Seguro que hay un patrón que se repite día a día dentro de tus hábitos alimenticios sin darte cuenta. Estás cansado, te entra antojo de algo dulce y vas en su busca, consiguiendo así energía y bienestar rápidamente. Más tarde, también es casi seguro que te arrepientes, pero ¿a que mañana repites el mismo proceso? Si es así, puede que tengas adicción al azúcar y que esta amenace tu salud. Te contamos cómo se genera, cómo detectar si la padeces y cómo puedes desengancharte de ella de una vez por todas.
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El azúcar actúa sobre los centros de recompensa en el cerebro que liberan un neurotransmisor llamado dopamina, que es el responsable de la sensación de placer. Además, desde un aspecto clínico, la adicción al azúcar es, en realidad, un sinónimo de ansia de carbohidratos, ya que con ellos se incrementa el porcentaje de triptófano en sangre, un aminoácido precursor de otro importante neurotransmisor: la serotonina, conocida generalmente como la hormona de la felicidad.
Por eso, después de consumir azúcar, empiezas a sentirte mucho mejor, incluso tienes una pequeña sensación de euforia y el cuerpo se autorregula de forma natural. Sin embargo, este acaba acostumbrándose a ello y deja de producir estos dos neurotransmisores (la dopamina y la serotonina) por sí mismo. En este punto es donde ya se ha desarrollado la tolerancia al azúcar, por la que cada vez, para sentir ese efecto que hemos descrito al principio, se necesitará una mayor cantidad, en mayor o menor medida, cuando los niveles de glucosa vuelven a bajar en sangre: cansancio, irritación, nerviosismo o desconcentración son alguna de las consecuencias cuando no le das la cantidad que tu organismo (de forma creciente) requiere.
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Lee estas preguntas que te proponemos a continuación. Si contestas a tres o más preguntas de manera afirmativa, te confirmamos que tienes adicción al azúcar.
Fuente: Hola
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