Las vacaciones saludables no implican dejar de lado el cuidado del cuerpo, sino aprovechar el descanso para adoptar hábitos que mejoren el bienestar físico y mental. Proteger la piel, mantener una alimentación equilibrada y sumar actividad física son claves para disfrutar del verano sin descuidar la salud.
Vacaciones saludables: cuidar la piel frente al sol y el calor
Durante el verano, la piel enfrenta desafíos como la exposición solar, el cloro de las piletas y el uso de repelentes. Por eso, se recomienda utilizar protector solar de amplio espectro con factor alto y reaplicarlo cada dos horas, especialmente después de nadar o transpirar.
Además, se aconseja complementar la protección con ropa adecuada, sombreros y gafas de sol.
Se recomienda ducharse después de nadar, hidratar la piel con cremas.
El impacto del cloro y los repelentes
El cloro puede resecar e irritar la piel. Para evitarlo, se recomienda ducharse después de nadar, hidratar la piel con cremas y limitar el tiempo en el agua ante molestias.
En cuanto a los repelentes, deben aplicarse de forma correcta, priorizando la seguridad en niños y evitando zonas sensibles como manos y rostro.
Vacaciones saludables: alimentación sin excesos
El verano no es una excusa para abandonar una dieta equilibrada. Las frutas y verduras, por su alto contenido de agua y nutrientes, son aliadas clave para combatir el calor y mantenerse hidratados.
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El verano no es una excusa para abandonar una dieta equilibrada.
También se recomienda evitar largas horas sin comer y optar por porciones pequeñas distribuidas a lo largo del día para sostener la energía.
Hidratación, una clave del bienestar
El agua debe ser la principal fuente de hidratación durante el verano. Priorizar su consumo ayuda a reponer líquidos y a evitar los efectos del calor, especialmente en jornadas de altas temperaturas.
Planificar comidas y contar con snacks saludables facilita mantener hábitos adecuados durante las vacaciones.
Vacaciones saludables: el placer del movimiento
El período de descanso es una oportunidad para redescubrir la actividad física desde el disfrute. No se trata de entrenamientos intensos, sino de sumar movimiento con actividades placenteras como caminatas, paseos al aire libre o deportes recreativos.
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El período de descanso es una oportunidad para redescubrir la actividad física desde el disfrute.
Incluso una caminata diaria de 30 minutos puede generar beneficios para la salud física y emocional.
Movimiento y bienestar emocional
Mantenerse activo durante las vacaciones no solo impacta en el cuerpo, sino también en el ánimo. El ejercicio ayuda a reducir el estrés y mejora la sensación de bienestar general.
Incorporar actividad física como un momento de conexión personal permite disfrutar del proceso sin convertirlo en una obligación.
Vacaciones saludables: disfrutar cuidándose
Optar por vacaciones saludables no significa resignar placer, sino integrarlo a hábitos simples que cuidan el cuerpo y la mente. Proteger la piel, alimentarse de manera equilibrada y moverse a diario son pasos accesibles para aprovechar al máximo el descanso.