Este domingo a las 15:30 comenzó la peregrinación de cierre por la 123° Fiesta de la Virgen de Guadalupe. Luego, el arzobispo de Santa Fe, monseñor Sergio Fenoy, celebró la misa central, en donde le pidió a la Virgen "aprender" del cariño y devoción de los santafesinos hacia ella. En la plaza había miles de peregrinos.
“En esta primera peregrinación que comparto con ustedes que son mi pueblo, le pido a ella aprender de ustedes, aprender de su cariño hacia ella, de su fiesta y de su amor”, dijo el arzobispo. Y pidió “que María a todos nos regale una nueva confianza en su hijo, cuyo fruto es la alegría y la esperanza”.
“María fue discípula de Jesús, pero Jesús aprendió de ella todos los exquisitos detalles de la ternura. Toda la ternura del Corazón de Jesús la recibió de su Madre”, dijo Fenoy.
Y reflexionó sobre el fracaso. “El fracaso no tiene que ser la última palabra en nuestra vida. Podemos recomenzar. Si con confianza, como los discípulos, como Pedro, dejamos que Jesús entre en nuestro fracaso, que nos haga ver dónde fracasamos y que con su gracia nos ayude a transformar ese fracaso”, dijo Monseñor.
“La presencia de Jesús Resucitado transforma las cosas, aún las peores, los fracasos. La noche se vuelve amanecer, todo con él se transforma”, señaló.
Y cerró: “Que la Virgen nos regale la alegría y la esperanza, que se traduzcan en los rostros de ustedes, de corazón, en las palabras y los gestos”.
La imagen original de la Virgen de Guadalupe que dio origen a la devoción no era expuesta en las misas centrales de la Basílica desde hacía 41 años.
Fiesta de Guadalupe
Este fin de semana se celebró la 123° edición de la Fiesta de la Virgen de Guadalupe bajo el lema "Madre, ayúdanos a renovar nuestra confianza".
Este domingo desde las 15:30, miles de fieles participaron de la peregrinación de Guadalupe y luego de la misa central que rezó el arzobispo de Santa Fe, monseñor Sergio Fenoy.
El sábado, la imagen original de Nuestra Señora de Guadalupe fue venerada en una emotiva ceremonia transmitida en vivo por AIRE, que contó con la conducción de Luis Mino.
Esta imagen auténtica, que dio origen a la devoción, no era expuesta en las misas centrales de la Basílica desde hacía 41 años.
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