Cuando a principios de noviembre del año pasado se completó la primera etapa del traslado de presos desde las comisarías del departamento La Capital hacia la nueva Alcaidía de Las Flores, la expectativa apuntaba a resolver en el mediano plazo el grave problema de la sobrepoblación de detenidos en dependencias policiales.
Sin embargo, seis meses después, las seccionales y el sistema penitenciario siguen sobrepasados porque el número de personas que permanecen privadas de su libertad no para de crecer.
Durante la madrugada de este lunes, cinco presos limaron los barrotes del calabozo y lograron escapar de la comisaría novena de la ciudad de Santa Fe. La Policía logró recapturar a tres de ellos rápidamente, pero los otros dos continúan prófugos.
La fuga puso al descubierto que, a pesar de la inauguración de la Alcaidía, las comisarías siguen superpobladas: en la seccional Novena había esta madrugada 24 detenidos, a pesar de que el edificio está preparado para alojar a 12 personas.
Este lunes, la Alcaidía de Santa Fe alojaba a 240 internos. Es decir, 40 presos por encima de la capacidad prevista para estas nuevas instalaciones. Mientras tanto, en las comisarías del departamento La Capital había 346 detenidos, a pesar de que están preparadas para recibir un máximo de 129 presos. Esto significa que el número de presos en comisarías del departamento La Capital supera en un 168% la capacidad instalada.
Fuentes de la Unidad Regional I reconocieron que la puesta en funcionamiento de la nueva Alcaidía permite trasladar alrededor de 15 presos por semana desde las comisarías. El problema es que la cantidad de nuevos detenidos se sostiene y, por momentos, se incrementa por encima del promedio.
Cuando en octubre de 2022 la Alcaidía comenzó a operar al máximo de su capacidad, se logró que la cantidad de presos en seccionales policiales pasara de aproximadamente 400 personas, a 250. Pero a mediados de este 2023 las cifras de detenidos en comisarías está en permanente ascenso y muy cerca de los números del año pasado.
Un dato más a tener en cuenta: alrededor del 50% de los detenidos en dependencias policiales están en prisión por delitos contra la integridad sexual o por violencia de género.
El objetivo inicial de la nueva Alcaidía de Santa Fe era trasladar a todos aquellos presos que excedieran la capacidad instalada de las comisarías. Después de alcanzar cierto equilibrio, se apuntaba a que, ante cada nueva detención, esa persona fuera trasladada al nuevo edificio.
Solo un remanente menor de detenidos debía permanecer en las comisarías, pero hasta el momento no fue posible cumplir con estos objetivos debido al constante crecimiento del número de apresados.
Las cárceles también están colapsadas
No solo las comisarías están colapsadas, sino que el fenómeno de la sobrepoblación también afecta a cada una de las unidades del Servicio Penitenciario de Santa Fe.
Si bien las cárceles de la provincia están preparadas para alojar a 6.374 internos, este lunes la cantidad de presos ascendía a 8.598 presos. Esto significa que el número de detenidos supera la capacidad instalada en casi un 35%.
El déficit carcelario en Santa Fe representa un problema de arrastre desde hace décadas. A partir de los números actuales de detenidos, en estos momentos la provincia necesitaría una o varias cárceles con capacidad para alojar un total de 2.300 personas.
Para tener una referencia de lo que esto significa, se puede decir que el mayor complejo carcelario de la provincia es la Unidad 1 de Coronda y cuenta con una capacidad total de 1.456 detenidos. Muy por debajo de la capacidad necesaria como para alcanzar, al menos, un provisorio equilibrio.
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