Hogares endeudados: "El problema es acuciante para buena parte de las familias santafesinas"
La vicerrectora de la UNL, Liliana Dillon, alertó a AIRE sobre el crecimiento sostenido de la mora y pidió no subestimar el problema
El endeudamiento de las familias argentinas —y en particular de las santafesinas— volvió a quedar en el centro de la escena luego de que distintos informes oficiales confirmaran una suba sostenida en los niveles de mora de créditos personales y tarjetas de crédito. El Banco Central lleva 19 informes mensuales consecutivos registrando un aumento del índice de irregularidad crediticia, es decir, la porción de préstamos al sector privado que no se paga en tiempo y forma.
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En ese contexto, la vicerrectora de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y decana de la Facultad de Ciencias Económicas, Liliana Dillon, fue consultada por el programa Algo que Decir por AIRE sobre los datos que releva el Observatorio Social de la casa de altos estudios, en conjunto con la Defensoría del Pueblo, desde hace dos años. Según explicó, aquel primer relevamiento, realizado en la ciudad de Santa Fe sobre una muestra representativa de familias de distintos rangos etarios y clases sociales, ya arrojaba porcentajes altísimos de endeudamiento: un 83,6% de los santafesinos había tomado, estaba tomando o planeaba tomar algún tipo de deuda.
"Necesitamos tomar dimensión del problema porque es acuciante para buena parte de familias santafesinas", alertó a AIRE.
Endeudarse para comer, la "bandera roja"
Uno de los datos más preocupantes de aquel estudio, remarcó Dillon, era que cerca del 24% de los sectores de menores ingresos se endeudaba directamente para pagar alimentos, y no para adquirir bienes durables. "Cuando tomo deuda para pagar alimentos, tengo un problema en términos económicos", advirtió la economista, quien también señaló que en ese momento la mitad de las familias de bajos recursos ya estaba endeudada.
Dos años después, la funcionaria confirmó que la situación se agravó: aunque la inflación se desaceleró, los salarios no lograron recomponerse al mismo ritmo, por lo que la "deuda real" de las familias es hoy mucho mayor. A esto se suma un dato estructural que preocupa especialmente a los especialistas: gran parte de los hogares consultados no sabe cuánto va a pagar de tarjeta el mes siguiente, lo que —según Dillon— es un indicador claro de desorden financiero y de la imposibilidad de frenar la "bola de nieve" de la deuda.
Bancos, fintech y el circuito informal
En el análisis también se distinguió entre los distintos actores del sistema de crédito. Mientras los bancos están regulados por el Banco Central y exigen recibo de sueldo y garantías, las billeteras virtuales y fintech ofrecen préstamos rápidos, sin respaldo formal, pero a tasas de interés mucho más altas, lo que termina potenciando el sobreendeudamiento, especialmente entre quienes están fuera del mercado laboral formal.
A esto se agrega un dato a nivel nacional: según los últimos informes, hay casi 6 millones de argentinos que ya no pueden ni siquiera refinanciar sus deudas por estar en niveles de mora que los dejan fuera del sistema bancario tradicional, sin acceso a tarjetas ni a nuevos créditos.
Menores de edad y billeteras virtuales
Otro de los puntos abordados fue el uso de billeteras virtuales por parte de menores de edad. Dillon reconoció que, aunque no existen estudios exhaustivos sobre el fenómeno, se sabe que muchos jóvenes realizan transacciones con dinero que no está destinado a ese fin, generando deudas que luego recaen sobre sus familias, en un fenómeno que —señaló— guarda paralelismos con la problemática del juego y las apuestas online entre adolescentes.
"Regular no es un demonio"
Frente a las versiones oficiales que ubicaron el problema como un asunto "entre privados", Dillon fue categórica: se trata de un fenómeno que atraviesa a gran parte de la sociedad y que, como tal, requiere de una respuesta desde el Estado. "Una de las funciones más importantes del sector público es propender al bienestar general", sostuvo en AIRE, y remarcó que ningún mercado del mundo funciona sin ningún tipo de regulación.
En ese sentido, valoró iniciativas como el Plan de Desendeudamiento lanzado por la provincia de Santa Fe a comienzos de año, que permite unificar deudas de billeteras, tarjetas y bancos en un solo crédito a tasas más bajas. Sin embargo, advirtió que ese tipo de programas no alcanza a todo el universo de endeudados, ya que deja afuera al amplio sector informal de la economía, justamente el más vulnerable.
Un problema de corto y de mediano plazo
Para la especialista, la salida requiere trabajar en dos tiempos: en el corto plazo, ayudar a las familias a reordenar sus deudas actuales; y en el mediano plazo, avanzar en una educación financiera genuina, que no se limite a explicar tasas de interés sino que también aborde el consumo, el ahorro y la planificación de gastos desde edades tempranas.
"Sería muy triste que dentro de dos años volviéramos a decir que estamos igual o peor que los indicadores que en su momento mostramos", concluyó Dillon, al insistir en que el primer paso para resolver el problema es dejar de subestimarlo.





