“El movimiento es un hábito que nos mejora en todos los aspectos. No hablamos de correr una maratón, sino de incorporar acciones cotidianas que nos conecten con nuestro cuerpo”, expresó Barletta.
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Sedentarismo: uno de los mayores riesgos para la salud
Durante el bloque, se compartieron datos preocupantes vinculados al sedentarismo. Según advirtió Barletta, la Organización Mundial de la Salud considera que la falta de movimiento y el estrés son dos de los principales desafíos de salud pública del siglo XXI.
Además, se estima que para el año 2030 más de 500 millones de personas desarrollarán enfermedades crónicas prevenibles, como diabetes tipo 2 o hipertensión, debido a la inactividad física.
En América Latina, el 39% de la población no realiza suficiente actividad física, mientras que en Argentina más del 41% de los adultos no cumple con los niveles mínimos recomendados. La situación es aún más alarmante en adolescentes, donde más del 80% no alcanza la actividad necesaria para su edad.
Cómo afecta el sedentarismo al cuerpo y la mente
Laura Lescano explicó que el sedentarismo genera consecuencias físicas, mentales y emocionales que muchas veces se naturalizan.
“El cuerpo se acostumbra a estar quieto. Se rigidizan los flexores de la cadera, se encorvan los hombros, aparecen dolores lumbares y el estrés se vuelve parte de lo cotidiano”, señaló.
Además, remarcó que la respiración consciente es uno de los primeros hábitos que se deben trabajar: “Respirar bien no solo mejora la postura, sino que reduce el estrés y ayuda a recomponer el equilibrio del cuerpo”.
La instructora también destacó que disciplinas como pilates y yoga permiten trabajar el cuerpo de forma integral, fortaleciendo el core, mejorando la postura y generando conexión entre cuerpo y mente.
Pequeños hábitos que pueden generar grandes cambios
Durante el bloque, Barletta y Lescano compartieron recomendaciones simples que pueden incorporarse en la rutina diaria sin necesidad de realizar actividad física intensa.
Entre los principales hábitos recomendados se destacan:
- Usar las escaleras en lugar del ascensor
- Caminar distancias cortas en vez de utilizar el auto
- Levantarse y moverse al menos un minuto cada 30 minutos si se trabaja sentado
- Realizar caminatas diarias
- Dedicar cinco minutos al día a la respiración consciente
- Incorporar estiramientos durante la jornada
“La clave no es la exigencia, sino la constancia. Pequeñas acciones sostenidas en el tiempo generan grandes beneficios”, afirmó Lescano.
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El movimiento como herramienta de bienestar integral
Finalmente, ambas coincidieron en que el objetivo no es buscar resultados estéticos ni someter al cuerpo a exigencias extremas, sino priorizar el bienestar.
“El movimiento es una forma de habitar el cuerpo, reconocerlo y cuidarlo. No se trata de rendimiento, sino de salud”, concluyó Lescano.