Un testigo de la balacera en barrio San Lorenzo que dejó a una nena de 12 años internada en grave estado explicó en AIRE que la vivienda dónde ocurrió el hecho ya había sido atacada tiempo atrás cuando vivía otra familia.
“Varios de los agujeros que tiene la ventana ya estaban hechos cuando esta familia —los familiares de Delfina— comenzó a vivir ahí hace un año casi. Antes vivía una pareja con tres hijos y eran bastantes pesados. Hubo varios hechos en esa misma casa”, aseguró el hombre en diálogo con Luis Mino en el programa “Ahora Vengo”.
“Flaco”, sobrenombre que se utilizó durante la entrevista para resguardar su identidad, explicó que esa familia integrada por cinco personas vivió en esa misma vivienda de calle Uruguay al 4.300 durante tres años y se fueron tras sufrir varios ataques. “Había movimientos extraños. Cosas que no cerraban”, agregó.
Una nota publicada por AIRE en marzo de 2022 da cuenta de la situación a la que hizo el hombre en su relato. En aquella oportunidad, el frente de la vivienda fue baleado por dos sujetos que iban a bordo de una motocicleta. La inquilina contó que se había mudado allí escapando de amenazas similares en otro sitio del barrio.
"No se puede vivir más así. Hablé con varios políticos, fui a reuniones vecinales para que pongan luz en la calle, que haya más patrullajes, pero nadie nos escucha", aseguró el hombre.
"Hay un vacío enorme en mi casa, la esperan su gatito y sus útiles", dijo entre lágrimas el padre de Delfina
Delfina Altamirano tiene 12 años y está internada en grave estado en el hospital Orlando Alassia tras recibir un disparo en la cabeza. El hecho se registró el domingo a la tarde, en una vivienda de barrio San Lorenzo, cuando la niña estaba en la casa de un familiar. "Hay un vacío enorme en mi casa, a mi hija la espera su gatito y sus útiles", dijo entre lágrimas Diego, el padre de Delfina.
Desconocidos abrieron fuego contra la vivienda ubicada en calle Uruguay al 4.300, una de las balas ingresó a la casa e hirió en la cabeza a la niña. La menor fue trasladada de manera particular al hospital de Niños en donde permanece internada en grave estado.
La nena entusiasta pasó parte del domingo estudiando para una prueba de Mitos y Verdades, ayudada por su papá. Diego, estaba trabajando cuando se enteró de que a su hija le habían disparado y desde ayer a la tarde no se va del Hospital. Habló con AIRE esta mañana y no paró de llorar en ningún momento aunque confía en la misericordia de Dios y espera que la nena pueda salir adelante, a pesar del pronóstico desalentador que le dieron los médicos.
"Estoy esperando que termine este trago amargo. Mi hija no merece estar acá, es una víctimas más de la inseguridad. Quiero que mi hija vuelva a casa, vuelva con nosotros. Tenemos fe en Dios más allá de que los médicos no nos dan un pronóstico tan alentador. Ella llegó casi sin vida, entró en paro, la salvaron y pudieron operarla. Ahora resta esperar por la misericordia de Dios y agradecer a las personas que me conocen por las cadenas de oración", dijo Diego, en medio del ahogo.
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