La bajante histórica del Paraná dejó al descubierto el lecho de la laguna Setúbal. Más allá de las constantes recomendaciones para que los santafesinos eviten intentar cruzar a pie, el viernes se realizó la primera reunión conjunta para establecer protocolos de acción ante una emergencia. La Central Operativa Brigada de Emergencias Municipal (Cobem) que funciona bajo la órbita de la Dirección de Gestión de Riesgos municipal, la Dirección de Deportes y la Guardia de Seguridad Institucional (GSI), personal de Prefectura y fuerzas policiales, son quienes elaboran en plan de actuación.
En primera instancia el personal del Cobem inició una evaluación de riesgo de toda la zona de playa y cuya información recabada será utilizada para garantizar una coordinación efectiva en vistas a la próxima temporada de verano. Desde la Secretaría de Asuntos Hídricos se brindó un plano con diferentes batimetrías realizadas para poder elaborar con precisión un mapeo de la zona.
Cintia Gauna, diectora de Gestión de Riesgo municipal explicó que "este es un suelo muy cambiante; el suelo en su morfología puede llegar a cambiar”. La funcionaria consideró que al ser un suelo seco en la parte superficial puede parecer seguro, pero “la gente se puede hundir o quebrar y puede pasar cualquier acontecimiento que no queremos, pero que tenemos que estar preparados”.
En cuanto al trabajo en el lugar, Gauna explicó que se realizará una recorrida in situ para relevar los puntos más vulnerables y establecer senderos seguros para los equipos de rescate.
Desde hace tiempo la Municipalidad se advierte sobre los peligros existentes, ya que el fondo de la laguna está formado principalmente por materiales limosos y arcillas. El suelo no es homogéneo, sino que presenta zonas con sedimentos antiguos y resistentes y otras con fangos muy blandos de depositación reciente.
Daniel Ramos, personal de Cobem que participó de la reunión, precisó que “estamos tratando de trabajar en la prevención, en estar preparados por si ocurriera alguna situación de rescate, o ante el caso de que alguna persona que pueda estar en el área del río y le ocurra alguna emergencia”. Es por eso que se busca “evaluar los accesos, los ingresos, las salidas rápidas en caso de realizar algún rescate. También vamos a contar con la colaboración de algunos servicios que pueden apoyar en esa actividad”.
El río no es solo un riesgo a la hora de caminar sino también a la de navegar. Al respecto, Ramos detalló que “el río se convirtió en una trampa, hay situaciones donde la persona se mete confiada en un área donde no conoce, no solamente con vehículos sino a pie, y tenemos que activar el sistema de rescate y emergencia, para lo que estamos analizando el cuadro de situación previamente, por si llegara a pasar”.
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