Con 91 años, Aurelia entregó la caja número 900 de la campaña solidaria de AIRE y emocionó a todos
Con humor, recuerdos y ternura, Aurelia habló con Luis Mino y se robó el corazón de todos al entregar la caja número 900 en la campaña solidaria de AIRE junto a Los Sin Techo.
Aurelia se robó el corazón de todos al entregar la caja navideña número 900 en la campaña solidaria de AIRE junto al Movimiento Los Sin Techo.
Aurelia llegó despacito, como quien sabe que cada paso tiene historia. Con 91 años sobre los hombros y una sonrisa amplia, cruzó la puerta de AIRE para entregar la caja navideña número 900 de la campaña solidaria junto al Movimiento Los Sin Techo. Y sin buscarlo, se convirtió en la protagonista inesperada de la jornada.
“Los escucho en la madrugada, a cualquier hora”, le confesó a Luis Mino en una charla que, entre risas y ternura, se volvió inolvidable. “Me siento acompañada”, explicó sobre el motivo que la llevó a sumarse a la campaña.
La emotiva entrevista a Aurelia, la abuela que entregó la caja número 900 de la campaña solidaria
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“La Chacha”, como la conocen en barrio 7 Jefes, nació el 25 de abril de 1934. Vive en la misma casa desde 1957. “La calle era de arena, donde está la parroquia también. No había nada”, recordó con lucidez y nostalgia. Su relato es un viaje íntimo por una Santa Fe que ya no está, pero que todavía vive en su memoria.
Durante la entrevista, Aurelia repasó su vida con naturalidad y calidez. Contó sobre Jacobo, su esposo, “hijo de árabe”, dijo con una sonrisa pícara.
Juntos criaron cinco hijos. El primero nació en 1958 y la última, 18 años después, justo el día de su aniversario de casada. “Gabriela María del Carmen”, pronunció con orgullo. “Todos los nombres tienen una historia”, agregó, mencionando también que por esos años había hecho el cursillo cristiano.
Aurelia se robó el corazón de todos al entregar la caja navideña número 900 en la campaña solidaria de AIRE junto al Movimiento Los Sin Techo.
No faltaron las bromas, los recuerdos y esos silencios que hablan más que las palabras. “¿Vos decís que llegamos a las 1.350 cajas?”, le preguntó Mino al final de la entrevista. Aurelia, sin dudar, respondió con serenidad: “Espero”.
Y en esa palabra, dicha con el peso de una vida entera, hay más fuerza que en cualquier discurso. Porque Aurelia no solo trajo una caja; trajo un mensaje: que siempre hay tiempo para dar, para reír, para acompañar.