Angustia, resignación y tristeza, son algunos de los sentimientos que atraviesan a la comunidad del jardín maternal particular "La Nueva Piazza", ubicado en el norte de Santa Fe, que decidió cerrar sus puertas tras cinco meses sin actividad. Es el primero de los 39 que hay en la ciudad capital que toma la difícil decisión ante la crisis que sufren por la cuarentena en el marco de la pandemia de coronavirus.
"Son seis años de un sueño. De haber vivido acá mañana y tarde todos los días. Familias, niños, compañeros y vivencias que no voy a olvidar. Es muy duro y cruel lo que me está pasando y estoy sintiendo", describió Lorena Borgo en una entrevista en Ahora Vengo por Aire de Santa Fe, la directora y propietaria del jardín ubicado en barrio San Martín.
Desde el inicio de la pandemia, los jardines maternales particulares permanecen cerrados. Sin subsidios, con una mínima asistencia por parte del Estado -que en muchos casos todavía no llegó- y con una recaudación casi nula, hoy estas instituciones están en crisis ante un futuro incierto.
En este contexto Borgo anunció el cierre de su jardín que a principio tenía una matrícula de 43 chicos en turno mañana y tarde. "Fue muy duro no le veo la salida es endeudarse tras endeudarse (...) Dicen que no somos Educación, pero la ley nos contempla. Nadie se hace cargo. Se pasan la 'pelota' y nadie nos da una mano", reclamó la directora del jardín.
La pandemia puso en rojo la situación gris en la que están los jardines maternales particulares. Es que estos no forman parte del sistema obligatorio de escolarización formal, sino que son considerados un comercio con habilitación municipal, y por lo tanto no reciben ninguna subvención del Estado. Incluso sus maestras no gozan de sistemas de escalafón y se ven imposibilitadas de tener una carrera docente. Hoy la realidad se agrava por el cierre que sufren ante las medidas sanitarias adoptadas por el Gobierno nacional.
A esto se agrega que la matrícula de los jardines maternales sufrieron una baja de alrededor del 90% y con muy pocas familias que paguen la cuota todos los meses las instituciones particulares se ven imposibilitadas de solventar los sueldos de los maestros, ni el resto de los gastos que supone mantener una institución como servicios, impuestos, seguros y alquiler.
"Desde un principio pedimos que nos ayuden. Somos muchas las docentes y si esto sigue así van a a ser muchas las fuentes de trabajo que van a perder", alertó Borgo.
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Solo algunos padres apuestan solidariamente a que el jardín pueda volver a abrir sus puertas en algún momento. Pero los demás se vieron en la encrucijada de tener que destinar el dinero de la cuota a otra forma de cuidado porque la gran mayoría en la ciudad volvió a trabajar. Denuncian que comenzaron a surgir jardines “ilegales” y/o “clandestinos”, porque los niños que hoy no están yendo a los jardínes, en algún lado tienen que quedarse mientras sus padres trabajan.
"Las familias por ahí están desesperadas para ver dónde lo dejan porque ellos tienen que trabajar. Nosotros presentamos protocolo para trabajar con los niños de manera segura, pero no podemos abrir y hoy están dando vueltas y no tienen un lugar seguro y estable", agregó la directora del primer jardín maternal que cerró en la ciudad de Santa Fe por la crisis en medio de la pandemia.
El fin de semana Aire Digital anunció que desde septiembre otro espacio para niños cierra en la ciudad. Se trata de Mini Kalos, dedicado a la actividad recreativa y deportiva infantil desde hace trece años. El espacio ubicado en la recoleta santafesino asistían niños de uno a siete años para llevar adelante actividades deportivas orientadas al desarrollo motriz como recreativas entre las que figuran talleres de teatro, yoga y arte plástico.
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