Los delincuentes apuntan a una pieza en particular: el pequeño caño de cobre que conecta el medidor. Según relató Castela en diálogo con Aire de Santa Fe, no solo se trata de hurtos, sino de daños que comprometen el suministro de gas y generan riesgos. “En muchos casos no se llevan nada, pero destrozan el regulador. Y eso no solo tiene un costo, sino que deja sin servicio al vecino”, explicó.
Un problema que se repite
Aunque esta vez el ataque se concentró en un sector puntual del barrio, Castela advirtió que no se trata de un hecho aislado ni nuevo. “Estos robos vienen ocurriendo desde hace tiempo en distintos puntos de la ciudad. Lo que pasa es que ahora se dieron todos juntos, en pocas cuadras y en un mismo fin de semana”, dijo.
Desde la vecinal reconocen su impotencia para actuar directamente, ya que los reguladores están en la vía pública. “No podemos poner una reja ni cerrarlos nosotros. Por eso le pedimos a Litoral Gas que evalúe cambiar los materiales o instalar algún sistema de protección con llave especial”, propuso Castela.
Piden investigar a los receptores de los materiales robados
Además de exigir prevención, el titular de la vecinal pidió a las autoridades que se investigue qué destino tienen los caños robados. “Así como se hizo con los robos de cables, habría que ir a fondo: saber quién compra estos materiales, dónde se venden y cortar la cadena”, sostuvo.
Medidores (2)
Aunque esta vez el ataque se concentró en un sector puntual del barrio, Castela advirtió que no se trata de un hecho aislado ni nuevo.
Castela también describió otras situaciones de inseguridad que afectan al barrio, como arrebatos en la vía pública, ingresos forzados a viviendas y robos en plazas. Recientemente, se descubrió un desarmadero de motos escondido en un galpón del barrio, lo que generó sorpresa entre los vecinos. “Nadie imaginaba que algo así pudiera estar funcionando ahí. El delito se infiltra en todos lados”, lamentó.
Mientras tanto, los vecinos continúan organizados mediante redes, cámaras de seguridad privadas y un sistema de alarmas comunitarias para alertar sobre situaciones sospechosas. Pero insisten: hace falta una respuesta más fuerte por parte de las autoridades y de la empresa prestadora del servicio.