De microbasurales a microplazas: en Santa Fe cinco espacios fueron transformados y hubo más de 300 intervenciones
En el último año, Santa Fe convirtió cinco microbasurales en microplazas y realizó más de 300 intervenciones para recuperar espacios públicos en los barrios.
Microplazas en Santa Fe.
La Municipalidad de Santa Fe lleva adelante un programa para transformar puntos de arrojo de residuos en espacios públicos recuperados. Desde octubre de 2025 ya se realizaron cinco microplazas y hubo más de 300 intervenciones sobre microbasurales en distintos barrios de la ciudad.
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En diálogo con Una Tarde A La Vez por AIRE, Jonatan Canavese, subsecretario de Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Santa Fe, explicó que la propuesta forma parte del programa Basura Barrio por Barrio y que los puntos de arrojo son clasificados según su magnitud.
“Desde octubre de 2025 llevamos cinco microplazas realizadas”, detalló Canavese. Además, indicó que se realizaron más de 300 intervenciones en microbasurales o puntos de arrojo desde el comienzo de la gestión.
Cómo se clasifican los microbasurales en Santa Fe
Según explicó el funcionario, los espacios son divididos en tres categorías. Los tipo A son los de mayor magnitud y requieren una intervención más importante, como la construcción de una microplaza.
Los tipo B son puntos de menor tamaño que pueden ser recuperados mediante otro tipo de intervenciones. Entre ellas se encuentra la instalación del denominado “banco verde”, construido con madera de plástico reciclado.
Finalmente, los tipo C pueden resolverse con intervenciones paisajísticas y cartelería para evitar que se vuelva a arrojar basura.
En todos los casos, Canavese remarcó que existe un elemento central: la participación de los vecinos para cuidar y sostener los espacios recuperados.
El rol de los vecinos para sostener los espacios recuperados
El funcionario explicó que los microbasurales de la ciudad están mapeados y que reciben atención diaria. A su vez, el programa Basura Barrio por Barrio trabaja directamente con los vecinos mediante recorridas puerta a puerta.
“Primero, nos interiorizamos si conoce los servicios de recolección del barrio, los horarios, siempre tratamos de hacer énfasis en la separación en origen”, explicó.
Además, durante esas recorridas se consulta a los vecinos sobre los principales problemas ambientales que identifican en sus barrios. De esta manera, también se busca detectar pequeños puntos de arrojo que no necesariamente forman parte de los grandes microbasurales ya identificados por el municipio.
La estrategia apunta a la prevención: informar sobre los días y horarios de recolección y promover la correcta disposición de los residuos antes de que se genere un nuevo punto de arrojo.
“Tratamos de acercarle la mayor cantidad de información para así poder evitar este tipo de acciones”, señaló Canavese.
De un terreno abandonado a un espacio para los vecinos
Uno de los ejemplos mencionados por Canavese es el espacio ubicado en Saavedra y Luciano Torrent, donde anteriormente funcionaba un microbasural y que actualmente fue convertido en una microplaza.
El funcionario destacó que el lugar se mantiene y es utilizado por los vecinos para distintas actividades, desde tomar mate hasta llevar a los chicos a jugar.
También mencionó una intervención realizada detrás del Club Gimnasia y Esgrima, donde se trabajó junto con la institución y los vecinos para recuperar un terreno que era utilizado para arrojar residuos.
“Da mucha alegría pasar y ver a los niños jugando, a la gente tomando mate, paseando”, expresó.
Para Canavese, la recuperación del espacio público genera además una relación diferente entre los vecinos y el lugar. La intervención municipal no termina con la obra, sino que continúa con un seguimiento y acompañamiento para procurar que el espacio se conserve.
La Municipalidad proyecta nuevas microplazas
De cara a los próximos meses, el municipio ya tiene identificados nuevos puntos para intervenir. Canavese adelantó que antes de fin de año se prevé recuperar al menos dos espacios más, correspondientes a microbasurales de tipo A.
“Tenemos proyectados varios, por eso no te quiero confirmar ninguno porque esta lista varía, pero para fin de año vamos a intervenir por lo menos dos lugares más”, explicó.
El objetivo es continuar con la transformación de puntos donde históricamente se acumulan residuos y convertirlos en espacios públicos que puedan ser utilizados por la comunidad.
Para el funcionario, el desafío no pasa solamente por limpiar los microbasurales, sino por generar un cambio en el vínculo de los vecinos con esos lugares: recuperar el espacio, promover su uso y lograr que la comunidad se apropie de él para sostenerlo en el tiempo.




