jueves 26 de noviembre de 2020
Santa Fe | pandemia | educación | Niños

Los jardines maternales no dan más: venden hasta empanadas para subsistir y muchos están a punto de cerrar

El problema de no ser reconocidos e incorporados por el Ministerio de Educación, y por lo tanto no recibir subvenciones del Estado, y mantenerse en medio de la pandemia sin actividad, con mínimos ingresos, y no quebrar en el intento para garantizar el derecho a la educación de los más chicos. Mientras tanto, afirman que comenzaron a emerger jardines clandestinos en la ciudad donde hace más de 20 años los particulares son regulados y reconocidos a nivel municipal.

Desde el inicio de la pandemia, hace cinco meses atrás, los jardines maternales particulares permanecen cerrados. Sin subsidios, con una mínima asistencia por parte del Estado -que en muchos casos todavía no llegó- y con una recaudación casi nula, hoy estas instituciones están al borde de la quiebra ante un futuro incierto. Reina la angustia y desesperación por sostener en medio del “abandono” cientos de puestos de trabajo y los espacios de educación de los más chicos que garantizan un derecho fundamental.

La pandemia puso en rojo la situación gris en la que están los jardines maternales particulares. Es que estos no forman parte del sistema obligatorio de escolarización formal, sino que son considerados un comercio con habilitación municipal, y por lo tanto no reciben ninguna subvención del Estado. Incluso sus maestras no gozan de sistemas de escalafón y se ven imposibilitadas de tener una carrera docente. Hoy la realidad se agrava por el cierre que sufren ante las medidas sanitarias adoptadas por el Gobierno nacional. Piden una asistencia “real” para sobrevivir a esta prolongada cuarentena o una reapertura cuidada, con restricciones y protocolos para seguir garantizando la educación y el cuidado en la primera infancia.

Al borde de la quiebra

Marcela Zeballos es maestra jardinera, directora y propietaria hace 25 años de un jardín ubicado en el norte de la ciudad y hace dos de otro en zona sur. Son 18 las maestras que trabajan en sus establecimientos y hoy ya no saben qué hacer para subsistir. “Hace cinco meses que estamos con las puertas cerradas y venimos sosteniendo la actividad pedagógica a distancia, pero también vendiendo alfajores, empanadas; lo que podemos para subsistir. No damos más”, relató con angustia a Aire Digital.

La pandemia puso en rojo la situación gris en la que están los jardines maternales particulares

Roxana Ignogna también es directora y propietaria de un jardín en la ciudad y está en la misma situación. “Hay compañeras que ya vendieron su auto para hacer frente a las deudas. Si seguimos así muchos jardines van a cerrar sus puertas. Entendemos que la salud es la razón por las cuales debimos cerrar las puertas y que no podemos abrir, pero necesitamos un sostén del Estado”, advirtió.

Como estos dos jardines se encuentran los 37 particulares restantes de la ciudad, los casi 400 que hay en el territorio santafesino y los del resto del país. En la capital aún no anunció el cierre ninguno, pero en la provincia ya lo hicieron cerca de 20 que se suman a los más de 230 en toda Argentina, según los datos de la Junta Nacional de Educación Privada.

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Marcela Zeballos, directora de un jardín en la ciudad de Santa Fe desde hace 25 años.

Marcela Zeballos, directora de un jardín en la ciudad de Santa Fe desde hace 25 años.

"Venimos sosteniendo la actividad pedagógica a distancia, pero también vendiendo alfajores, empanadas; lo que podemos para subsistir. No damos más”, dijo Zeballos

Sin clases, ni alumnos

Las matrículas de los jardines maternales sufrieron una baja de alrededor del 90% desde el inicio de la pandemia y con muy pocas familias que paguen la cuota todos los meses las instituciones particulares se ven imposibilitadas de solventar los sueldos de los maestros, ni el resto de los gastos que supone mantener una institución como servicios, impuestos, seguros y alquiler.

