Llegó golpeada y ensangrentada a un hospital de Rosario tras sufrir un abuso sexual: la trataron como si estuviera borracha y ahora hubo un fallo histórico
Una sentencia histórica en Rosario puso el foco sobre una situación que generó indignación y abrió un debate sobre la atención médica, los prejuicios y los derechos de las víctimas.
Sentencia histórica responsabilizó a profesionales de la salud por violencia de género institucional tras un fallo inédito en la provincia de Santa Fe.
Una sentencia civil responsabilizó a profesionales de la salud por no atender con perspectiva de género a una médica que llegó golpeada, ensangrentada e inconsciente a una guardia en 2019. María Victoria San Juan Soria, abogada de la víctima, explicó en diálogo con Santa Siesta por AIRE los alcances del fallo y las irregularidades que se detectaron durante la atención.
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Fallo histórico en Rosario: condenaron a cuatro médicos por revictimizar a una mujer que sufrió un abuso sexual
El caso de Jimena C., una médica que fue víctima de abuso sexual en Rosario, llegó a una instancia judicial histórica: cuatro profesionales de la salud fueron condenados civilmente por la revictimización que sufrió durante su atención en el sistema público de salud.
La sentencia establece el pago de una indemnización económica y la obligación de capacitar a los médicos en protocolos de género para la atención de víctimas de abuso sexual. Así lo explicó María Victoria San Juan Soria, una de las abogadas que representa a la víctima, durante una entrevista en el programa Santa Siesta de AIRE.
Los hechos ocurrieron en 2019, cuando Jimena fue encontrada inconsciente, visiblemente golpeada y con la ropa ensangrentada. Sin embargo, según relató su abogada, durante la primera atención médica se interpretó que presentaba un cuadro de intoxicación alcohólica y no se activaron los protocolos correspondientes ante la sospecha de una agresión sexual.
“Lo que más había sufrido fue la segunda revictimización”, sostuvo San Juan Soria, al explicar que el reclamo civil no se centró en una mala praxis médica, sino en el daño provocado por la falta de perspectiva de género durante la atención.
Cómo fue la atención médica que recibió la víctima en Rosario
Según explicó la abogada, un vecino encontró a Jimena en la vía pública y llamó a una ambulancia del SIES y a la Policía. La mujer estaba inconsciente, golpeada y con la ropa en condiciones que, de acuerdo con la letrada, debían haber despertado sospechas de una posible agresión sexual.
Sin embargo, el médico que la trasladó al Hospital Provincial habría interpretado que presentaba un cuadro de intoxicación alcohólica. Cuando ingresó al establecimiento, tampoco se activó un protocolo de atención ante la sospecha de abuso sexual.
“Se la rotuló como borracha, se la dejó a un costado”, describió San Juan Soria durante la entrevista.
La abogada señaló que Jimena permaneció alrededor de nueve horas en una camilla, sin que le realizaran un examen toxicológico ni ginecológico. Tampoco le ofrecieron profilaxis de emergencia ni anticoncepción de emergencia, medidas que, según explicó, debían evaluarse ante la sospecha de una agresión sexual.
La falta de estudios también impidió determinar con qué sustancia había sido drogada la víctima. Hasta el momento, de acuerdo con lo señalado por su representante legal, no se pudo establecer qué sustancia se utilizó.
San Juan Soria también cuestionó las irregularidades en las historias clínicas, donde no constaban las firmas de cada profesional en los actos médicos correspondientes. Para la abogada, estas falencias dificultaron establecer con precisión quién había intervenido en cada instancia de la atención.
La revictimización y los prejuicios que sufrió Jimena
Uno de los aspectos centrales del caso fue el impacto que tuvo la interpretación inicial de los médicos sobre la propia víctima.
La abogada contó que, cuando Jimena recuperó parcialmente la conciencia, le informaron que había ingresado con un coma alcohólico. Como no recordaba lo que había ocurrido, llegó a pensar que, si había estado alcoholizada y le había pasado algo, era su responsabilidad.
“Si me emborraché y me pasó algo, me lo merezco”, recordó San Juan Soria sobre lo que expresó Jimena al relatar su experiencia durante el proceso judicial.
Para la representante legal, esa reacción expone cómo los estereotipos de género pueden trasladar la culpa a las mujeres, incluso cuando fueron víctimas de violencia.
“Si hubiera estado alcoholizada y se la encuentra así en la calle, tampoco sería su culpa haber sufrido ese abuso”, remarcó.
La situación cambió cuando Jimena fue trasladada al Hospital Español, donde trabajaba como médica. Allí le ofrecieron realizar estudios ginecológicos y recibir profilaxis de emergencia. Sin embargo, debido a la información que había recibido previamente y a la vergüenza que sentía, inicialmente se resistió a aceptar esas medidas.
Más tarde se constató que tenía una fractura de tabique que no había sido diagnosticada durante su atención en el Hospital Provincial. La víctima debió atravesar operaciones y recibir asistencia psicológica y psiquiátrica.
Qué establece el fallo contra los médicos
La sentencia civil contempla una indemnización económica y ordena que los profesionales condenados se capaciten en protocolos de género para la atención de víctimas de abuso sexual.
Según explicó San Juan Soria, esa capacitación deberá cumplirse dentro del plazo establecido una vez que la condena quede firme.
La abogada destacó que los agentes de salud ya debían contar con formación en la materia y conocer los procedimientos de actuación. En ese sentido, cuestionó que todavía existan falencias en la aplicación de los protocolos de atención.
También indicó que la exdirectora del Hospital Provincial recibió el mayor porcentaje de responsabilidad entre los demandados, de acuerdo con la distribución establecida en la sentencia.
San Juan Soria señaló que los médicos involucrados continúan ejerciendo sus funciones, aunque aclaró que no tenía información precisa sobre los efectores de salud en los que trabaja cada uno.
Rosario: siete años de prisión para el agresor
El proceso civil por la atención médica fue independiente de la causa penal contra el hombre que abusó de Jimena.
De acuerdo con lo explicado por la abogada, el agresor recibió una condena de siete años de prisión efectiva mediante un juicio abreviado. La letrada aclaró que su equipo no intervino en esa instancia judicial.
San Juan Soria también señaló que no se pudo determinar con qué sustancia habían drogado a la víctima y que la condena penal fue por abuso sexual simple, seguido de robo agravado.
Un precedente para la atención de víctimas de abuso sexual
La abogada consideró que el fallo abre un camino para reclamar por los daños que provoca la falta de perspectiva de género en los servicios de salud. Sin embargo, advirtió que la sentencia, por sí sola, no garantiza que situaciones similares dejen de ocurrir.
“Lo que nosotros hicimos es abrir una puerta para un precedente”, afirmó durante la entrevista en Santa Siesta por AIRE.
En ese sentido, reclamó capacitaciones serias para los equipos de salud, tanto del ámbito público como del privado, y controles que garanticen el cumplimiento efectivo de los protocolos.
Además, advirtió que muchas víctimas pueden no contar con los recursos económicos, los conocimientos o el acompañamiento necesarios para iniciar un proceso judicial de estas características.
Para San Juan Soria, el caso de Jimena expone la importancia de que la atención sanitaria no esté atravesada por prejuicios y de que los protocolos se activen ante la mínima sospecha de una agresión sexual. El objetivo, sostuvo, es evitar que una persona que llega a un hospital en busca de asistencia vuelva a ser víctima de violencia institucional.







