En una situación crítica, los jardines privados reclaman reabrir sus puertas bajo estrictos protocolos de seguridad. Están en el medio entre lo público y lo privado: no los incluyen en el Ministerio de Educación porque son vistos como comercios, pero tampoco dentro del sector comercial porque son del área de la educación, por lo que no reciben ningún tipo de ayuda estatal, y tampoco pueden abrir sus puertas.
Marcela Zeballos es directora de un jardín hace 25 años. A lo largo del tiempo, tuvo diversas reuniones y encuentros con funcionarios del Ministerio de Educación para que sean reconocidos dentro de la cartera, pero la respuesta que obtuvo fue que no pueden, porque sería incorporar más sueldos y gastos para ellos, y no cuentan con esos recursos.
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"Corremos el peligro de que desaparezcan nuestras instituciones", aseguró y agregó que los ven como comercios. "No recibimos ningún tipo de ayuda del ministerio, pero nos dicen que vamos a abrir las puertas cuando lo disponga Educación. Entonces nos planteamos: ¿No existimos para ellos en derechos pero sí en obligaciones?". Por esto reclaman que se hagan cargo de sus sueldos.
En comercio tampoco reciben ninguna ayuda porque los ubican como institución educativa, por lo que hay jardines que están negociando los alquileres, pero adeudan sueldos a sus empleadas. Se hace una mochila de gastos terrible, y ya cerraron jardines en San Justo, Crespo, Venado Tuerto, y de muchas otras localidades cercanas.
"Uno relega cosas personales, obviamente, pero saber que no le vas a poder pagar a gente que también vive de esto, a nosotros nos quita el sueño por días", aseguró y consideró que para mucha gente el único sostén de su familia es el sueldo del jardín. "Las chicas no tienen antigüedad docente, no existimos para nada, no estamos iguales en derechos que con las docentes de jardines públicos para muchas cosas", manifestó.
Marcela contó que desde el Estado les ofrecieron "apoyo pedagógico", que asegura "no necesitamos, estamos fuertes y seguimos trabajando online con los chicos". Lo que necesitan es una definición, si las van a considerar en la parte de educación o en el comercio.
Protocolo para abrir sus puertas
Los jardines privados tienen una metodología distinta al del jardín público, con cupos muy reducidos. No hay un horario de entrada y salida, los chicos asisten en horarios diferentes, de acuerdo a la necesidad de cada familia. "Antes del aislamiento teníamos 6 nenes por sala. Ahora, la mitad de los padres ya dejó el jardín y perdimos el 50% de las matrículas. Algunos por razones económicas y otros porque no quieren pagar un servicio que no reciben", explicó Marcela.
A partir de la reapertura del comercio y la vuelta al trabajo de muchos profesionales, los padres tienen la preocupación de no saber dónde dejar a sus hijos, y les manifiestan a las profesoras que están pagando la cuota y necesitan del servicio. Los chicos están deambulando con adultos, algunos de población de riesgo, que no reciben ningún tipo de control.
En este sentido, la maestra expresó que la situación no se entiende, "nuestras instituciones son supervisadas, tenemos todas las medidas de seguridad, nos aprueban el protocolo y estamos dispuestas a respetarlo porque somos las primeras que vamos a cuidar la salud de los niños y de nosotras mismas. ¿Por qué está cerrado el jardín privado si es tan distinto a la escuela pública?, concluyó.
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