Solo algunos padres apuestan solidariamente a que el jardín pueda volver a abrir sus puertas en algún momento. Pero los demás se vieron en la encrucijada de tener que destinar el dinero de la cuota a otra forma de cuidado porque la gran mayoría en la ciudad volvió a trabajar.

Ignacio tiene un nene de tres años que desde sus 45 días asistía a un jardín maternal de la ciudad. Tras el cierre de estos establecimientos por la pandemia, junto a su mujer tuvieron que buscar una solución al cuidado de su hijo. Se dieron de baja de la matrícula del jardín al ver que la situación se prolonga y que el año que viene su hijo debe comenzar en una institución del Sistema Educativo en sala de cuatro obligatoria. Con ese dinero y un poco más, hoy le pagan a una niñera a medias con un vecino para que cuide de sus hijos mientras trabajan.

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Los jardines maternales permanecen cerrados desde marzo.

Los jardines maternales permanecen cerrados desde marzo.

Jardines “ilegales”

En este contexto, denuncian que comenzaron a surgir jardines “ilegales” y/o “clandestinos”, porque los niños que hoy no están yendo a los jardínes, en algún lado tienen que quedarse mientras sus padres trabajan.

“Tenemos jardines fundiéndose, con maestras a las que no les podemos pagar y quienes eran nuestros alumnos están siendo cuidados sin control, protocolo ni aporte pedagógico, porque la necesidad de cuidado continúa”, sentenció al respecto Zeballos.

Explicó que sin habilitación correspondiente, se comienza a dar la presencia de lo que llaman “jardines rodantes” o de “garaje” , donde entre varios padres pagan el sueldo de una persona para cuidar varios chicos en una casa, o que instituciones de actividades terapéuticas o culturales están recibiendo a grupos de menores, como si fuera un jardín.

Afirman que comenzaron a emerger jardines clandestinos en la ciudad, donde hace más de 20 años los particulares son regulados y reconocidos a nivel municipal.

Desde la Municipalidad, el Secretario de Educación y Cultura de la Municipalidad, Paulo Ricci, dijo a Aire Digital que por esta situación irregular se elevaron actas y multas a partir de denuncias que ingresaron al 0800 (777-5000) de la Municipalidad, pero ninguna clausura.

Ante este planteo, las representantes de los jardines se han preguntado cómo es que están funcionando esas actividades ilegales y no se les aplica el supuesto alcance del DNU para su cierre. “En Santa Fe, el 90% de las actividades están habilitadas. Si es por cuidar a los chicos que no nos dejan abrir, lo que menos están haciendo es cuidándolos, porque las plazas están llenas y los jardines clandestinos son la peor opción al lado de un jardín maternal. A nosotros nos pidieron protocolos, hicimos lo necesario y sin embargo nos estamos fundiendo”, reclamó la referente de la Agrupación de Jardines Maternales.

Por su parte Ricci indicó que iniciaron una mesa de trabajo conjunta con los actores de esta problemática en la búsqueda de soluciones, pero recordó que el mayor impedimento que encuentran para “retomar de alguna manera la actividad” es que el DNU presidencial en medio de la emergencia sanitaria prohíbe a los menores de 12 años participar de actividades grupales y solo pueden hacerlo los mayores de 12 para actividades culturales, religiosas o deportivas de hasta 10 personas o terapéuticas individuales, con protocolos previamente aprobados por las autoridades sanitarias competentes.

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Con caravanas y manifestaciones, los jardines pidieron volver a abrir sus puertas con protocolos.

Con caravanas y manifestaciones, los jardines pidieron volver a abrir sus puertas con protocolos.

