La historia del Centro de Acción Familiar del Barrio Las Flores 2, en Santa Fe
El CAF N° 24 funciona desde hace 42 años en Aguado y Ayacucho, corazón del barrio Las Flores 2. Desde hace 12 años, María Rosa es la directora del Centro de Acción Familiar al que concurren unos 80 chicos a diario y sus respectivas familias.
En el centro, que funciona de 7 a 18, hay talleres de peluquería, repostería e indumentaria al que acuden las mamás de los niños. Una vez a la semana se realiza una feria de emprendedores para poder facilitarle a las familias cercanas el acceso a una fuente de trabajo.
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Así "luce" por las noches el Centro de Acción Familiar del Barrio Las Flores 2.
Con todo lo que significa a nivel social para el barrio, carecen de iluminación y eso origina que - por las noches - el lugar se transforme en un centro delictivo. Llevan ocho años reclamando, la última vez que lo hicieron en la municipalidad fueron identificados con el número 36873. Sin embargo, aún esperan que alguien les resuelva la falta de iluminación.
Ocho años de reclamo por falta de iluminación en el Caf del barrio Las Flores
"No logramos de los años que venimos reclamando que nos puedan garantizar iluminación. Por la noche, siempre viene gente a consumir, traen cosas robadas y las esconde acá. Es tierra de nadie, una boca de lobo. Los vecinos también se quejan. Nos ha pasado que la camioneta de la policía se atravesó en el patio por cuestiones delictivas", dijo María Rosa, la directora, en diálogo con AIRE.
El Centro de Acción Familiar, sobre todo en pandemia de covid, también fue blanco de robo y de intentos de robo: rompieron ventanales y rejas.
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Con fondos del propio centro, que pertenece al gobierno de la provincia, los trabajadores compraron lámparas led y las colocaron. Pensaron que podían conectarlas al alumbrado público, pero no pudieron hacerlo. Llamaron al municipio pidiendo asistencia nuevamente y, por el momento, nadie se acercó.
Los trabajadores y trabajadoras sienten temor a la hora de ingreso (7) al Caf. Es de noche todavía y se encuentran con "Gente durmiendo en los bancos, gente que está bebiendo del día anterior. Una vez, hemos quedado en medio de una riña entre una pareja y un grupo de personas", recordó la entrevistada.
De los 17 empleados que trabajan en el Caf, solo uno es hombre. Las empleadas tienen de 37 años en adelante. "Somos adultas, con limitaciones para correr. Estamos libradas a la suerte, cuatro cerraduras tenemos que abrir para poder entrar al centro", explicó María Rosa quien no pierde las esperanzas de que - tras ocho años - su reclamo sea atendido.