jueves 26 de noviembre de 2020
Santa Fe | Vicentin | bancos | dólares

Qué dice la denuncia de los bancos extranjeros contra Vicentin y el misterioso rol de un acreedor que no reclama nada

Ocultar pasivos, desviar millones de dólares en provecho de sus accionistas, montar "un mercado de futuros propio" y estafar con cesión de derechos de cobro, son el eje de la investigación penal solicitada a la fiscalía de Rosario.

La presentación en la Justicia penal de Rosario que hizo el consorcio de bancos extranjeros acreedores de Vicentin habla de defraudación y estafa; que les ocultó durante mucho tiempo un fenomenal pasivo acumulado por la compra de granos con precio a fijar; que les mintió sistemáticamente sobre sus estados financieros y la relación activo/pasivo; que el dinero fue desviado a operaciones distintas a la prefinanciación de exportaciones que era el objetivo préstamo; que entregó contratos como garantía que cuando quisieron ser ejecutados ya los había cobrado un día antes “un acreedor amigo” y que en otro caso el contrato ni siquiera existía.

En definitiva, y en base a la información “todavía bajo análisis” obtenido a través de dos procedimientos Discovery en la Justicia de Nueva York, los bancos sospechan de “la transferencia de cientos de millones de dólares, entre 2017 y enero de 2020, desde Vicentin y su sucursal uruguaya a otros negocios controlados por sus accionistas” constituyendo “un provecho ilícito obtenido como consecuencia de la defraudación que requerimos investigar”. Como en toda buena película de terror, esa parte de la historia prometen aportarla en una próxima entrega.

La demanda dice que el ocultamiento de pasivos generados por los contratos “con precio a fijar” data al menos desde 2017.

La presentación, que lleva las firmas de los abogados Alejandro Carrió, Guillermo Jorge y Jorge Resegue, dice: “En los meses subsiguientes al colapso financiero de Vicentin (fue el 4 de diciembre de 2019), nuestros mandantes (los bancos) revisaron cuidadosamente los balances anuales auditados, y los informes trimestrales presentados por Vicentin en respaldo de su aparente solvencia, en busca de razones que explicaran el sorpresivo e inesperado desenlace. El resultado de tal análisis ha creado en nuestros mandantes fuertes sospechas que indican que los balances y los informes trimestrales presentados por Vicentin no expresaban la situación económico-financiera real de la empresa. Si tales indicios fueran confirmados, las disposiciones patrimoniales realizadas por nuestros mandantes habrían sido realizadas bajo engaño, provocado por información falsa o inexacta”.

La denuncia vuelve sobre un tema muy comentado desde el primer día de la caída de Vicentin: “El informe trimestral al 31 de julio de 2019 no contiene ningún indicio que pudiera hacer sospechar, inclusive a observadores especializados, lo que luego ocurriría. En otras palabras, en 6 meses, Vicentin pasó de exhibir una posición corriente superavitaria y un capital de trabajo cercano a los US$ 1.000 millones a no poder afrontar sus deudas financieras y comerciales. ¿Cómo se explica esta debacle? ¿Qué sucedió con los más de US$ 1.300 millones que sólo 6 meses atrás generaban en nuestros mandantes la confianza necesaria para desembolsar, inclusive hasta los primeros días de diciembre de 2019, cientos de millones de dólares en favor de Vicentin?”.

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Los bancos que lamentan un “muerto” que suma más de 500 millones de dólares son International Finance Corporation (Washington), Nederlandse Financierings-Maatschappij voor Ontwikkelingslanden N.V. (La Haya); I.N.G. (Amsterdam); Natixis New York Branch (Nueva York) y Coöperatieve Rabobank U.A. (Utrecht). La acusación se suma a la investigación penal ya iniciada a pedido de otros acreedores y que lleva adelante en Rosario el fiscal Miguel Moreno.

La excusa de la devaluación

La demanda dice que el ocultamiento de pasivos generados por los contratos “con precio a fijar” data al menos desde 2017. Y que las excusas que da Vicentin sobre el default no son reales: “No entró en default por efecto económico de la devaluación (inmediatamente posterior a las Paso del 11 agosto de 2019 que consagró la fórmula Fernández-Fernández y marcó el fin del gobierno económico de Macri), sino por no contar con el dinero necesario para hacer frente a una deuda oculta con productores”, se insiste en la denuncia.

El argumento “no tiene fuerza explicativa”, se plantea, ya que el 90% de las ventas de Vicentin son en el exterior y el 10% de mercado interno tiene correlato con los precios internacionales.

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Además esa “excusa” se contrapone con lo que la propia Vicentin informó a los bancos en septiembre de 2019, dos meses antes de caer: “La reciente devaluación ha mejorado nuestra rentabilidad” razón por la cual lo propio ocurrió con la performance de la empresa.

La demanda dice que el ocultamiento de pasivos generados por los contratos “con precio a fijar” data al menos desde 2017.

