Plan Remediar: "Lo que se hace es un gran recorte", advirtió Sonia Martorano

La exministra de Salud de Santa Fe advirtió sobre el impacto de la reducción de medicamentos que distribuía Nación. Defendió el rol del LIF y alertó por la caída de la vacunación y el aumento de la mortalidad infantil.

Remediar, alertan por el impacto del recorte de medicamentos en los centros de salud

Remediar, alertan por el impacto del recorte de medicamentos en los centros de salud

La exministra de Salud de Santa Fe y diputada provincial, Sonia Martorano, cuestionó la decisión del Gobierno nacional de reemplazar el histórico plan Remediar por un esquema centrado en la salud vascular, que reduce de 128 a seis los medicamentos incluidos en el listado de referencia nacional. “Lo que se hace es un gran recorte”, afirmó en diálogo con Luis Mino en el programa Ahora Vengo.

Martorano advirtió que la modificación afecta una política sanitaria con 24 años de trayectoria, destinada a garantizar medicamentos esenciales en los centros de atención primaria. Según explicó, el programa permitía resolver en los barrios una gran parte de las consultas médicas, con tratamientos para enfermedades agudas y crónicas.

La exfuncionaria sostuvo que la medida profundiza las desigualdades en el acceso a la salud y cuestionó que el Gobierno nacional traslade a las provincias la responsabilidad de sostener la provisión de medicamentos.

En ese contexto, destacó el papel del Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) de Santa Fe, que produce medicamentos y permite mantener la distribución en los centros de salud provinciales. Sin embargo, aclaró que esa capacidad implica que la Provincia deba asumir los costos que antes cubría, en gran medida, el programa nacional.

Plan Remediar: qué medicamentos dejarán de formar parte del listado nacional

La modificación afecta una política sanitaria con 24 años de trayectoria, destinada a garantizar medicamentos esenciales en los centros de atención primaria.

La modificación afecta una política sanitaria con 24 años de trayectoria, destinada a garantizar medicamentos esenciales en los centros de atención primaria.

“Era el botiquín de la atención primaria”, explicó. Según detalló, el programa contemplaba 128 productos que llegaban a los centros de salud de acuerdo con la población y la cantidad de personas atendidas en cada jurisdicción.

Entre los medicamentos incluidos había analgésicos, antibióticos y tratamientos para enfermedades crónicas. La exministra mencionó el paracetamol, el ibuprofeno, la amoxicilina, la metformina, la levotiroxina y el ácido fólico, utilizado durante el embarazo para reducir el riesgo de determinadas malformaciones congénitas.

La modificación afecta una política sanitaria con 24 años de trayectoria, destinada a garantizar medicamentos esenciales en los centros de atención primaria.

La modificación afecta una política sanitaria con 24 años de trayectoria, destinada a garantizar medicamentos esenciales en los centros de atención primaria.

“Estamos hablando de medicamentos no complejos, que llegaban a cada centro de salud para que se pudiera resolver”, señaló.

La modificación nacional reemplazó el listado anterior por uno de seis medicamentos orientados a la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, en el marco de una nueva estrategia sanitaria.

Para Martorano, la justificación oficial no explica la reducción de la cobertura de otros tratamientos que ya formaban parte de la atención primaria. “Los medicamentos para hipertensión, para dislipemias y demás ya los teníamos. Es decir, no es que se agrega nada, lo que se hace es un gran recorte”, sostuvo.

“La realidad es que el 85% de la patología se atiende en atención primaria, en el barrio, en el lugar de cercanía”, afirmó.

La atención primaria, en el centro de la discusión

Uno de los principales cuestionamientos de Martorano se relaciona con el papel de los centros de salud barriales. Según explicó, estos espacios permiten atender problemas frecuentes y controlar enfermedades crónicas sin necesidad de derivar a los pacientes a hospitales de mayor complejidad.

