Juegos rotos y basurales: el triste estado de un paseo en Guadalupe Oeste
El abandono se apoderó de un tradicional paseo en Barrio Guadalupe Oeste. Juegos rotos, columnas de iluminación oxidadas que se caen y basurales crónicos transformaron un espacio familiar en un foco de peligro.
Juegos rotos, columnas de iluminación oxidadas que se caen y basurales crónicos se observan en el espacio de Guadalupe Oeste.
Lo que debería ser un punto de encuentro y recreación para las familias de Barrio Guadalupe Oeste, hoy es el reflejo del olvido. El paseo ubicado sobre calle Avellaneda, entre Pasaje Koch y Javier de la Rosa, presenta un estado de deterioro avanzado que impide que los niños del barrio puedan disfrutar de las instalaciones.
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El móvil de AIRE recorrió la zona y dialogó con los vecinos, quienes manifestaron su tristeza al ver cómo el espacio público se degrada día tras día. "Se tumbó una hamaca y no la repusieron más. Queda una sola que está rota y así los chicos se hamacan igual, con el peligro que eso significa", relató un vecino que vive frente al paseo.
Estructuras que se pudren y falta de mantenimiento
El problema no se limita solo a los juegos. La infraestructura de iluminación también está en crisis. Las columnas, al ser de caño y no tener una base de hormigón adecuada, sufren el efecto de la humedad y la corrosión.
"Los faroles que había de punta a punta se caen porque se pudren los caños abajo. Cuando se caen, vienen, se llevan los cables y queda todo a oscuras", denunciaron. A esto se suma la irregularidad en el mantenimiento del verde: según los habitantes de la zona, el corte de césped es aleatorio. "A veces vienen seguido, pero otras veces pasan tres o cuatro meses y los yuyos están altísimos".
El drama de la basura: un círculo vicioso
Otro de los puntos críticos es la formación de basurales sobre el paseo. A pesar de que la municipalidad realiza limpiezas esporádicas, el problema persiste debido a la falta de contenedores y a la acción de quienes rompen las bolsas.
"Es una mugre continua. Los vecinos sacan la bolsita, vienen los cirujas, la rompen y se desparrama todo. Yo antes le prendía fuego cuando demoraban en venir, pero enseguida me mandaban a la policía", explicó el vecino, sugiriendo que la solución definitiva sería la colocación de un contenedor fijo para evitar el desparramo de residuos en el suelo.
Un paso obligado para los escolares
La ubicación del paseo es estratégica, ya que se encuentra en el camino de muchos chicos que asisten a la escuela. Sin embargo, la desidia les quita la posibilidad de disfrutarlo.
"Ellos pasan con la madre, se quieren detener a jugar, pero no pueden porque no tienen más hamacas. Es un desastre", sentenció el vecino con resignación.
Los vecinos de Guadalupe Oeste esperan que las autoridades intervengan de manera integral para que el paseo vuelva a ser, precisamente, un lugar para pasear.











