Lucio Belfiori, el joven de 25 años que sufrió graves heridas en el cuello al ser baleado durante un robo en la Costanera, sigue en estado crítico y con pronóstico reservado, pero por el momento se encuentra estable dentro de la gravedad del cuadro que atraviesa. Así lo informó el subdirector del hospital Cullen, Hernán Malatini, quien encabezó una conferencia de prensa este lunes, en la que brindó detalles sobre la salud de Lucio e indicó que ahora comienza una "segunda etapa" en la evolución del paciente, que será clave para determinar si la lesión generó secuelas neurológicas.
Malatini recordó que al joven se le practicó una una cirugía de emergencia el jueves por la noche, a los pocos minutos de haber ingresado al efector, con el objetivo de reparar la arteria que había sido dañada por el proyectil, lo que había provocado una grave hemorragia. "Del quirófano pasó a la Unidad de Terapia Intensiva, que es donde se encuentra actualmente. El paciente continúa con asistencia respiratoria mecánica y sedado farmacológicamente. Ha empezado a hacer una de las complicaciones habituales, que es un proceso inflamatorio e infeccioso pulmonar por el que se lo está tratando con antibióticos, pero, básicamente, está estabilizado desde el punto de vista hemodinámico", precisó el profesional.
Por el ataque a Lucio Belfori hay un detenido, que fue imputado el sábado. Se trata de un joven de 20 años, identificado como Genaro Jesús Ramos. La fiscal Ana Laura Gioria lo imputó por los delitos de robo calificado y tentativa de homicidio, y además le achacó haber cometido otros asaltos similares durante enero pasado junto a otros delincuentes que aún no fueron identificados.
El subdirector del hospital Cullen destacó la buena respuesta de la población santafesina ante la convocatoria de donantes de sangre para Lucio Belfiori. "Esta mañana vi una larga cola frente al banco de sangre, lo cual nos alegra. La sangre es un recurso finito que no podemos elaborar, la única forma que tenemos de obtenerla es a través de la colecta. Es muy importante que la gente se concientice de esto: me alegra que la población se haya sensibilizado con este caso y que haya venido a donar", reflexionó.
Malatini dijo que la evolución de Lucio Belfiori se puede dividir en dos grandes etapas: "La primera es la que llamamos etapa aguda. Al producirse la lesión de un vaso tan importante –es un vaso de gran calibre que lleva irrigación al cerebro–, puede suceder que el paciente tenga un desenlace fatal por un shock hipovolémico. Si bien este paciente hizo un shock hipovolémico importante, es decir, perdió gran cantidad de sangre que lo llevó a un estado de inconciencia y de gran alteración orgánica, por ser joven y por haber recibido atención relativamente rápida, esa primera etapa fue superada", explicó.
A continuación, "el organismo tiene que 'pagar' la deuda de oxígeno que se produjo y que provocó diferentes alteraciones. Eso ya está sucediendo y si bien siempre existen posibilidades de que haya fuga de sangre a través de la arteria que se reparó, por ahora venimos bien", agregó.
"Ahora viene la segunda etapa, que es ver qué secuelas pueden haber quedado tras la lesión. Lo que se está valorando a nivel cerebral es qué déficits neurológicos puede llegar a tener el paciente como consecuencia de esta herida tan importante. Se van a ir realizando diferentes estudios para ver qué áreas del cerebro pueden estar comprometidas. La valoración clínica del paciente no es fácil por el hecho de que el mismo se encuentra sedado, entonces hay momentos donde se baja la sedación y se intenta valorar cómo sigue. Es un paciente que aún puede tener muchas complicaciones, y nuestro trabajo es actuar sobre ellas", concluyó el subdirector del hospital Cullen en diálogo con los medios.
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