Tras cinco años de batalla judicial, este jueves llegó el punto final en el caso Baraldo, el proceso en el que se condenó a tres adultos de la ciudad de Esperanza por haber abusado sexualmente durante tres años de un niño de su familia -nieto y sobrino de los acusados-. Fue una causa plagada de presiones de personas que pertenecen al poder económico esperancino y que intentaron, por todos los medios, garantizarle impunidad a los abusadores. Pero la tenacidad de María Fernanda, la mamá del niño, que llevó adelante la denuncia hasta las últimas consecuencias -a pesar de que los imputados eran sus propios padres y su propio hermano- y el acompañamiento de muchos medios de comunicación permitieron que la verdad, finalmente, saliera a la luz.
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Nidia Morandini (20 años de prisión), Víctor Hugo Baraldo (18 años de prisión) y Juan Pablo Baraldo (16 años de prisión)
Aire de Santa Fe fue uno de los medios que se comprometió profundamente con el caso tras escuchar por primera vez a María Fernanda. Ese compromiso le valió al director de esta radio, Luis Mino, amenazas contra su persona, su familia y su medio. Pero lo que vivimos aquí en Santa Fe ni siquiera se acerca al calvario que padeció en Esperanza el periodista Daniel Frank, quien investigó el caso y publicó los resultados en un momento en que aún nadie quería escuchar la verdad. Eso le valió años de amenazas, presiones, difamaciones y amedrentamiento. Daniel no había hablado públicamente de esa situación hasta este momento. Con el cierre de la causa, la condena de los imputados y la prisión efectiva de los mismos, espera recuperar un poco de la paz que perdió por hacer su trabajo con compromiso y valentía.
“Lo único que todos queríamos era que el niño pudiera hablar y contar lo que le pasó. Peleamos cinco años para que lo dejen hablar. Justicia es también que este chico pueda vivir como un ser humano, que pueda ser libre definitivamente de todo este martirio al que lo han sometido”, sostuvo el periodista esperancino en diálogo con Ahora Vengo.
“Tengo la tranquilidad de saber que hicimos lo que correspondía. Si hubo adultos que le quitaron su infancia, nosotros teníamos la responsabilidad de darle motivos para que pueda volver a creer un poco en los adultos y a creer en la vida”, afirmó.
Daniel define como “una trama siniestra” todo lo que vivió en Esperanza. En 28 años de periodista de policiales he recibido muchas amenazas, pero nunca había vivido una situación como ésta. Estuve permanentemente amenazado y presionado. Todos los días, me encontraba a esas personas en todos lados, con su mirada acusatoria, sus agresiones y las barbaridades que decían de mí. Tengo una hija y ella también lo sufrió. Incluso, llegué a estar tres veces internado por ataques de pánico”, relató, con la voz casi quebrada por el esfuerzo y la angustia de recordar tantos episodios violentos en un solo minuto de conversación.
Respecto a la primera nota que publicó en el diario El Colono del Oeste sobre el caso Baraldo, el periodista recordó que la misma fue producto de más de un mes de investigación exhaustiva. “Al principio, nosotros tampoco podíamos creer todo lo que se denunciaba, pero investigamos y todos los elementos que reunimos nos mostraron que realmente había sido así. El día que publicamos la nota, me llama el señor Oscar Pianella, directivo de la empresa Gonella -donde trabajaba Nidia Morandini en ese momento- y me empieza a amenazar, a decirme que ellos me iban a decir qué tenía que escribir. Fueron cuatro horas de llamados intimidatorios. Mi respuesta fue que no les iba a permitir que me presionaran así. Además, en ese momento no entendía por qué me estaba llamando alguien de esa empresa“, relató Daniel.
“Al principio, mucha gente nos decía que no podían creer la causa, que estas personas eran buenas. Pero uno no va a la cárcel por bueno o malo, va porque cometió un delito”, reflexionó.
“Yo soy un tipo católico, creyente y practicante, y de hecho he sido seminarista. Ver a un párroco y a una monja defendiendo gente que cometió hechos aberrantes fue muy doloroso, me dio mucha vergüenza“, recordó Daniel, haciendo referencia a la marcha convocada en diciembre de 2018 por el padre Marcelo Cattáneo, de la Parroquia San José y la hermana Felisa Manente, conocida religiosa de la Comunidad del Verbo Divino de la ciudad.
Nidia Noemí Morandini fue catequista durante muchos años, hasta el momento de ir a prisión.
Pero la tolerancia y el acompañamiento de la Iglesia de Esperanza a los condenados por abuso sexual infantil intrafamiliar no se agotó en esa ocasión. “Nidia Morandini era catequista y lo fue hasta estos días, hasta que volvió a estar presa. Y cuando se hacía la misa, los Baraldo llevaban la Ofrenda”, enumeró el periodista, señalando lo doloroso que resultaba ese espectáculo para los católicos convencidos de su fe.
“Yo soy ajeno a las especulaciones, pero tampoco puedo ser tan tonto de creer que los Baraldo tienen tanto poder por sí mismos. La pregunta que me hago todos los días como periodista es ¿qué hay detrás de todo esto? ¿Quién y por qué puso tanto dinero para tratar de garantizar la impunidad de los Baraldo?“, cuestionaron Daniel Frank y Luis Mino, casi al unísono.
“Acá se hacían ventas de empanadas y de pollos, supuestamente para pagarle los abogados a los Baraldo, pero eso fue toda una fachada“, dijo el esperancino, al tiempo que el conductor de Ahora Vengo acotó: “Sabemos que vendiendo pollos no podés pagar un estudio como el de un penalista tan conocido como el Dr. Jauchen -abogado defensor de los acusados-“.
“Cuando conocimos el caso, al chico lo tenían judicialmente amordazado para que no hable. Cuando habló, contó toda la verdad. Un niño de ocho años no puede mentir tres años seguidos sobre el abuso de sus abuelos y de un tío. La valentía de esa criatura, de la madre y de Carlos Groos, permitieron que hoy se haya llegado a una condena justa“, dijo Daniel, y recordó los innumerables hechos de amenaza y difamación que sufrieron María Fernanda Baraldo y su actual pareja, que la acompañó en el proceso. Las presiones fueron tales que el Poder Judicial decidió ponerlos bajo custodia del programa de Testigos Protegidos, para garantizar su integridad física.
“A mí no me pone contento que los Baraldo vayan presos, porque eso significa que hubo un niño que sufrió muchísimo. Sí me alivia que se haya hecho justicia. Hay gente que todavía cree que los Baraldo son inocentes, pero la Justicia ya dijo que no, y lo dijo dos veces, porque la condena fue ratificada y confirmada”, concluyó Daniel Frank.









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