La ayuda estatal que no alcanza

En un principio, los establecimientos educativos particulares no estaban incluidos en el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) que cubre parte de los sueldos a empresas privadas afectadas por la pandemia. Fue por el insistente reclamo de las agrupaciones de jardines maternales que el Gobierno los sumó a la ayuda. A esto se agrega el Plan de Asistencia Financiera de la provincia de Santa Fe que va de 10.000 pesos a un límite de 50.000. Pero las propietarias sostienen que el primero llegó recién este mes con un retraso de tres meses y solo para algunos; y el segundo también llegó en forma desigual y lo consideran “totalmente insuficiente”.

Los jardines maternales no son incorporados por el Ministerio de Educación y por lo tanto no recibir subvenciones del Estado

Reclaman una “ayuda real” del Estado para garantizar tras esta crisis la educación en la primera infancia que a pesar de su importancia en el país es obligatoria recién a partir de los cuatro años. “Claramente nos sentimos parte de un sistema educativo, pero nunca nos incorporaron. Ahora nos consideran parte del sistema y nos hacen correr la misma suerte que las escuelas. Somos parte para no dejarnos abrir, no para ayudarnos económicamente o darnos una fecha de regreso. Nos igualan en obligaciones y no en derechos. Por otra parte existen otros motivos que retrasaran el regreso al aula en las escuelas, como son los problemas de paritarias docentes y el estado edilicio en que se encuentran muchas de ellas para recibir a los alumnos post pandemia, o la utilización del transporte público, realidades a las cuales nosotros los jardines maternales estamos totalmente ajenos”, sostuvo Zeballos.

Este reclamo de los jardines llegó a la Defensoría del Pueblo. El defensor del Pueblo del Centro-Norte de la provincia, Jorge Henn, confirmó a Aire Digital que realizaron gestiones oficiosas ante la Secretaría de Salud y Trabajo, donde presentaron un protocolo sanitario para el futuro regreso a la actividad de los jardines particulares, pero también enviaron una nota a la Administración Federal de Impuestos, que encabeza Mercedes Marcó del Pont en pedido de mayores fondos de asistencia. “No son comercio ni establecimiento educativo, por decirlo de alguna manera. Entonces eso les hace más dramática la situación y requieren de una asistencia más allá de la situación sanitaria. Me parece que requieren urgente asistencia de parte de los órganos competentes”, sostuvo Henn.

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Los jardines maternales reclaman reabrir y presentaron el protocolo sanitario. 

Los jardines maternales reclaman reabrir y presentaron el protocolo sanitario.

Santa Fe, una ciudad pionera

Actualmente la ciudad de Santa Fe cuenta con 39 jardines maternales particulares habilitados y 17 de gestión municipal. Todos están comprendidos y reconocidos en el Sistema Municipal de Educación Inicial que fue creado en 2012 por la ordenanza N° 11.841 que lleva la firma del entonces presidente del Concejo Municipal e impulsor de la propuesta, el ex edil Leonardo Simoniello.

A partir de esta normativa, los jardines maternales y de infantes particulares tienen en la ciudad una doble habilitación: por un lado la comercial que la otorga la Secretaría de Producción -que controla la de Control y Convivencia ciudadana- y por el otro la pedagógica que está a cargo de la Secretaría de Educación y Cultura.

En diálogo con Aire Digital el dirigente radical dijo que la ciudad fue “pionera en Educación Inicial” y recordó su participación en la aprobación en 1998 de la ordenanza N° 10.275, que comenzó a tomar a estos establecimientos “con la jerarquía y rigurosidad que se requería y podía en ese entonces” para dejar atrás las “guarderías” o “jardines de garaje”. “Luego en 2005 declaramos desde el Concejo la promoción de la educación inicial en la ciudad y la eximimos del Drei. Y en el 2012, desde la Presidencia del Concejo, impulsamos el actual Sistema Municipal de Educación Inicial y la creación de una decena de jardines municipales. Hicimos un avance muy fuerte en legislación”, indicó.

En el medio de la pandemia, los jardines maternales particulares se encuentran cerrados, sin actividad, con mínimos ingresos, y venden hasta empanadas para subsistir, mantener cientos de empleos en la ciudad y seguir garantizando a futuro el derecho a la educación de los más chicos.

