El escenario plantea tres desafíos simultáneos: recuperar las coberturas en niños de 5 y 11 años, reforzar el vínculo entre salud y educación mediante sistemas que permitan identificar esquemas incompletos desde las escuelas, y sostener una cobertura comunitaria del 95% para prevenir la reemergencia de enfermedades altamente transmisibles.
Un calendario robusto, pero con debilidades fuera de la primera infancia
Desde el Ministerio de Salud de Santa Fe reconocen que el punto más sólido continúa siendo la vacunación en menores de dos años, por el seguimiento intenso durante el primer año de vida.
“La vacunación del menor de 2 años es la que está más fortalecida, porque el nene nace y vos ya lo tenés cautivo al nacimiento”, explica en diálogo con AIRE la doctora Andrea Uboldi, médica pediatra e infectóloga y secretaria de Salud de la provincia de Santa Fe.
Ese vínculo fuerte con el sistema de salud se diluye a partir de los 15 a 18 meses, cuando los controles comienzan a espaciarse.
Cobertura Vacunación
En contraste, los refuerzos de los 5 y 11 años exhiben las caídas más pronunciadas, un problema que se potencia por los cambios en la metodología nacional de medición y por el menor contacto de los chicos mayores con el sistema sanitario.
Nominalización y búsqueda activa: seguir a cada niño desde su nacimiento
Uno de los pilares de la estrategia provincial es la nominalización. “Que cada uno de estos chicos desde que nace lo podamos ir siguiendo en un sistema por fecha de nacimiento, nombre y apellido y datos personales es muy bueno porque te permite optimizar recursos y hacer búsqueda activa”, señala Uboldi.
Este sistema permite identificar rápidamente esquemas incompletos y desplegar cuadrillas casa por casa para verificar carnets y completar dosis faltantes. La funcionaria destaca que el desafío se complejiza porque “el calendario cambió tanto que es muy difícil que la docente pueda saber si un niño o niña tiene esquema completo”, incluso dentro de una misma familia.
Las escuelas, otra vez una pieza clave
Uno de los avances más significativos es la articulación con el sistema educativo. Santa Fe trabaja junto a Educación y los dispositivos de Santa Fe Escuela para que los establecimientos puedan detectar automáticamente a los niños con vacunas pendientes.
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La nominalización permite identificar rápidamente esquemas incompletos y desplegar cuadrillas casa por casa para verificar carnets y completar dosis faltantes.
“Estamos trabajando para que ya no haya que llevar el carnet de vacunas a la escuela, sino que la escuela pueda detectar quiénes son los niños o niñas con esquemas incompletos y darnos un retrabajo con el efector cercano”, sostiene Uboldi.
Esto permitiría recuperar agilidad en los refuerzos de 5 y 11 años, históricamente los más difíciles por la menor asistencia a controles y por factores propios de la edad, como autonomía o resistencia.
Por qué las coberturas parecen caer más: un cambio metodológico
Uboldi advierte que parte de la caída aparente en los refuerzos se debe a un cambio en la forma de medir las coberturas. “Antes se vacunaba entre los cinco y los seis, pero se usaba como denominador solo la población de seis años, y eso hacía que las coberturas parecieran casi del 100%”. Desde 2023, Nación usa la vacunación por cohorte —por año de nacimiento—, lo que expone cifras más realistas y habitualmente más bajas.
Tos convulsa: un brote que reaviva preocupaciones
La provincia registra un aumento de casos de tos convulsa: de uno a cuatro en una semana, y un salto similar en Rosario. El fallecimiento reciente de un bebé de un mes, cuya madre no se había vacunado durante el embarazo, encendió nuevas alarmas. Uboldi insiste en que la vacunación en gestantes es clave: “ No hay otro mecanismo que vacunar a la mamá durante el embarazo para lograr que un bebé menor de 3 meses sobreviva la tos convulsa”.
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La funcionaria advierte que parte de la caída aparente en los refuerzos se debe a un cambio en la forma de medir las coberturas.
En el resto de la población, las manifestaciones pueden ser más leves. Sin embargo, el objetivo es identificar rápido los casos, tratarlos y aplicar antibióticos preventivos a contactos para cortar la cadena de transmisión.
La transmisibilidad del sarampión y la tos convulsa obliga a sostener coberturas muy elevadas: “La posibilidad de contagio en tos convulsa es de 12 a 15 contactos; para sarampión, de 15 o 16 contactos a partir de un caso. Necesitás mantener 95% de la población cubierta y sostenida en el tiempo”.
Por eso, no alcanza con alcanzar el 95% un año: se requiere continuidad para evitar brotes.
Revisión de datos y políticas adaptadas a la vida cotidiana
Santa Fe revisará registros para detectar errores de carga y confirmar si niños que figuran como no vacunados lo están en realidad. “Este año queremos cerrar con el número real para planificar las estrategias que permitan sostener altas coberturas y evitar que reaparezcan enfermedades”, explica Uboldi.
La funcionaria agrega que no siempre la falta de vacunación responde a miedo o resistencia: “A veces la gente no puede: no llega, no tiene tiempo, no tiene transporte, trabaja todo el día. Nosotros tenemos que encontrar todos los mecanismos para acompañar a la población a que se vacune”.