Jóvenes de Fortín Olmos viajaron 400 kilómetros para vivir la fiesta de los Juegos Suramericanos
Una delegación de estudiantes de quinto año viajó durante la madrugada rumbo a la ciudad de Santa Fe para conocer los escenarios, alentar a la selección argentina de handball y compartir una jornada que difícilmente podrán olvidar. Disfrutar los Juegos, un sueño cumplido.
Jóvenes de Fortín Olmos viajaron 400 kilómetros para vivir la fiesta de los Juegos Suramericanos.
Salieron de Fortín Olmos cuando todavía era de noche. Pasada la medianoche emprendieron un viaje de entre siete y ocho horas para recorrer unos 400 kilómetros hasta la ciudad de Santa Fe. Cuando llegaron, la ciudad ya estaba en movimiento y ellos también: había que conocer, recorrer, mirar todo lo posible y, sobre todo, disfrutar.
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Se trata de un grupo de estudiantes de quinto año de la Escuela de Educación Secundaria Orientada N.º 312 José Manuel Estrada, que viajaron junto a docentes y alumnos de otras instituciones de la zona. Para muchos, llegar a Santa Fe y entrar a uno de los escenarios de los Juegos Suramericanos, el Invencible Santa Fe, significó mucho más que asistir a un partido. “Para nosotros es una experiencia hermosa que creemos que jamás vamos a volver a vivir”, contó Dalma Vega, una de las estudiantes que formó parte del viaje.
Con bandera propia
La visita tuvo además un detalle especial. Antes de viajar, los chicos recibieron una propuesta: llevar una bandera realizada artesanalmente que representara a su comunidad. La idea rápidamente encontró un símbolo: el carpincho, el Capi, mascota de los Juegos, acompañado por elementos que forman parte de la identidad de Fortín Olmos.
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Bautista Sarazola, integrante de la promoción 2026, explicó que en la bandera también aparece el puente del Arroyo Golondrinas, ubicado a pocos kilómetros de la localidad. El diseño sumó además un hacha y un árbol, en referencia a la historia de la zona y a la presencia de La Forestal, vinculada a la explotación del quebracho colorado y la producción de tanino.
Así, la bandera viajó más de 400 kilómetros para terminar entre las tribunas, llevando un pedacito de Fortín Olmos a una fiesta que reunió a jóvenes, familias y deportistas de distintos lugares de Sudamérica.
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Una jornada inolvidable
La profesora de Educación Física Leticia Orellano también vivió la jornada de una manera especial. Para ella, era la primera vez que tenía la posibilidad de acercarse a un evento de esta magnitud y compartirlo con sus alumnos.
“Para mí, como profe de Educación Física, imagínate lo que significa poder tener la posibilidad de venir acá. Nunca tuvimos. Es la primera vez”, contó.
La docente destacó además lo que representó para los chicos conocer escenarios deportivos que hasta entonces parecían lejanos. El grupo pudo recorrer distintos espacios y también pasó por el CARD, donde se encontró con las instalaciones renovadas. “Lo vimos, lo pasamos a ver, está muy lindo, impresionante, emociona”, señaló Orellano.
Fabricio Ojeda, otro de los estudiantes, llegó a Santa Fe con la expectativa de ver handball y encontrarse por primera vez con un partido de este nivel. “Es una experiencia única para todo el grupo de la promo”, contó.
Para Félix David Chamorro, el viaje tuvo además un valor que excedió al deporte. La salida permitió compartir muchas horas entre compañeros, lejos de Fortín Olmos y en una ciudad completamente movilizada por los Juegos.
“El viaje fue cansador, pero le pusimos ganas porque sabíamos que iba a ser una experiencia linda. Y acá estamos disfrutando”, contó.
Con la bandera de su pueblo, el entusiasmo de una promoción que transita sus últimos meses juntos y el recuerdo de un viaje que comenzó en plena madrugada, los estudiantes de Fortín Olmos se llevaron algo más que un partido. Se llevaron una jornada compartida, nuevos lugares por conocer y la sensación de haber sido parte, por un día, de una fiesta deportiva que también llegó hasta el norte santafesino.






