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Testimonio de vida: "Tenía sobrepeso, llegué a pesar 107 kilos"

Celeste cuenta los motivos por los que decidió someterse a una cirugía bariátrica. La obesidad despertó en su organismo diabetes e hipertensión. A pesar de que muchos asocian la intervención a una cuestión estética, ella recalca que lo hizo por su salud.

“Tenía sobrepeso, pesaba 107 kilos”, relata Celeste Vega, paciente del Centro Integral de Obesidad Metabólica (CIOM) del Grupo MIT.

El 11 de febrero del 2022 Celeste se realizó una cirugía bariátrica para poder recuperar un peso saludable. La fecha marcó un antes y un después en su calidad de vida. Madre de gemelos hoy siente que el procedimiento y todo lo que este implicó, le trajo bienestar y la posibilidad de compartir con sus pequeños más momentos.

Al momento de la intervención, Celeste trabajaba en el MIT y tras despejar sus dudas con el doctor Guillermo Ruiz, decidió dar el gran paso. “El sobrepeso llegó después del embarazo. Me dejé estar, descendí un poco de peso pero después volví a aumentar”, recuerda la mujer. La falta de hábitos, el sedentarismo y una alimentación inadecuada fueron un combo explosivo para que le diagnosticaran diabetes y presión alta. “La cirugía fue realizada por salud, si bien muchos lo asocian a lo estético, en mi caso me decidió por aspectos de un tema médico y por mi edad”, recalca la entrevistada.

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El 11 de febrero del 2022 Celeste se realizó una cirugía bariátrica para poder recuperar un peso saludable.

El 11 de febrero del 2022 Celeste se realizó una cirugía bariátrica para poder recuperar un peso saludable.

La operación llegó cuatro meses más tarde de haber tomado la decisión. En todo este tiempo, Celeste se reunió con el grupo de especialistas que al día de hoy realizan el seguimiento de su caso y que está integrado por una nutricionista, una psicóloga, y una médica clínica.

A casi dos años de la intervención, Celeste recalca que logró mantener su peso y que nunca aumentó. “Siempre voy bajando un poquito más. A pesar de que llega un momento en que uno se estabiliza en el peso”, asiente.

Esto fue posible gracias a que la paciente sostuvo hábitos y una alimentación saludable.

“A mí lo que me pasó en primer medida, cuando apenas tuve la cirugía, es que no recordaba comer bien. De manera lenta, con poca cantidad. Es más, me planteaba, por qué comía tanto y por qué ahora podía comer tan poco y satisfacerme de igual manera. No es tanto una dieta sino como hábitos”, advierte.

Si bien la joven mantiene esta conducta, aclara que tiene sus “permitidos”. Sin embargo, hoy piensa dos veces qué alimentos va a consumir. “Noto que me cuido todo el tiempo. Algo que antes no hacía y por eso llegué al extremo que llegué”, afirma.

Los juegos son una parte de la rutina diaria de Celeste, con dos hijos de seis años hoy puede hamacarse y disfrutar con ellos en la plaza del barrio.

“Uno no es consciente de todo lo que lleva, hoy puedo volver a hamacarme, poder tirarme de un tobogán con ellos, correr con ellos. Todas esas cosas que, si bien ellos eran más chicos al momento de operarme, yo notaba o no lo hacía, porque obviamente me daba vergüenza o porque no me lo permitía mi forma corporal”, manifiesta.

Celeste pone sobre la mesa la salud que logró tras la intervención. “Si bien uno se siente mejor, se siente más flaca, te entra otra ropa, vas a comprar ropa y te puedes comprar cualquier tipo de ropa. Es la salud y la calidad de vida que tengas”.

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