El miércoles de esta semana Prefectura Naval Argentina realizó una veintena de allanamientos en cuatro barrios de la ciudad de Santa Fe, y secuestró cocaína, marihuana, municiones y más de 2 millones de pesos. Además tres personas oriundas de barrio Las Lomas quedaron detenidas. Pero uno de los domicilios a los que acudieron fue allanado por error: la casa que debían allanar estaba a una cuadra hacia el este. En diálogo con AIRE, Elba Fernández, dueña de la vivienda, contó el mal momento que pasó ella y toda su familia.
En una entrevista con el programa Pasan Cosas, la mujer contó que su esposo se levantó temprano para ir a trabajar ese miércoles por la madrugada, como a las 4.30, ya que entra alas 5.30 porque es chofer de la línea 1. Cerca de las 5 de la mañana sintió que caminaban arriba de su techo, entonces se levantó al comedor a ver qué pasaba por la puerta del frente y cuando prendió la luz sintió que le estaban queriendo abrir la reja. "No sentí en ningún momento que de identificaran, por lo que pensé que eran ladrones", contó.
Elba comenzó a gritar a su hija que dormía en su habitación que llame a la policía, que les estaban entrando a robar, y en ese momento ingresaron. "Me corren en el pasillo, me agarran, me tiran en mi pieza al piso y me pegaron un manotazo porque tenía un pequeño moretón en el ojo. Ahí se identificaron y me dijeron que eran policías. Buscaron a mi hija a su pieza y a su novio lo tenían en el piso. Luego rompieron la puerta de la galería que sale al patio", relató.
Al lado de su casa vive su hijo, a quien levantaron y lo trajeron a su casa porque "supuestamente tenían una orden de allanamiento que nunca me leyeron", afirmó. "Una vez que estuvimos todos, mi esposo se volvió del trabajo porque no sabía que pasó, mi hija lo llamó llorando. En el comedor estábamos todos, se instalaron con computadoras e impresoras y ahí procedieron a leer la orden del procedimiento. Cuando nos leen la orden nos dicen Serbando Bayo intersección Vieytes. Nosotros vivimos en Chiclana intersección Vieytes", dijo.
"Nos dijeron que teníamos un local comercia y un montón de patentes de vehículos que no son nuestras, que estaban porque cerré un lavadero de autos y quedaron de clientes. Incluso como vivimos en una cortada y hay cerca una escuela, las maestras siempre dejan sus autos para que los miremos. Cuando les dije eso salieron afuera, llamaron al que les dio la orden de allanamiento, volvieron a entrar y dijeron que iban a proceder porque era la casa que tenían que allanar por venta de droga y armas de fuego", continuó.
Además, la mujer denunció que "nunca fueron a buscar lo orden correcta. Incluso figura que tenemos un local comercial, pero no es correcto, con mi esposo vendemos carbón, leña y gas. Una vez que terminaron a las 10.30 antes de irse me dijeron 'gracias, muy amable, disculpen las molestias' y se fueron". Por último concluyó en que "no se llevaron nada, tengo todo legal, mi esposo tiene una escopeta con la documentación, y mi hijo también tiene un arma pero está en regla. Sentimos susto, impotencia y bronca, nosotros somos gente honesta, nos escracharon la casa y la familia".
El procedimiento se dio en el marco de una causa que se instruyó en el Juzgado Federal N°2 de Santa Fe y que fue impulsada por el fiscal Walter Rodríguez que sigue los pasos de una organización narco que opera principalmente en la zona del barrio Cabal.
Por el caso, se desplegaron durante el miércoles un total de 19 allanamientos y la requisa a siete personas que fueron investigadas por el personal de Delegación de Inteligencia e Investigación Criminal de la Prefectura Naval Argentina (PNA). Sin embargo, los resultados no fueron los que esperaba la Fiscalía, que horas después de los múltiples procedimientos, apartó de la investigación al personal de la fuerza federal.
Tal medida se dio ante la sospecha de que integrantes del área o de la misma fuerza, “filtraron información” previamente a la realización de los allanamientos por lo que el representante del Ministerio Público Fiscal que los procedimientos arrojaron “resultados negativos” en torno al “descubrimiento de la verdad en orden a la hipótesis delictiva delineada durante la investigación”.
Mediante una nota dirigida a la Prefectura, Rodríguez llegó a indicar que existieron elementos indicativos para sospechar que ocurrió una “filtración” de información reservada durante las instancias previas a la ejecución de los allanamientos, situación que pudo “potencialmente incidir” en el resultado de las inspecciones a los domicilios y requisas a personas investigadas en una causa que había sido delegada la PNA.
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