La ministra de Igualdad, Género y Diversidad de la provincia de Santa Fe, María Florencia Marinaro, recordó emocionada su participación en el Caso Ana María Acevedo, la joven de 20 años, oriunda de Vera, que murió el 17 de mayo de 2007 en Santa Fe cuando las autoridades del Hospital Iturraspe le negaron el derecho a acceder a un aborto terapéutico.
“Ana María Acevedo fue víctima de fundamentalismos religiosos, se le negó su derecho a vivir y a decidir”, definió Marinaro, quien al momento de los hechos estudiaba Derecho en la Universidad Nacional del Litoral.
En una entrevista con AIRE, como parte de la programación especial por el 8M, la ministra de Igualdad y Género de la provincia contó que, siendo estudiante, el Caso Acevedo la decidió a acercarse al movimiento feminista: “Yo estaba en la facultad y voy a una clase sobre Derechos Humanos. Llegan las abogadas de la familia Acevedo –que en ese momento eran Paula Condrac, Lucila Puyol y Mirtha “Chola” Manzur– y cuando escucho la historia de Ana María Acevedo, algo cambió en mí, en mi percepción sobre los derechos de las mujeres”.
“La materia de Derechos Humanos es una materia donde se trabaja mucho sobre estos temas y creo que algo de Ana María me atravesó”, agregó Marinaro. “Con el tiempo me recibí de abogada, empecé a militar en el feminismo, me uní a la Multisectorial de Mujeres de Santa Fe, que llevaba el caso, y en la última etapa de la demanda civil por la indemnización a la familia, participé del juicio y firmé con el fiscal el convenio con la familia de Ana María Acevedo”.
“Hay situaciones en nuestras vidas que nos van transformando. Y eso tiene que ver con Ana María, que fue víctima de todas las desigualdades desde que nació”, agregó la funcionaria santafesina. “Nació en Vera, en el norte de nuestra provincia; nació en una familia pobre; creció sin derecho a terminar la secundaria y sin derecho a tener un trabajo en blanco y bien pago; Ana María era analfabeta y se le negó su derecho a decidir. Ella había pedido una ligadura de trompas y se la negaron. Tenía tres hijos varones y cuando cursaba su cuarto embarazo se le detectó un cáncer maxilar, que no fue tratado por su situación de gestación”.
Un caso emblemático por el derecho a decidir
El caso de Ana María se convirtió en un ícono de la lucha por el aborto legal. 13 años después de su muerte, en diciembre de 2020, el Congreso Nacional sancionó la interrupción legal del embarazo.
En 2007, Ana María Acevedo fue derivada al Hospital Iturraspe, lugar destinado para que comenzara el tratamiento correspondiente. Pero entonces se descubrió que Ana María estaba cursando la tercera semana de embarazo. Los fuertes antibióticos necesarios para tratar el cáncer, le generarían un aborto espontáneo, aunque de continuar con la gestación y la enfermedad, probablemente el cuerpo de Ana María no resistiría, al igual que el feto. Allí comenzó la larga lucha de Norma Cuevas, mamá de la joven verense, convencida de que lo mejor para Ana María era someterse a un aborto quirúrgico que le permitiera tratar su cáncer. Pero los médicos del Hospital Iturraspe se negaron aferrándose a la polémica figura de objeción de conciencia.
El 26 de abril de 2007, Ana María fue inducida al parto. El bebé llevaba 26 semanas de gestación. Nació una niña de 450 gramos que murió a las pocas horas. El 17 de mayo, luego de una infinita agonía, la joven Acevedo falleció, producto de las irreparables consecuencias de la ramificación del sarcoma. Dejó tres niños huérfanos y una bandera de lucha por los derechos de las mujeres.
Ana María Acevedo falleció el 17 de mayo de 2007 tras una larga agonía, producto de las irreparables consecuencias de la ramificación de su enfermedad. Días antes había muerto su beba. La joven de Vera dejó tres niños huérfanos.
La entrevista completa con Florencia Marinaro
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