Así lo advirtió Ana Saralegui, delegada de ATE en el organismo, durante una entrevista en el programa Creo, donde explicó que la situación ya es crítica y podría agravarse en las próximas semanas.
Despidos en áreas clave
Según detalló, fueron desvinculados 140 trabajadores, de los cuales 83 son observadores meteorológicos. Se trata de un rol central: cada estación funciona con una persona por turno, por lo que la salida de un trabajador implica que ese puesto queda sin cobertura.
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“Al echar a esa persona ya no hay quien la cubra”, señaló Saralegui, y advirtió que esto reduce la cantidad de mediciones disponibles en todo el país.
Impacto directo en vuelos
La falta de personal ya tuvo consecuencias concretas. Como ejemplo, mencionó que en San Juan un vuelo debió ser reprogramado porque no había un observador meteorológico al momento de su llegada.
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Fueron desvinculados 140 trabajadores del Servicio Meteorológico, de los cuales 83 son observadores.
En ese punto, remarcó que la presencia humana es indispensable: los instrumentos por sí solos no alcanzan. “Tienen que estar avalados por un observador”, explicó, al señalar que los equipos pueden fallar y requieren validación en tiempo real para operaciones como despegues y aterrizajes.
La situación en Sauce Viejo
En el aeropuerto santafesino, el conflicto ya tiene impacto directo. Según Saralegui, allí fue despedido un trabajador contratado, lo que deja al servicio en una situación límite.
“Ya al tener una persona menos no la vas a poder cubrir”, sostuvo, y advirtió que no están dadas las condiciones para garantizar el funcionamiento durante las 24 horas, los 365 días del año.
Además, indicó que muchas estaciones meteorológicas del país ya comenzaron a reducir tareas, especialmente durante la noche. “Más de la mitad ya no observa de noche”, afirmó, lo que definió como un “apagón meteorológico importante”.
Más allá del impacto en la aviación, desde el sector advierten por las consecuencias en la emisión de alertas tempranas. Con menos mediciones, los pronósticos pueden volverse menos precisos y las advertencias llegar con menor anticipación.
“Nos preocupa que nuestras alertas no lleguen a tiempo”, planteó Saralegui, en referencia a fenómenos meteorológicos extremos.
Incertidumbre y posibles nuevos recortes
El escenario podría agravarse. Según indicó, existe la posibilidad de que se concreten otros 100 despidos, lo que profundizaría la falta de personal.
En paralelo, el sector sigue de cerca cambios vinculados a la meteorología aeronáutica y a la utilización de los servicios del SMN, en un contexto que también incluye reclamos por cuestiones presupuestarias.
Mientras tanto, desde ATE ya realizaron medidas de protesta y anticiparon nuevas instancias de discusión, como una audiencia pública prevista en el Congreso.
La situación, advierten, combina dos problemas: el impacto laboral por los despidos y la dificultad creciente para sostener un servicio que consideran esencial, tanto para la seguridad aérea como para la prevención de riesgos en la población.
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