, sobre todo a los nietos”, afirmó.
“Con esos cambios surgieron muchos abandonos, porque hay muchos adultos mayores que no tienen una PC en la casa, y el material en el celular no siempre es fácil de leer. Además encontramos la dificultad de la accesibilidad, porque también una mayoría solo usaba paquete de datos y no tenía internet en su casa, lo cual hizo más difíciles las cosas”, contó la profesional.
Mantener el lazo de amor y la actividad
La bioquímica y gerontóloga comentó, por último, que desde la organización social Proyecto 3 están ya pensando en actividades para la temporada de verano, todas en modalidad virtual, y en ese sentido invitó a los interesados en contactarse para conocer las propuestas (disponibles a partir de la segunda quincena de noviembre) en el teléfono 342-4559863 o visitando el sitio www.proyecto3.orgwww.proyecto3.org.
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