La nena de 12 años que recibió un disparo en la cabeza en barrio San Lorenzo continúa internada en estado crítico en el hospital de Niños Dr. Orlando Alassia. El hecho se registró el domingo por la tarde cuando desconocidos abrieron fuego contra la vivienda ubicada en calle Uruguay al 4.300. Una de las balas ingresó a la casa e hirió en la cabeza a la niña, que se encontraba jugando con otros niños en el lugar.
En diálogo con el móvil de AIRE, el director del efector de salud Dr. Pablo Ledesma indicó que Delfina continúa internada en la Unidad de Terapia Intensiva en asistencia respiratoria mecánica, en esta crítico y con pronóstico reservado con todas las drogas y monitoreo cerebral debido al daño ocasionado por el proyectil en su trayectoria. "Hay que esperar la evolución", expresó.
"Hay un vacío enorme en mi casa, la esperan su gatito y sus útiles", dijo entre lágrimas el padre de Delfina
Delfina Altamirano tiene 12 años y está internada en grave estado en el hospital Orlando Alassia tras recibir un disparo en la cabeza. El hecho se registró el domingo a la tarde, en una vivienda de barrio San Lorenzo, cuando la niña estaba en la casa de un familiar. "Hay un vacío enorme en mi casa, a mi hija la espera su gatito y sus útiles", dijo entre lágrimas Diego, el padre de Delfina.
Desconocidos abrieron fuego contra la vivienda ubicada en calle Uruguay al 4.300, una de las balas ingresó a la casa e hirió en la cabeza a la niña. La menor fue trasladada de manera particular al hospital de Niños en donde permanece internada en grave estado.
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La nena entusiasta pasó parte del domingo estudiando para una prueba de Mitos y Verdades, ayudada por su papá. Diego, estaba trabajando cuando se enteró de que a su hija le habían disparado y desde ayer a la tarde no se va del Hospital. Habló con AIRE esta mañana y no paró de llorar en ningún momento aunque confía en la misericordia de Dios y espera que la nena pueda salir adelante, a pesar del pronóstico desalentador que le dieron los médicos.
"Estoy esperando que termine este trago amargo. Mi hija no merece estar acá, es una víctimas más de la inseguridad. Quiero que mi hija vuelva a casa, vuelva con nosotros. Tenemos fe en Dios más allá de que los médicos no nos dan un pronóstico tan alentador. Ella llegó casi sin vida, entró en paro, la salvaron y pudieron operarla. Ahora resta esperar por la misericordia de Dios y agradecer a las personas que me conocen por las cadenas de oración", dijo Diego, en medio del ahogo.
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