Juan Bautista Segonds visitó la ciudad de Santa Fe en el marco de un evento a beneficio del movimiento solidario Akamasoa. En esta oportunidad, el ex jugador de rugby disertó sobre la importancia de afrontar las situaciones adversas con una actitud consciente y positiva.
Segonds, de 52 años, jugó al rugby toda su vida. Estuvo vinculado al ámbito empresarial entre los años 1990 y 2009, entre los cuales fundó Rugby Sin Fronteras. Actualmente, es coach holístico y conferencista. Fue apodado como el «Loco de la paz» y recibido en Roma por el Papa Benedicto XVI, quien lo nombró «Mensajero de la paz», luego de realizar una acción en la Franja de Gaza, en la que unieron a jóvenes israelíes y palestinos en un encuentro de rugby que finalizó en un scrum gigante empujando por la paz.
“A los buenos jugadores les gustan los partidos difíciles", fue el título que el orador eligió para llevar a la audiencia las experiencias que marcaron su vida, pero que a su vez colaboraron para poder transformar las dificultades en oportunidades. Además subrayó la responsabilidad que tiene cada persona para atravesar los procesos que se presenten. Minutos antes de la disertación, Segonds dialogó en exclusivo con Aire sobre las vivencias que lo llevaron a cambiar su estilo de vida y las posibilidades que manejan las personas al atravesar momentos de crisis.
“El título de la charla tiene que ver con la imposibilidad de elegir lo que viene, en pocas circunstancias tenemos el poder, lo que sí podemos es elegir es qué hacemos con lo que viene —definió Segonds—. En eso tenemos 100% de responsabilidad y de alguna manera, nuestro proceso formativo, de adoctrinamiento, que nos llevó a obedecer órdenes, impidió evaluar lo que sentimos de la piel para adentro; ahí es donde está el verdadero poder”.
Cuando la persona descubre quién es, para qué vino a la vida y su propósito, empieza a entender que las situaciones difíciles lo preparan para la vida. “El 2020 y 2021 fueron los mejores años de mi vida y esto tiene que ver con lo que pasa dentro mío, siempre lo que comparto lo hago desde la experiencia”, manifestó el orador. En el colegio lo adoctrinaron, en su casa lo educaron, fue la enseñanza que le dejó su padre que ante las dificultades le daba ánimo para afrontarlas. “En mi país me fundí tres veces, lo que a veces no entendía era el propósito de mi país y de muchos seres que nos han conducido. Hoy lo entiendo porque era prepararnos para esto, en donde el mundo atraviesa un momento complicado y donde los argentinos nos preparamos para esto desde el momento en que nacemos. Acá cambiamos las reglas del juego todo el tiempo”, reflexionó al mismo tiempo que pronosticó que a pesar de los momentos difíciles que toque atravesar, la sociedad está preparada para afrontarlos.
En un mundo marcado por las relaciones, una de las dificultades que se presenta a diario es mantener una actitud positiva y evitar los conflictos, algo que parece utópico, está marcado por la actitud que tome la persona y en cómo decida proyectarse. “Son todas decisiones, nuestro presente tiene que ver con las decisiones que tomamos en el pasado y el futuro dependerá de las decisiones que tomemos en el presente”, aseguró Segonds. Es basándose en la decisión de la transformación que un equipo podrá aplicar un sinfín de herramientas. Las estadísticas señalan que en una empresa pyme promedio la energía que se consume en las luchas internas representa entre un 70% a 80%.
El individuo a lo largo de su vida cuenta con cuatro equipos, el primero es la familia, el segundo el trabajo o la actividad, el tercero es el país o tribu y el cuarto el mundo. Desde el año 100 A.C. se aplica la estrategia “divide y reinarás”, frase que inmortalizó Julio César. “La primera causal de fracaso de un equipo es “la culpa la tienen los demás”, bajo ese lema y la anterior se llegó al presente. Hoy por hoy la pregunta es “cómo hacemos para motivarnos? Tanto el optimismo como el pesimismo son decisiones”, explicó. El optimista cree en las posibilidades que se le ofrecen, en tanto el pesimista se autodenomina como realista, en un mundo en donde las realidades difieren de persona a persona.
El entrevistado recordó la vez que la fundación Rugby Sin Fronteras lo llevó a organizar un encuentro entre niños palestinos e israelíes durante el conflicto en la frontera de Gaza, en la ciudad de Jerusalén. En ese encuentro preguntó a uno de los niños palestino que deseaba. “Darme un baño de agua caliente”, era el deseo del chico. La carencia y la abundancia están en la mente, si la persona se levanta observando lo que le falta entrará en estado de carencia, en cambio, cuando valora lo que tiene alcanza un estado de abundancia. “Para ser protagonistas es necesario quitarle tu atención a lo que te quita poder. ¿Para qué vas a darle poder a algo que uno no controla, y que en realidad no te beneficia?”, aseguró el conferencista.
Consultado sobre los cambios que generó la pandemia en las empresas y en sus equipos de trabajo, el entrevistado no dudó al asegurar que la situación sanitaria fue un punto de inflexión enorme. Muchas empresas desaparecieron como espacios con objetivos económicos para darle paso a las compañías, gente que se acompaña y transforma el trabajo en una actividad. “Están todas en un proceso de reformulación”, afirmó Segonds.
El orador recalcó que hoy el valor que identifica a las personas es la coherencia: sentir, pensar y decir lo mismo. “Nosotros decimos que los pájaros se juntan por el modo de volar, y la simbología es que se sigue adelante por cómo se vuela y no por lo que se dice ni comunica, el vuelo como es el mismo nos hace el camino más fácil. Nos estamos identificando”, aclaró.
A lo largo del proceso se diferencian las personas íntegras de aquellas que no lo son, lo que impulsa a cambiar un paradigma que lleva al derrumbe de las instituciones que no son transparentes. “Hoy lo que se construyen son paradigmas basados en valores desde el estado de conciencia”, afirmó el entrevistado.
En la actualidad se produce tres veces el alimento que el mundo necesito, los recursos tecnológicos y económicos para implementar cualquier tipo de cambio que se quiere, lo único que falta es alcanzar el estado de consciencia. “Esto permite entender que somos lo mismo y vinimos a vivir un propósito de automaestría, un plan evolutivo no a competir”, destacó Segonds. Cuando se alcanza ese nivel de entendimiento, y la persona se ocupa de sí misma, los resultados llegan como una consecuencia. El resultado es la consecuencia de ocuparse del proceso.
“Esto aplicado en las empresas que son transformadas en compañías, provocan resultados extraordinarios, porque la gente deja de actuar bajo presión y empieza a hacerlo bajo pasión”, aseguró.
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