Caso de la partera Dolly: "Tenemos esperanza de encontrarlo", sostienen los padres de un bebé robado
Antonio y Ramona llevan décadas buscando al bebé que les arrebataron en 1978 en Rosario. Impulsados por la causa de la partera Dolly, no pierden las esperanzas.
El caso, que se inscribe en la megacausa que investiga a la denominada partera Dolly —identificada también bajo el alias de Mirta Sicre—, expone un entramado de apropiación y venta de recién nacidos que operó durante décadas en nosocomios de la región sur de la provincia.
El dolor por la pérdida de un hijo y la incertidumbre frente a un sistema oscuro e irregular marcan la historia de Ramona y Antonio, quienes junto a su hija Luciana mantienen viva la búsqueda de su bebé nacido en el año 1976 en la ciudad de Rosario. El caso, que se inscribe en la megacausa que investiga a la denominada partera Dolly —identificada también bajo el alias de Mirta Sicre—, expone un entramado de apropiación y venta de recién nacidos que operó durante décadas en nosocomios de la región sur de la provincia, como el recordado Sanatorio Modelo. Ramona y Antonio, contaron su historia en el programa de AIRE Santa Siesta.
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Los hechos se remontan a 1976, cuando Ramona cursaba su embarazo y se atendía formalmente a través de la obra social de la UOCRA. Al cumplirse los nueve meses de gestación, fue internada en el Sanatorio Modelo de Rosario —hoy convertido en un geriátrico—. Bajo maniobras que hoy se investigan como parte de un modus operandi sistemático, el esposo de Ramona, Antonio, fue enviado a realizar un mandado bajo la excusa de que el nacimiento no se produciría de inmediato.
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Aprovechando su ausencia, se le practicó una cesárea a Ramona bajo los efectos de una fuerte anestesia. Al despertar, los profesionales le negaron la posibilidad de ver al recién nacido bajo el argumento de que presentaba una deformación, mientras que a Antonio, al regresar, le informaron crudamente que el bebé había fallecido tras una complicación en el cordón umbilical. Las contradicciones y el manejo de la situación por parte del personal médico y de enfermería impidieron que los padres pudieran ver, despedirse o velar a su hijo con tranquilidad, ofreciéndoles en su lugar un supuesto servicio de sepultura en el cementerio de La Piedad que posteriormente demostró estar plagado de irregularidades, al hallarse restos óseos que no correspondían a un recién nacido.
La causa judicial y la identificación de la partera
Con el paso de los años y la visibilización de denuncias similares en la región a través de investigaciones periodísticas y judiciales, la familia logró visualizar recientemente la imagen de la partera investigada, reconociendo sin dudar a quien guiara el embarazo de Ramona. La causa, que cuenta con el impulso de la Fiscalía Federal a cargo de la fiscal Soledad García, destapó una red que operaba en maternidades públicas y privadas de Rosario.
Ante este panorama, la familia formalizó sus presentaciones judiciales en la órbita federal y aportó sus muestras de ADN para que sean cotejadas en los bancos de datos genéticos. La reapertura pública de estos expedientes judiciales no solo busca el esclarecimiento de las responsabilidades penales de los implicados, sino que alimenta el anhelo profundo de recomponer la verdad biológica y encontrar los rastros de aquel niño sustraído.
Una herida abierta y un mensaje a la comunidad
Para Ramona, Antonio y Luciana, el paso del tiempo no ha mellado la voluntad de justicia. Muy por el contrario, la conformación de redes de contención entre víctimas y el apoyo de otros denunciantes permitieron que visibilicen su historia en los medios de comunicación con un objetivo claro: saber la verdad y tender puentes por si existen otras personas que hoy dudan de su identidad y cuyos orígenes coincidan con las fechas y los establecimientos de salud involucrados en la época.
"Es un círculo que no se cierra nunca, es una herida que siempre está abierta", expresaron con la convicción intacta de continuar la búsqueda hasta el último momento. La lucha de esta familia se convierte así en un testimonio desgarrador pero esperanzador, un recordatorio de que las secuelas de aquellos años oscuros continúan latentes y que la búsqueda de la identidad sigue siendo una deuda pendiente que exige respuestas de la justicia.





