La muerte de Garrafa, el perro comunitario que formaba parte de la vida cotidiana de la Universidad Nacional del Litoral, volvió a poner en el centro del debate la tenencia responsable y, sobre todo, las sanciones que deben recaer sobre quienes incumplen la normativa. Desde el Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa) fueron categóricos: lo ocurrido no fue un accidente, sino una situación de negligencia que debe tener consecuencias concretas para el tutor del animal agresor.
El fuerte reclamo del Imusa tras la muerte de Garrafa: "Mañana puede ser un nene"
Este jueves 5 de febrero, en el programa Ahora Vengo,el director del Imusa, Pablo Ortiz, explicó que el municipio ya avanzó con el procedimiento administrativo y que el caso seguirá su curso tanto en el ámbito penal como en el Tribunal de Faltas. “Esto se pudo haber evitado. Cuando no se cumplen las reglas básicas, hay responsabilidad y debe haber sanción”, sostuvo.
Según detalló Ortiz, el perro que atacó y mató a Garrafa circulaba sin correa ni bozal, no estaba registrado y no tenía la vacuna antirrábica anual al día. Esas infracciones motivaron el labrado de un acta tras una denuncia ingresada a través del 0800 municipal. Con esa presentación, personal del Imusa y agentes de control se hicieron presentes en el domicilio del tutor, donde constataron las irregularidades.
En paralelo, el funcionario confirmó que existe una denuncia penal y que la investigación quedó a cargo de la fiscal María Laura Martí. Mientras tanto, en el plano administrativo, será el Tribunal de Faltas el que determine la sanción correspondiente. Desde el Imusa adelantaron que el objetivo es que la pena sea ejemplificadora y vaya más allá de una multa económica.
Ortiz planteó que, además del castigo monetario, se evalúa la imposición de tareas comunitarias vinculadas a la tenencia responsable y la participación obligatoria del tutor en instancias educativas. “La sanción tiene que generar conciencia. No alcanza con pagar y seguir como si nada”, remarcó. La intención, explicó, es que el caso funcione como un mensaje claro para toda la comunidad.
murio garrafa UNL
El caso Garrafa generó conmoción en Santa Fe.
El director del Imusa insistió en que el foco no debe ponerse en la raza ni en el tamaño del animal, sino en la conducta humana. La ordenanza vigente establece que todos los perros deben circular con correa y que los de gran porte deben hacerlo también con bozal. “El perro no razona, nosotros sí. La responsabilidad es siempre del tutor”, afirmó.
En ese sentido, Ortiz defendió el rol de las denuncias ciudadanas como herramienta clave para la prevención y señaló que muchas situaciones de riesgo se repiten a diario en plazas, costaneras y espacios públicos. “Cuando alguien pide que se cumpla la norma y termina siendo agredido, algo está fallando como sociedad”, advirtió.
Desde el municipio también anticiparon que en marzo se lanzará un programa integral de convivencia, con charlas educativas, talleres sobre conducta animal y un sistema de identificación mediante microchips para perros con denuncias o que requieran mayor control. Sin embargo, Ortiz marcó un límite claro: ninguna política pública funciona sin el compromiso de los tutores.
El caso Garrafa, subrayó, debe servir como punto de inflexión. “Hoy fue un perro muy querido por todos. Mañana puede ser un nene”, alertó. Por eso, insistió en que las sanciones al dueño del animal agresor no buscan venganza, sino prevención. Para el Imusa, el mensaje es contundente: el incumplimiento de las normas tiene consecuencias y no puede volver a repetirse una tragedia evitable.