Para Simoniello, el problema actual que mantiene cerrados los jardines y sus consecuencias retrocede 20 años de lucha para el sector en particular y la educación inicial en general, con la aparición de espacios de cuidado de chicos sin regulación, sin habilitación y sin protocolos sanitarios aprobados, en línea con la denuncia antes mencionada. “Volvimos a los jardines garaje, aquellos que tanto intentamos terminar en pos de formalizar la educación de nuestros hijos y que hoy no son más que emprendimientos que están por fuera de cualquier norma”, sentenció.

Por otro lado remarcó, que a la par de este avance local en el marco de la Educación Inicial, no hubo un acompañamiento de otros estamentos.”Hasta el día de hoy, ni el Gobierno Nacional ni el Provincial fiscalizan, registran, observan o controlan a los Jardines particulares existentes como tampoco a los Jardines de Gestión Municipal”, advirtió.

Por otro lado remarcó, que a la par de este avance local en el marco de la Educación Inicial, no hubo un acompañamiento de otros estamentos.”Hasta el día de hoy, ni el Gobierno Nacional ni el Provincial fiscalizan, registran, observan o controlan a los Jardines particulares existentes como tampoco a los Jardines de Gestión Municipal”, advirtió. Y puso en duda la afirmación de los gobierno de que los jardines particulares hoy son parte del sistema educativo porque entiende que brindan un servicio en un sector etario previsto en la ley, pero por el cual “el Estado provincial no hizo nada en todo este tiempo para que se consideren incorporados al sistema”.

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Denuncian que a partir del cierre de los jardines maternales comenzaron a emerger "jardines clandestinos".

Denuncian que a partir del cierre de los jardines maternales comenzaron a emerger "jardines clandestinos".

El problema de hoy

Esta es la encrucijada en la que se encuentran hoy estos jardines particulares. En marzo, acataron la definición del Ministerio de Educación de la Nación de suspender las clases por estar contemplada desde 2006 en la Ley de Educación Nacional (N° 26.206) que reconoce al nivel inicial como la unidad pedagógica que incluye a los niños de 45 días a los 5 años, el cual comprende al jardín maternal (45 días a 2 años) y el jardín de infantes (3 a 5 años). Desde diciembre de 2014, las salas de 4 es obligatoria junto a la de 5 (Ley N° 27.045/2014) y el Estado nacional y los provinciales, como actores reguladores, asumieron el compromiso de universalizar la oferta para los niños de 3 años.

Pero en general los jardines particulares que se enfocan en el tramo no obligatorio de la educación inicial (45 días a 3 años) están regulados por las normativas municipales que permiten la habilitación de establecimientos comerciales. La Ley N° 27.064 (2015) que establece la “Regulación y Supervisión de Instituciones de Educación no Incluidas en la Enseñanza Oficial”, constituye un primer avance para hacer frente a esta problemática. Sin embargo, el desarrollo de políticas orientadas a estas instituciones sigue siendo un desafío pendiente en gran parte del país al igual que en la provincia de Santa Fe donde todavía se discute el proyecto de Ley de Educación provincial.

La ministra de Educación, Adriana Cantero, confirmó a Aire Digital que los jardines particulares “no dependen” de la cartera y que se encuentran bajo las jurisdicciones municipales por ser considerados una actividad privada ligada a lo comercial desde el punto de vista de la gestión.

Incluso aclaró que si bien la provincia hizo referencia a que estos jardines se encuentran comprendidos en la Ley provincial N° 10.459 del año 1989 que crea un Registro Provincial de las instituciones educativas del nivel inicial, Cantero indicó que ese registro “no existe” y que esa ley no fue reglamentada en su totalidad.

La pregunta sigue siendo quién tiene la razón, si la tiene, y donde se discuten estas diferencias. Mientras tanto, la suerte parece echada y los jardines no pueden esperar más

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