Este jueves, los remiseros -en su mayoría de la empresa Remises Real- se congregaron en la comisaría Octava para plantear que dejaron de entrar a una parte del barrio Coronel Dorrego debido a la cantidad de veces que los asaltaron. Fueron recibidos por el jefe de la cuarta zona de Inspección de la URI quien se comprometió a marcar presencia y que en casos puntuales por alguna urgencia, un patrullero va a escoltar al remisero para que pueda buscar al pasajero/a. Al tiempo que se desconcentró la manifestación, asaltaron a otro remisero.
Raúl Aguado -uno de los referentes de los trabajadores del volante autoconvocados frente a la seccional- le contó al periodista Ignacio Laurenti por Aire de Santa Fe que cuando conocen al pasajero y deciden realizar el viaje, le terminan agradeciendo y hasta a veces les dan una propina por el servicio. "No entramos más al barrio porque piden un viaje por teléfono y cuando llegamos nos roban. Nosotros necesitamos darle seguridad a los trabajadores pero a su vez dar respuesta al cliente. Desde el 2000 que venimos de reuniones en el ministerio de Seguridad y se implementó de todo: chequeo de autos, luces amarillas, corredor seguro pero nada funcionó".
Los remiseros aclaran que hay zonas más peligrosas y las identifican por calles: Azcuénaga, French, Larrea, Güemes, Avellaneda, entre otras. A los minutos de finalizada la manifestación, cerca de las 13 le robaron las pertenencias a un remisero en Larrea al 1300.
En la reunión de hoy, el comisario supervisor Mario Leguizamón - jefe de la cuarta zona de inspección de la URI- se comprometió a extremar el trabajo preventivo, a pesar de los pocos recursos que tienen en la comisaría octava. Al mismo tiempo, la empresa Remises Real que trabaja en la zona va coordinar con los clientes para ver cómo se los puede trasladar sin entrar al barrio. "El corredor seguro no existe, vos vas de General Paz a la cancha de Colón y si encontrás un patrullero sos un afortunado", explicó Aguado.
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