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A 23 años de la inundación de Santa Fe: el desgarrador recuerdo de la evacuación del Hospital de Niños

Fabiana Roa, representante de la comunidad del Hospital de Niños, recordó el 29 de abril de 2003 que cambió para siempre su vida y la del nosocomio.

"Ese día nos cambió la vida", expresó Fabiana Roa, representante de la comunidad del nosocomio, y sostuvo: "Todo se transformó en momentos de mucho dolor; sufrimos demasiado y es una cicatriz que, aunque pasen los años, no termina de cerrar".

Roa relató que a las 8.30 de la mañana, durante la reunión del Consejo de Administración, notaron un ingreso inusual de personas a la guardia: no buscaban atención médica, sino refugio ante el avance del agua en la periferia de la ciudad.

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La primera reacción del equipo médico fue solidaria. Se reunieron para incorporar una tercera cama en cada habitación, previendo un aumento en la internación pediátrica. "Buscamos más camas, pañales, sábanas y personal. Pero lo hicimos pensando en recibir pacientes, no en que nuestro hospital se iba a inundar como se inundó", lamentó Roa.

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"Si nos hubieran avisado con tiempo, hubiéramos empezado más temprano con la evacuación. Con el último rayo de sol seguíamos sacando pacientes en gomones", sumó la mujer y mencionó que más de 1.000 personas, entre niños internados, familiares y personal fueron trasladadas junto con equipamiento hacia el Hospital Cullen, el actual "Mit" y el Sanatorio Americano.

1,60 metros: la marca que la memoria no deja borrar

El hospital permaneció inoperativo durante 99 días. En la planta baja, el agua alcanzó una altura de 1,60 metros. Roa reveló un detalle conmovedor que mantienen en su lugar de trabajo: "En nuestra oficina guardamos el entregrama con el marcado de hasta dónde llegó el agua. No lo quisimos borrar porque es una marca que tiene que quedar grabada en la memoria".

"El 99% del personal considera al Alassia como su casa. No puedo borrar los rostros de desesperación de las madres que venían mojadas con sus niños; les dábamos ropa y algo caliente", afirmó Roa.

La representante de la comunidad del Hospital de Niños también contó su vivencia personal que le tocó atravesar: "Mi casa estaba en barrio Roma, a la misma altura del hospital, por lo que también quedó bajo agua".

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"Yo salí a trabajar a la mañana, pero empapada con el agua a la boca y lo único que pudimos sacar con mi hermano fueron a nuestros perros. La puerta de madera se hincha e impedía abrirla. Quedé del lado de adentro de mi casa y mi hermano me rescata. Por eso yo volví a nacer un 29 de abril", recordó en su relato y completó: "No tengo fotos de mi madre, ni de mi familia. El agua del Salado me llevó todo. Lo único a lo que me pude aferrar es a la vida, a la fe, a Dios y la Virgen de Guadalupe. Fue volver a empezar y seguir".

La Casa de las Madres: un sueño que la tragedia no pudo hundir

En medio del relato, surgió el recuerdo de la Casa de las Madres, una obra emblemática que nació de la visión del Dr. Alassia al ver a las familias durmiendo en los bancos de la Plaza Pueyrredón.

A pesar de que la inundación de 2003 postergó los planes, la comunidad se puso de pie rápidamente. "Volvimos a hacer el festival con el sí de todos los que participaron en el primer show y finalmente el 3 de noviembre de 2003 se inauguró la Casita", recordó con orgullo Roa.

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