menu
search
Santa Fe Hospital Doctor Jaime Ferré | Rafaela | Provincia de Santa Fe

El caso del hospital de Rafaela: el dolor de una madre ante un vacío legal

Camila Barbero es una de las mujeres convocadas por el hospital Jaime Ferré de Rafaela para retirar el cuerpo del bebé que perdió tras un aborto espontáneo, en 2017. "Todos estos años estuve reteniéndolo y no pude soltar la idea de entender que mi hijo no iba a volver", señaló en una charla con AIRE.

La mujer, oriunda San Cristóbal, cursaba un embarazo en 2017 cuando sufrió un aborto espontáneo a las 20 semanas debido a una bacteria que detuvo el desarrollo de la gestación. Si bien la mujer atravesó todo el proceso en esa localidad, el cuerpo de su hijo fue trasladado a Rafaela para una autopsia que determinara las causas de su deceso. En ese momento, el médico Jorge Pérez tomó la decisión de conservar el feto en el efector.

El abogado del profesional indicó por AIRE que la decisión de su cliente se basó en que “a los cuerpos de los bebés fallecidos luego de las 20 semanas de gestación con un peso mayor a 500 gramos”, se los entrega a los padres para que puedan darle sepultura, y en caso contrario se los descarta. Sin embargo, desde el Ministerio de Salud de Santa Fe aclararon que en la provincia rige la postura de la OMS que extiende este período a 28 semanas o 1.000 gramos.

Pablo Possetto abogado Rafaela.jpg
Pablo Possetto, el abogado rafaelino que patrocina al doctor Jorge Pérez.

Pablo Possetto, el abogado rafaelino que patrocina al doctor Jorge Pérez.

En una charla con AIRE, Camila relató lo que fue revivir ese trauma cinco años después, cuando fue notificada por el efector rafaelino para retirar el cuerpo de su hijo. Además, se refirió al vacío legal que le impidió en ese momento sepultar a su bebé para terminar de hacer el duelo tras la pérdida.

LEER MÁS ► Rafaela: un médico de un hospital público guardó en formol 257 cuerpos de bebés que murieron durante el embarazo

"En ese momento, yo quería traerlo y los médicos de San Cristóbal me explicaron que cuando eran tan pequeños, no se los podía traer para sepultarlos. Antes no había algo que diga que te lo podías llevar. Es muy distinto que un embarazo llegue a término, nazca y viva un par de horas, a que esté en gestación", aclaró en diálogo con Luis Mino en "Ahora Vengo".

Un cierre al dolor, que llegó cinco años después

La mujer explicó que tras perder su embarazo, siempre se quedó con la sensación de que su hijo "fue a Rafaela y no volvió": "Mis años de dolor y todo lo que he vivido era como que lo había perdido y no tenía otra respuesta. Todos estos años estuve reteniéndolo y no pude soltar la idea de entender que mi hijo no iba a volver", se lamentó.

LEER MÁS ► El comunicado del Hospital Jaime Ferré: "Es nuestra firme intención bregar por el respeto de la dignidad humana"

La respuesta que Camila estaba esperando para cerrar una etapa tan dolorosa de su vida llegó, pero cinco años más tarde. El 15 de febrero de 2022, una carta firmada por el doctor Jorge Pérez -el jefe del servicio de anatomía patológica- le anunciaba que tenía 60 días para presentarse en el hospital para retirar el cuerpo de Miqueas.

"La carta llegó a mi domicilio, la recibió mi mamá. En su desesperación sacó una foto y me la mandó porque tampoco entendía nada. Vine a mi casa, la leí y fue muy duro porque no entendía el porqué. Llegué a pensar que era una joda, pero ¿quién jugaría con algo así?", cuestionó Camila. Superado el shock, empezó el trámite que llevó largos meses hasta que en octubre de ese año pudo darle sepultura al cuerpo de su bebé y obtener un certificado de defunción.

LEER MÁS ► Qué dijo el Ministerio de Salud sobre los 257 cuerpos de bebés encontrados en frascos en un hospital de Rafaela

"Traerlo (a San Cristóbal), para mí fue bueno porque me ayudó a cerrar ese duelo. Me ayudó a entender que él está en un buen lugar", dijo la mujer que, tras la pérdida de ese bebé, volvió a quedar embarazada y hoy tiene una hija. "Desde ese día estoy en paz, si esto no hubiera pasado seguiría viviendo el dolor", remarcó Barbero, aunque reconoció que si bien para algunas mujeres esta convocatoria puede significar el cierre de una etapa, "para otras es volver a abrirla".

"Nunca dejé de contar mi historia, muchas veces desde el dolor. Mentiría si dijera que hay días en que no lloro, pero hoy puedo contar mi historia con un corazón sanado y ayudar a otras mamás. Quizás si yo no hubiera sanado esa herida de mi corazón, no lo podría estar haciendo ahora", concluyó Camila y manifestó que hoy su "misión" es apoyar a otras mujeres que atraviesan su misma situación.

Entrevista en AIRE | El caso del hospital de Rafaela: el dolor de una madre ante un vacío legal