Salud mental: cómo reconocer las señales de alarma y cuándo buscar ayuda profesional
Un especialista explicó cuáles son las señales que indican cuándo el malestar requiere atención, el impacto del aislamiento y el rol de los vínculos en la salud mental.
Un especialista analizó en AIRE las dificultades actuales para afrontar el sufrimiento y pedir ayuda.
La salud mental atraviesa todas las etapas de la vida y está estrechamente vinculada con los vínculos, las condiciones sociales y la posibilidad de contar con espacios de encuentro y acompañamiento.
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En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, Lautaro Carrera, licenciado en Psicología y secretario de prensa del Colegio de Profesionales de la Psicología de Santa Fe, habló en Ahora Vengo sábados sobre el deterioro de las respuestas sociales frente al sufrimiento, las dificultades para proyectar el futuro, las señales que indican cuándo es necesario pedir ayuda, el impacto de las redes sociales y el aislamiento en adolescentes, el rol del deporte y la importancia de sostener una vida social, emocional y activa durante la adultez mayor.
Carrera planteó que el principal cambio que observa desde la pandemia no está necesariamente en las personas, sino en las respuestas que la sociedad puede ofrecer frente al sufrimiento. Según explicó, existe una “degradación” de los dispositivos y las instituciones destinadas a acompañar a quienes atraviesan situaciones de malestar.
“Lo que nosotros venimos notando es una degradación de las respuestas que la sociedad tiene para ofrecer a las personas que sufren”, sostuvo. Y agregó: “Las respuestas que se vienen pudiendo dar son cada vez más precarias y por eso los problemas son cada vez más graves”.
Salud mental: cuándo es necesario pedir ayuda
Carrera explicó que no todo malestar constituye por sí mismo una señal de alarma. La posibilidad de registrar una dificultad, resolverla y continuar con la vida cotidiana forma parte de un funcionamiento saludable.
La preocupación aparece cuando determinadas emociones, pensamientos o conductas persisten, no pueden detenerse y la persona tampoco logra comprender qué está ocurriendo.
“Cuando yo no sé lo que me pasa, no lo puedo detener, no lo estoy eligiendo, si tengo una conducta que me parece que está mal o tengo un pensamiento que me parece que está mal, que me hace mal y no lo puedo detener y cuando me preguntan qué te pasa, digo, no sé”, explicó el psicólogo. Para Carrera, ese puede ser un buen momento para consultar con un profesional.
El especialista remarcó que las personas no siempre pueden comprender por sí mismas lo que les sucede. Desde el nacimiento necesitamos de otros para interpretar las emociones y los pensamientos, una necesidad que, según señaló, se mantiene durante toda la vida.
Por eso, insistió en la importancia de no esperar indefinidamente a que el malestar desaparezca por sí solo. “Cuando no pasa es un buen momento para consultar”, afirmó. El objetivo, explicó, es evitar que un sufrimiento se estabilice y termine convirtiéndose en un rasgo de carácter o en parte de la personalidad.
El impacto del contexto y la dificultad para proyectar el futuro
Entre los factores que inciden actualmente en la salud mental, Carrera mencionó la incertidumbre económica, la preocupación por el futuro y, especialmente, la dificultad para proyectarse.
El psicólogo señaló que la inestabilidad afecta de manera particular a niños y adolescentes, quienes cuentan con menos herramientas que los adultos para afrontar aquello que les sucede.
“Si yo no sé cuáles van a ser las condiciones en las que yo voy a vivir dentro de 15, 20 o 30 minutos, es muy improbable que yo tenga la posibilidad de proyectarme hacia adelante”, explicó.
En ese contexto, advirtió que los adultos también atraviesan dificultades para cumplir su función de proteger, guiar y ayudar a los más chicos a comprender lo que sienten.
“Los chicos no tienen las herramientas que podemos llegar a tener los adultos para lidiar con lo que les pasa. Nos necesitan a nosotros”, sostuvo.
Niños y adolescentes: el rol de los adultos
Carrera, que trabaja específicamente con niños y adolescentes y con situaciones de desamparo, remarcó que los adultos cumplen un papel fundamental en el desarrollo emocional de los chicos.
Según explicó, durante la infancia y la adolescencia no siempre es posible identificar y expresar qué está ocurriendo internamente. Por eso, pedirle a un chico que simplemente explique qué le pasa puede no ser suficiente.
