Niñez vulnerable en Santa Fe: qué pasa con los chicos en situación de calle después de la emergencia y la internación
El caso de un adolescente de 14 años hallado inconsciente en Bulevar Pellegrini y luego internado vuelve a exponer los límites del sistema de protección y el rol de las organizaciones sociales en el acompañamiento sostenido
Luciano Candioti, de la Asociación Juanito Laguna, analizó la situación de niños y adolescentes en contextos de vulnerabilidad en Santa Fe.
El caso del adolescente de 14 años encontrado inconsciente el viernes en el cantero central de Bulevar Pellegrini volvió a poner en el centro de la escena una problemática que atraviesa desde hace años a Santa Fe: la situación de niños y adolescentes que viven en contextos de extrema vulnerabilidad, con consumo problemático, dificultades familiares y permanencia en la calle.
Te podría interesar
El chico fue encontrado por un vecino que paseaba a su perro y dio aviso al 911. Fue trasladado al Hospital de Niños Orlando Alassia, donde permanece internado. Según informó la Municipalidad de Santa Fe, el Servicio Local de Niñez ya venía realizando un abordaje sostenido de su situación por antecedentes vinculados al consumo y dificultades de su entorno familiar. Durante la internación se dispuso además un acompañante personalizado las 24 horas y se convocó a una reunión interinstitucional para evaluar los pasos a seguir.
El episodio abrió nuevamente una pregunta que excede este caso particular: qué sucede con estos chicos una vez que reciben asistencia y cómo se sostiene el acompañamiento cuando salen del sistema de salud.
Una problemática que se arrastra desde hace décadas
Luciano Candioti, expresidente de la Asociación Civil Juanito Laguna, explicó en diálogo con Ahora Vengo que la organización trabaja desde hace años con niños y niñas en situación de calle o con altos niveles de vulnerabilidad social.
“Es una problemática que viene de arrastre hace muchísimos años”, sostuvo Candioti, quien recordó que el año próximo se cumplirán 25 años desde que la organización comenzó con su hogar convivencial.
El referente social recordó una realidad que ya estaba presente a comienzos de los 2000, cuando un grupo de niños y adolescentes permanecía en las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus, Parque Alberdi y Bulevar. Según relató, aquellos chicos tenían entre 8 y 15 años y algunos consumían Poxirán para intentar sobrellevar el hambre y el frío.
Para Candioti, con el paso de los años no desapareció el problema, sino que cambiaron sus características y se profundizaron algunas situaciones.
“Se han hecho capas geológicas de pobreza sobre pobreza”
Uno de los datos que aportó Candioti corresponde a un relevamiento realizado por la Asociación Juanito Laguna junto con la Municipalidad de Santa Fe entre 2021 y 2022. En aquel momento habían identificado a 68 menores de 15 años en situación de calle.
El referente aclaró que actualmente no cuentan con un número actualizado y confiable sobre la cantidad de niños y adolescentes que atraviesan esta situación.
En su análisis, la problemática también se modificó por la transmisión generacional de las condiciones de vulnerabilidad. “Nosotros empezamos en aquel momento trabajando con los hijos y las hijas de la segunda generación de padres desocupados. Hoy estamos atravesando los hijos de la cuarta generación de ocupados y segunda generación de hijos de adictos”, señaló.
Candioti definió este proceso como una acumulación de condiciones de vulnerabilidad: “Se han hecho como capas geológicas de pobreza sobre pobreza”, afirmó.
Según explicó, esto se traduce en chicos cada vez más pequeños con problemas de salud mental y consumo problemático y con menos recursos familiares y comunitarios para afrontar esas situaciones.
Qué ocurre cuando un chico llega a una organización social
La asociación cuenta actualmente con un hogar convivencial en el que viven 23 chicos y chicas. También tiene dos centros de día, uno en barrio Chalet y otro en barrio Candioti.
En este último espacio trabajan especialmente con situaciones detectadas en zonas como Bulevar, Alem, Parque Alberdi y las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus. Candioti explicó que algunos niños concurren junto a sus madres, con quienes mantienen un vínculo y salen a pedir como estrategia de supervivencia.