“El riesgo por devaluación nunca debió haber existido, por un lado porque los contratos con nuestros mandantes (los bancos) obligaban a Vicentin a cubrirse del riesgo de devaluación cuando su posición abierta en pesos superara los US$2 millones y, por la otra, Vicentin había recibido cientos de millones de dólares de nuestros créditos, precisamente, para comprar materias primas”, afirman. “Si hubiera utilizado el dinero que obtuvo para pre-financiar sus exportaciones, es decir, para comprar las materias primas antes de exportarlas”, el resultado hubiera sido distinto.

Una bomba de granos

El punto, según la demanda, es que Vicentin adquiría granos con precio a fijar sin tener respaldo suficiente, con lo cual acumuló una deuda enorme de la cual nunca advirtió a los bancos que lo financiaban, aun teniendo la obligación cada tres meses de mostrar su solvencia bajo las normas contables internacionales.

“En el informe trimestral al 31 de julio de 2019, Vicentin informó pasivos por materias primas adeudadas de alrededor de US$ 10 millones, ¿cómo es posible que durante el mes de agosto haya pagado algo más de US$ 456 millones? ¿Significa ello que recibió grano por ese valor durante el mes de agosto? ¿O significa, en cambio, que la deuda con productores al 31 de julio no era, en verdad, de 10 millones de dólares?”.

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De hecho, Vicentin no se andaba con chiquitas. Mientras los bancos le exigían mantener una relación de Activos/Pasivos de 1.2 (es decir 20% más de activo que pasivo) al 31 de julio de 2019, Vicentin les informó que la relación era 1.8. Los bancos se comieron la curva: esos números mostraban “una compañía más que solvente, con capacidad de sobra para enfrentar su deuda financiera”. Y le siguieron prestando.

La denuncia indica que Vicentin terminó haciendo “su propio mercado de futuros”, acumulando granos a fijar en base a contratos que mientras lo común en el mercado era 90 días llegaba a hacerlo a un año, beneficio que le permitía capturar más materia prima.

De la denuncia surge un dato relevante. Hasta dos días antes de asumir estrés financiero, Vicentin negociaba con el consorcio de bancos una refinanciación crediticia, pero nunca informó el problema de liquidez. Desde septiembre esgrimió como “única razón” la necesidad de bajar su exposición con el Banco de la Nación Argentina, que hoy es el principal acreedor individual. A pesar de eso el directorio del Nación, que ya tenía vencimientos impagos, bajo órdenes de la Casa Rosada le seguía prestando por obra y gracia de las relaciones políticas de Sergio Nardelli y Alberto Padoán con el presidente Macri y su círculo de gobierno.

Varios contratos, la misma garantía

La demanda cita otra variante de presunta estafa. En este caso con la cesión de derechos de cobro a favor de ING Bank como garantía en caso de incumplimiento del pago del préstamo. La entidad recibió tres contratos en esa condición: dos por entrega de trigo a Cargill y otro por venta de aceite de soja a Dreyfus (LDC).

Ante la no cancelación del crédito, ING Bank recurre a Cargill, que le informa que un día antes el contrato había sido ejecutado por otro acreedor de Vicentin: BAF Capital. Luego quiso hacerse de la venta del segundo contrato de trigo, pero ya lo había cobrado el Banco Itaú, portador de los mismos derechos.

Con el tercer contrato fue peor: cuando quiso cobrarlo, Dreyfus le dijo que la operación nunca se había hecho. “Vicentin entregó a nuestro mandante ING una carta irrevocable de pago sobre un contrato inexistente. Este hecho, objetivamente, realiza el tipo penal del delito de estafa”, apunta la denuncia.

Al día de hoy el clavo que le quedó a ING Bank es de 52 millones de dólares.

El misterioso papel de BAF Capital

Otra sospecha que se aporta a la fiscalía es sobre el rol del fondo de inversiones BAF Capital, que desde hace unos años hace negocios con Vicentin. De hecho fueron socias en Alimentos Refrigerados SA, firma que apareció en escena para quedarse con una línea de producción de Sancor en 2016, año que la cooperativa láctea estaba en la lona y el gobierno nacional se negó a un nuevo salvataje.

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Los últimos días de agosto, BAF Capital, ya con Vicentin en concurso preventivo, le compró el Frigorífico Friar que es de Vicentin pero que en el marco de su estrategia de descapitalización y extranjerización de activos -que inició en 2014- puso a nombre de Vicentin Family Group Inversiones y Actividades Especiales S.A. y Nacadie Comercial, dos sociedades creadas en Uruguay por los mismos accionistas de Vicentin Saic.

Los abogados de los bancos hacen notar a la Fiscalía que en el concurso preventivo ni Vicentin reconoce deudas con BAF, ni BAF reclama deudas de Vicentin a pesar de lo cual detallan que Vicentin y su sucursal uruguaya han recibido, en los últimos 3 años, más de US$ 180 millones de diferentes fondos administrados por BAF Capital. Por eso piden profundizar la investigación y dejan firme la sospecha de que Vicentin pagó su deuda con BAF cediendo Friar y previamente permitiéndole cobrar, un día antes, el contrato de Cargill cuyos derechos se superponían con los de ING Bank. También recuerdan que se está hablando de la venta a BAF de la parte de Vicentin en ARSA.

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