“Un chico no lo puede hacer. Entonces, necesita de la mente del adulto para organizar lo que le está pasando a nivel emocional para encontrar una salida”, explicó.
Para el especialista, una de las dificultades actuales es que los propios adultos se sienten desbordados frente a las emociones de los chicos. Esa situación puede profundizar el desamparo cuando no encuentran herramientas para acompañarlos.
Redes sociales: qué pasa con los vínculos entre adolescentes
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el impacto de las redes sociales en los adolescentes. Carrera cuestionó que los vínculos exclusivamente mediados por las plataformas puedan reemplazar los espacios de encuentro presencial que históricamente formaron parte de la adolescencia.
El psicólogo explicó que los adolescentes necesitan encontrarse con otros jóvenes que atraviesan experiencias similares para afrontar los desafíos propios de esa etapa.
“Está siendo muy difícil que los adolescentes se encuentren”, señaló. En ese sentido, mencionó la pérdida de espacios como las plazas, las puertas de las escuelas o los encuentros entre amigos como una dificultad para construir vínculos por fuera del ámbito familiar.
Para Carrera, la adolescencia requiere explorar otros espacios, salir de la casa, conocer la ciudad, establecer amistades y atravesar situaciones que permitan construir herramientas para la vida adulta. Las redes sociales y los videojuegos pueden formar parte de la vida cotidiana, pero no reemplazan esas experiencias.
El deporte como herramienta de salud mental
En ese escenario, el deporte aparece como una de las herramientas que pueden favorecer el desarrollo de niños y adolescentes. Carrera explicó que, especialmente durante la pubertad, los cambios físicos y emocionales pueden generar retraimiento y dificultades para expresar lo que ocurre.
La práctica deportiva puede ofrecer un espacio para salir de ese aislamiento, construir vínculos y desarrollar una imagen propia vinculada con las capacidades.
“Más allá del deporte, la posibilidad que tengo de construirme una imagen de alguien que sabe hacer cosas, que puede hacer cosas, que puede formar parte de un equipo”, explicó.
Por ese motivo, el especialista señaló que en las primeras entrevistas con niños y adolescentes suele preguntar por la escuela, el deporte y las actividades culturales, musicales o artísticas que realizan. Cuando no existe ninguna de esas actividades, consideró que puede ser una señal para prestar atención a las herramientas de las que dispone ese chico para salir de momentos de retraimiento.
Cómo acompañar a una persona adulta que está aislada
Durante la entrevista también se abordó una situación frecuente: personas adultas que atraviesan un profundo malestar pero permanecen aisladas y no piden ayuda.
Carrera señaló que, en esos casos, los amigos y familiares pueden facilitar el contacto con un profesional, incluso cuando la persona todavía no está convencida de iniciar un tratamiento.
“Yo recomiendo que igual se facilite el contacto de un profesional”, sostuvo. También propuso que un allegado pueda realizar un primer acercamiento y transmitirle que alguien especializado considera conveniente una consulta.
Entre las señales de alarma mencionó las situaciones en las que el dolor o la pesadumbre alcanzan tal intensidad que la persona deja de poder cumplir incluso con actividades y compromisos cotidianos.
Cuando el malestar impide sostener aquellas responsabilidades que habitualmente funcionan como un anclaje para continuar con la vida diaria, consideró necesario intervenir y buscar ayuda profesional.
Salud mental en adultos mayores: una vida activa durante todo el ciclo vital
Hacia el final de la entrevista, Carrera puso el foco en los adultos mayores y cuestionó la idea de que el desarrollo mental termina en una determinada etapa de la vida.
Según explicó, las teorías actuales sobre el ciclo vital plantean la posibilidad de continuar aprendiendo y sostener una vida rica e interesante durante todas las etapas.
En ese sentido, destacó la importancia de mantener una vida social, emocional y mental activa: estudiar, salir, conservar amistades, participar de actividades y sostener vínculos.
También mencionó la actividad física, la sociabilidad, los grupos de amigos y la vida amorosa y sexual como factores que forman parte de una vida saludable durante la adultez mayor.
La mirada del especialista atraviesa todas las etapas de la vida con una misma idea: el bienestar mental no depende únicamente de la capacidad individual para afrontar el sufrimiento. Los vínculos, los espacios de encuentro, las actividades y el acompañamiento profesional también cumplen un papel central para poder comprender lo que sucede y encontrar herramientas para seguir adelante.






