El periodista Daniel Frank falleció anoche en el Samco de Esperanza luego de sufrir una descompensación mientras cubría la Fiesta Nacional de la Agricultura. Su compromiso con la verdad fue clave para esclarecer el caso Baraldo y durante muchos años sufrió amenazas, presiones y difamaciones. Frank investigó a fondo el caso y luchó, al principio en soledad, para que aflore la verdad en la ciudad de Esperanza.
En una entrevista con Luis Mino -que también sufrió presiones por su compromiso con este caso-, el periodista esperancino recordó cómo fueron estos años. “Lo único que todos queríamos era que el niño pudiera hablar y contar lo que le pasó. Peleamos cinco años para que lo dejen hablar. Justicia es también que este chico pueda vivir como un ser humano, que pueda ser libre definitivamente de todo este martirio al que lo han sometido”, sostuvo.
En la entrevista, que se realizó luego de la condena a Nidia Morandini, Víctor Baraldo y Juan Pablo Baraldo, Frank definió como una trama siniestra todo lo que vivió en Esperanza. "En 28 años de periodista de policiales he recibido muchas amenazas, pero nunca había vivido una situación como ésta. Estuve permanentemente amenazado y presionado. Todos los días, me encontraba a esas personas en todos lados, con su mirada acusatoria, sus agresiones y las barbaridades que decían de mí. Tengo una hija y ella también lo sufrió. Incluso, llegué a estar tres veces internado por ataques de pánico”, relató, con la voz casi quebrada por el esfuerzo y la angustia de recordar tantos episodios violentos en un solo minuto de conversación.
Respecto a la primera nota que publicó en el diario El Colono del Oeste sobre el caso Baraldo, el periodista recordó que fue producto de más de un mes de investigación exhaustiva. “Al principio, nosotros tampoco podíamos creer todo lo que se denunciaba, pero investigamos y todos los elementos que reunimos nos mostraron que realmente había sido así. El día que publicamos la nota, me llama Oscar Pianella, directivo de la empresa Gonella -donde trabajaba Nidia Morandini en ese momento- y me empieza a amenazar, a decirme que ellos me iban a decir qué tenía que escribir. Fueron cuatro horas de llamados intimidatorios. Mi respuesta fue que no les iba a permitir que me presionaran así. Además, en ese momento no entendía por qué me estaba llamando alguien de esa empresa“, recordó.
“Cuando conocimos el caso, al chico lo tenían judicialmente amordazado para que no hable. Cuando habló, contó toda la verdad. Un niño de ocho años no puede mentir tres años seguidos sobre el abuso de sus abuelos y de un tío. La valentía de esa criatura, de la madre y de Carlos Groos, permitieron que hoy se haya llegado a una condena justa“, destacó Frank. Las presiones fueron tales que el Poder Judicial decidió ponerlos bajo custodia del programa de Testigos Protegidos, para garantizar su integridad física.
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