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“Es todo real”, despejó Juan Pablo Barrale, gerente de Asuntos Corporativos de CCU. Y sí: por ese ducto pasa cerveza.
El sistema funciona de manera simple y brillante. La cerveza sale de los tanques de planta, cruza por el conducto sobre Calchines, llega a cuatro tanques de mil litros en el Patio y desde allí alimenta las choperas. “La cerveza pasa por el cervezoducto y llega a esos tanques”, explicó Barrale.
Eso hace que el liso del Patio tenga algo especial. Porque no es cualquier cerveza tirada: es liso santafesino, sin pasteurizar, fresco y servido prácticamente desde origen. “El liso es de Santa Fe, es nuestro”, resumió.
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Juan Pablo Barrale, gerente de Asuntos Corporativos de CCU.
Maiquel Torcatt / Aire Digital
Y esa singularidad se refleja en el consumo. En verano, los cuatro tanques pueden llenarse hasta tres veces por mes: entre 12.000 y 15.000 litros por carga, unos 40.000 lisos mensuales. “En verano la demanda es fuerte”, señaló Barrale.
Lejos de pensarse como una unidad de negocios, el proyecto nació como una experiencia de marca para homenajear la tradición de los patios cerveceros santafesinos. “Nunca fue una línea de negocios per se; era una experiencia de marca”, sostuvo.
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Juan Pablo Barrale, gerente de Asuntos Corporativos de CCU.
Maiquel Torcatt / Aire Digital
¿Mito o realidad? Quince años después la respuesta es contundente: el Cervezoducto existe, funciona en Santa Fe y es único en Argentina.