El sábado pasado el municipio desarticuló una fiesta clandestina bajo la modalidad de canilla libre en el Centro Español ubicado en San Martín al 2219. En el lugar había más de 200 personas, en su mayoría menores de edad. La fiesta se desarticuló con la colaboración de personal municipal y policial.
La investigación en torno a la organización del evento quedó en manos de la doctora Maria Laura Martí. “Desde julio de este mes se puso en conocimiento de la fiscalía de parte de vecinos y víctimas de la existencia de fiestas que se organizaban por chicos en las que las invitaciones eran de modo electrónico y se pagaba a través de billeteras digitales de niños", detalló la integrante del Ministerio Público de la Acusación en diálogo con la periodista Alejandra Pautasso en el programa Ahora Vengo.
Sobre el procedimiento que se efectuó el sábado en el Centro Español, Martí advirtió que en el lugar había una excesiva cantidad de menores con vasos en la mano. Además, recalcó el peligro que este tipo de fiestas conllevan para los menores y advirtió el hecho de que ni las autoridades ni los padres de los chicos que asisten están en conocimiento de ello.
Las entradas se comercializaron a través de aplicaciones y transferencias bancarias. El organizador que se presentó ante los inspectores municipales era un joven de 18 años.
Otro de los factores que preocupa a la justicia es la manipulación de los mayores detrás de los chicos que no entienden las consecuencias de lo que puede pasar. “No se descarta que haya delitos que delimiten cierta organización, para recaudar dinero aprovechando la circunstancia de la falta de madurez de los chicos o de su falta de conocimiento sobre el funcionamiento de la noche", detalló Martí.
La fiscal investiga las faltas en torno a las habilitaciones de los locales, la venta de alcohol en los eventos y los responsables que ponen la firma para alquilar los salones en los que se desarrollan.
En muchos de los casos que se constataron se detectó la venta de alcohol y la presencia de chicos que rondaban entre los 14 y los 18 años. En algunos de los eventos se confirmó que los niños eran retirados del lugar y abandonados en la vereda por parte de la organización, que eran dos adultos.
“Atento a esto, la fiscalía intervino teniendo como máximo avizoramiento lo que pasó hace años con la falta de control estatal en boliches y reuniones de jóvenes. Para evitar estas circunstancias se comenzaron a pedir al municipio las habilitaciones de los eventos y salones", detalló Martí.
Temas
Te puede interesar

