Qué es un ACV isquémico y cómo se produce
Según explicó Valderrama, un accidente cerebrovascular isquémico ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia el cerebro. “Las neuronas necesitan oxígeno y glucosa que se transportan a través de la sangre. Si ese flujo se corta, las células comienzan a sufrir y mueren”, detalló el especialista.
La obstrucción puede producirse por dos mecanismos principales: un trombo, que se forma directamente en una arteria cerebral dañada por factores como hipertensión o colesterol alto; o un émbolo, es decir, un coágulo que se genera en otra parte del cuerpo —como el corazón— y viaja hasta el cerebro.
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“En la mayoría de los casos, el ACV isquémico está asociado a factores de riesgo acumulativos como hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo o consumo de alcohol. El estrés, aunque no es una causa directa, puede actuar como gatillante en personas con predisposición”, señaló Valderrama, aunque aclaró que no hablaba del caso particular de Oliveras, cuya historia clínica desconoce.
¿Puede una persona deportista tener un ACV?
Consultado sobre la posibilidad de que una persona sana y entrenada, como es el caso de Oliveras, sufra un ACV, el médico fue claro: “El deporte siempre es salud. Pero hay factores como la genética, la alimentación o condiciones metabólicas que pueden igual predisponer a un accidente cerebrovascular. Incluso en personas muy activas. Lo que sí está claro es que, si no hicieran actividad física, probablemente el evento ocurriría antes o sería más severo”.
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La semana pasada, Oliveras fue sometida a una cirugía mamaria por encapsulamiento de prótesis.
Maiquel Torcatt / Aire Digital
Síntomas más frecuentes a tener en cuenta
Valderrama destacó que los síntomas varían según la zona del cerebro afectada, pero hay señales de alarma clásicas que no deben ignorarse:
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Pérdida repentina del habla o dificultad para entender el lenguaje.
Debilidad o parálisis en un lado del cuerpo (brazo, pierna o ambos).
Pérdida súbita de visión en un ojo.
Desequilibrio, inestabilidad o problemas para caminar.
Dolor de cabeza muy intenso y repentino (más común en ACV hemorrágico, pero también posible en algunos isquémicos).
“Si una persona presenta estos síntomas, es fundamental acudir inmediatamente al centro médico más cercano. El tiempo es clave”, enfatizó.
La importancia del tiempo: tratamiento con trombolíticos
El neurólogo subrayó que los avances en neurología han permitido aplicar tratamientos como los trombolíticos, fármacos que pueden disolver el coágulo responsable del ACV. Sin embargo, para que sean efectivos, deben administrarse dentro de las primeras cinco horas desde la aparición de los síntomas.
“Cuanto antes llegue el paciente, más chances hay de destapar la arteria y reducir el daño neuronal. Incluso puede revertirse casi por completo el cuadro si se actúa rápido”, afirmó.
En el caso de Oliveras, su hijo Alexis relató que ella misma logró pedir ayuda al notar los primeros síntomas, lo que permitió su traslado inmediato al Samco de Santo Tomé y luego al Hospital Cullen, donde actualmente permanece en observación en terapia intensiva.
Cirugías recientes y relación con el ACV
La semana pasada, Oliveras fue sometida a una cirugía mamaria por encapsulamiento de prótesis. Consultado sobre si ese procedimiento podría haber influido en el evento neurológico, Valderrama explicó que si bien puede haber una relación en casos muy puntuales, no es lo habitual. “Cuando ya pasaron varios días desde la cirugía, no suele haber conexión directa. Pero eso debe ser evaluado por el equipo tratante”, aclaró.
Valderrama también explicó que, aunque los síntomas son en general similares, las mujeres tienen factores de riesgo adicionales, como el uso de anticonceptivos orales o el embarazo, que deben ser considerados al evaluar el riesgo de ACV.
Valderrama dejó un mensaje claro: ante un ACV, el tiempo es cerebro. Cuanto más rápido se actúe, mayor será la posibilidad de recuperación. Reconocer los síntomas, pedir ayuda de inmediato y acudir a un centro de salud con capacidad para intervenir son pasos decisivos para salvar vidas y minimizar secuelas.
En un país donde los ACV representan una de las principales causas de muerte y discapacidad, contar con información clara puede marcar la diferencia. La historia de Alejandra Oliveras, hoy en plena batalla por su salud, vuelve a poner este tema en primer plano.