El Museo Rosa Galisteo de Rodríguez realizó su segunda jornada de modelo vivo
La propuesta combinó dibujo con modelo vivo y música en el Museo Rosa Galisteo. Parte de la programación de verano del museo, convocó tanto a artistas experimentados como a personas sin experiencia.
La iniciativa reafirmó el espíritu del museo como espacio abierto, donde la comunidad no solo observa arte, sino que también lo crea y lo comparte.
En el marco de su programación de verano, el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez volvió a abrir sus salas a una experiencia artística distinta: una jornada de modelo vivo acompañada por música en vivo. La actividad, que se realizó por segunda vez en esta edición estival, reunió a dibujantes de distintos niveles y al público general en una propuesta que invitó a observar, crear y disfrutar del arte en tiempo real en el barrio sur de Santa Fe.
Un museo abierto a la comunidad: arte, encuentro y participación
La directora del museo, Lucía Stubrin, explicó que la iniciativa se llevó adelante en conjunto con la Asociación de Artistas Plásticos Santafesinos, que cuenta con un taller de modelo vivo con más de 20 años de trayectoria. “Ellos nos asesoraron y juntos le dimos forma a esta actividad”, señaló en diálogo con AIRE.
La propuesta no se limitó al dibujo. En esta oportunidad, el encuentro estuvo ambientado por el trío de Seba López, que ofreció un repertorio de jazz de improvisación, generando un clima íntimo que acompañó el trabajo de los participantes. La combinación de artes visuales y música en vivo buscó crear una experiencia sensorial completa, donde la concentración y el disfrute fueran protagonistas.
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La jornada de modelo vivo reunió a artistas con experiencia y a personas que se animaron a dibujar por primera vez en las salas del Museo Rosa Galisteo.
Desde el museo destacaron la repercusión que tuvo la primera edición, realizada en enero, y celebraron la diversidad del público que se acercó: personas con amplia experiencia en dibujo y otras que nunca antes habían tomado un lápiz para retratar un cuerpo humano. Para quienes se animan a participar, la institución provee los materiales necesarios.
“Estamos muy contentos con la respuesta. Viene gente con mucha experiencia y también gente que nunca dibujó. Acá en el museo les damos los elementos a quienes se quieran animar”, sostuvo Stubrin.
Con esta propuesta, el museo volvió a reafirmar su objetivo de abrir las puertas a la comunidad y convertir sus salas en un espacio vivo, participativo y cercano. Más allá de la jornada puntual, la experiencia dejó en evidencia que el arte puede ser un punto de encuentro accesible para todos, donde la institución no solo exhibe obras, sino que también invita a crear, compartir y habitar el museo de una manera distinta.