¿Qué es y en qué beneficia la modalidad del Ashtanga Yoga?
– Respiración con sonido. Es el corazón de la práctica, se realiza utilizando bandhas –cierres musculares que nos ayudan a cuidar el cuerpo y desarrollar fuerza interior. La atención del practicante sincronizando la respiración con el movimiento lo conduce a un mayor grado de conciencia y bienestar.
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– Asanas y Vinyasas. Las series de posturas están diseñadas para que una postura te prepare física, mental y emocionalmente para la siguiente. Vinyasa significa “ir a través”, armonizando la respiración con los movimientos para entrar, permanecer y salir de las posturas.
– Drishti. Técnicas de focalización de la mirada. Mantenemos nuestra mente estable y saludable cuando fijamos la mirada en un único punto.
El método para aprender Asthanga se llama estilo Mysore –por la ciudad de India donde se perfeccionó. No son clases dirigidas. En lugar de eso, cada estudiante entra a la sala, los profesores caminan cerca haciendo asistencias, indicaciones para las posturas e instrucciones personalizadas. Los practicantes están en etapas diferentes del aprendizaje y no practican al unísono. Este “estar cada uno en la suya” en lugar de separar crea unidad al reconocer que todos empezamos desde un lugar distinto, y ahí es donde nos encontramos.
Las clases estilo Mysore nos hacen aprender la serie y por lo tanto, llevarnos con nosotros esta joya. El Ashtanga Yoga es un método para regalar: una vez que uno lo aprende puede practicarlo en cualquier momento o lugar. En este tipo de clase el instructor da indicaciones individuales, cosa que no puede hacer en una clase guiada.
Estas instrucciones individuales son de gran valor porque atienden a las particularidades específicas, como lesiones, desalineamientos, etc. En las clases se reciben asistencias posturales, indicaciones sobre la respiración, sobre la atención, o la actitud en las posturas, lo que puede mejorar la práctica profundamente.
Beneficios del Ashtanga Yoga
Mejora la flexibilidad, tonifica y fortalece los músculos, corrige la postura, fortalece la columna, alivia el dolor de espalda, mejora condiciones músculo-esqueléticas: rodillas, hombros, cuello, escoliosis, etc.
Mejora el sistema inmune, estimula el sistema endócrino, mejora la digestión, la eliminación de toxinas, la circulación y la respiración, disminuye el colesterol y alienta la pérdida de peso. También alivia el estrés y la tensión muscular, agudiza la concentración y relaja la mente.
El Yoga no es una religión, su práctica reúne a gente con distintas creencias, ya que no exige la adhesión a ningún culto. Se lo puede considerar como una disciplina psicosomática única en su género –fruto de una sabiduría milenaria– y de una eficacia inigualable.
Nota realizada por:
Julieta Peteán.
Instructora Ashtanga Yoga.
Profesora Hatha Yoga.
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