El objetivo es ofrecerles un espacio cuidado durante el tiempo en que sus madres buscan recursos para sostener a sus familias. Allí realizan actividades lúdicas y recreativas y reciben apoyo escolar.
La organización también cuenta con emprendimientos productivos, entre ellos una imprenta, una panadería y una carpintería, donde los adolescentes pueden comenzar a vincularse con el mundo laboral y aprender oficios.
La discusión sobre las respuestas para los chicos vulnerables
Candioti sostuvo que la magnitud de la problemática excede las posibilidades de las organizaciones sociales y planteó la necesidad de fortalecer las políticas destinadas a la niñez.
En ese sentido, señaló que la responsabilidad sobre la protección de niños y adolescentes corresponde principalmente al Estado, aunque también involucra al conjunto de la sociedad.
El referente de Juanito Laguna también cuestionó que las respuestas se concentren únicamente en modificar las normas vinculadas con la responsabilidad penal juvenil. Recordó que la organización se había opuesto a la baja de la edad de imputabilidad porque consideraba que esa discusión desplazaba el problema central.
Para Candioti, también es necesario revisar la aplicación de la Ley de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes y generar infraestructura suficiente para abordar la magnitud de las situaciones de vulnerabilidad.
El desafío después de la calle y el consumo
El caso del adolescente encontrado en Bulevar también plantea qué sucede una vez que un chico atraviesa una emergencia y recibe atención médica.
Candioti explicó que la Municipalidad constituye el primer nivel de atención y que las organizaciones como Juanito Laguna intervienen en otros niveles del sistema de protección. En el caso de su hogar convivencial, trabajan con la Subsecretaría de Niñez, que deriva a los chicos que cuentan con medidas de excepción hacia los distintos espacios de contención disponibles.
Sobre el adolescente de 14 años, aclaró que no conoce en profundidad su situación particular y que no podía determinar qué tipo de abordaje tenía antes de la internación.
El Municipio, por su parte, informó que venía trabajando con el adolescente y que había articulado estrategias con equipos de salud, instituciones territoriales y otros organismos vinculados con la protección de derechos.
“La gran deuda de la democracia es hacia la infancia”
Para Candioti, la situación actual no puede analizarse solamente a partir de episodios puntuales. Consideró que existe una problemática estructural que atraviesa a distintas generaciones y que requiere respuestas sostenidas.
“La gran deuda de la democracia es hacia la infancia”, afirmó durante la entrevista.
El referente de Juanito Laguna sostuvo que sacar a los chicos de la visibilidad pública o recurrir exclusivamente a respuestas punitivas no resuelve las causas de fondo. En cambio, planteó la necesidad de generar condiciones que permitan modificar las trayectorias de vida de quienes crecieron atravesados por la pobreza, el abandono y el consumo.
En ese punto, resumió su mirada en dos elementos básicos para la crianza: “La ternura y el pan”.
Los chicos que pudieron cambiar su historia
A pesar del diagnóstico, Candioti también destacó experiencias en las que el acompañamiento permitió modificar las trayectorias de niños y adolescentes que pasaron por la organización.
Contó que algunos de ellos actualmente trabajan como imprenteros, cocineros o chefs y que otros formaron sus propias familias. Son casos, sostuvo, en los que pudieron “torcer el destino” que parecía marcado por las condiciones en las que habían crecido.
El referente reconoció que la organización también atravesó situaciones que no pudo resolver, pero puso en valor el trabajo cotidiano de educadores y educadoras.
“Si nosotros, siendo un puñado de educadores y educadoras que lo único que hacemos es poner el cuerpo y la cabeza y el corazón y los abrazos todos los días, pudimos torcer la realidad de muchísimos y muchísimas pibas”, planteó, el desafío es ampliar esas posibilidades.
El adolescente encontrado inconsciente en Bulevar vuelve así a poner en primer plano una problemática que no comenzó con este caso ni se agota en él. Detrás de cada situación de calle aparecen historias familiares, pobreza, consumo, salud mental y vínculos que requieren acompañamiento sostenido. Para quienes trabajan desde hace años con estas infancias, el desafío sigue siendo construir respuestas que permitan que esos chicos tengan otras oportunidades antes de que la calle se convierta en el lugar donde transcurra su vida.