“La realidad es que el 85% de la patología se atiende en atención primaria, en el barrio, en el lugar de cercanía”, afirmó.

En ese nivel de atención, sostuvo, contar con medicamentos disponibles permite que una persona reciba el tratamiento indicado al momento de la consulta, sin tener que afrontar el costo de comprarlo por su cuenta.

La exministra remarcó que no se trata de medicamentos de alto costo, sino de tratamientos habituales para problemas de salud frecuentes y para el control de enfermedades crónicas.

“Lo importante es que esa persona que va a la consulta se lleve en el bolsillo algo tan fácil como una amoxicilina, la metformina o la levotiroxina”, expresó.

Martorano advirtió, además, que la situación económica incrementó la demanda sobre el sistema público de salud. Según los datos que mencionó durante la entrevista, las consultas aumentaron un 30% por la llegada de personas que tienen obra social u otra cobertura, pero no pueden afrontar los coseguros o el porcentaje de los medicamentos que deben pagar.

En ese escenario, consideró que reducir la asistencia nacional agrega presión sobre una estructura sanitaria que ya debe responder a una mayor demanda.

El LIF de Santa Fe y la soberanía sanitaria

Martorano destacó la capacidad del Laboratorio Industrial Farmacéutico de Santa Fe para producir medicamentos y contribuir a sostener la provisión en los centros de salud.

La capacidad de producción del LIF no elimina el impacto presupuestario de los cambios nacionales.

La capacidad de producción del LIF no elimina el impacto presupuestario de los cambios nacionales.

“Es un ejemplo de política de Estado, de que cuando algo está bien se continúa, se promueve, se robustece y, por sobre todas las cosas, de algo que a mí me gusta hablar mucho, que es soberanía sanitaria”, afirmó.

La producción pública, explicó, permite contar con medicamentos propios y reducir la dependencia de otros proveedores. Sin embargo, advirtió que la capacidad del laboratorio no elimina el impacto presupuestario de los cambios nacionales.

“Lo que está haciendo el Gobierno nacional es decir: cada provincia, cada municipio que se arregle. Nosotros nos desentendemos de la salud, de la educación, del transporte”, expresó.

“Lo que tiene que poner la Provincia en esto es algo que no vas a poder cubrir por otro lado”, señaló.

Para Martorano, garantizar la provisión de medicamentos en el primer nivel de atención es una responsabilidad nacional. Por eso, cuestionó que el Gobierno federal traslade esa obligación a provincias y municipios.

“Lo que está haciendo el Gobierno nacional es decir: cada provincia, cada municipio que se arregle. Nosotros nos desentendemos de la salud, de la educación, del transporte”, expresó.

Martorano cuestionó el rol del Consejo Federal de Salud

La exministra también puso en duda el funcionamiento actual del Consejo Federal de Salud (Cofesa), el espacio de coordinación entre las autoridades sanitarias de la Nación y las provincias.

“La salud es un derecho que hay que garantizarlo, pero que además está garantizado por nuestra Constitución”, remarcó.

Martorano consideró que el organismo debería funcionar como una instancia de debate para definir políticas sanitarias con una perspectiva federal.

En su análisis, cuestionó una orientación que, según afirmó, deja cada vez más decisiones en manos del mercado y condiciona el acceso a los tratamientos a la capacidad de pago de cada persona.

“La salud es un derecho que hay que garantizarlo, pero que además está garantizado por nuestra Constitución”, remarcó.

También advirtió que la reducción de la asistencia nacional puede profundizar las diferencias entre provincias y municipios, según los recursos que cada jurisdicción tenga disponibles para financiar sus políticas sanitarias.

En ese marco, señaló que la tasa de mortalidad infantil, que históricamente mostraba una tendencia descendente, volvió a aumentar. Según los datos que mencionó, el indicador se ubicó en 8,5 por cada 1.000 nacidos vivos. La exfuncionaria también afirmó que el porcentaje de vacunación al ingreso escolar se encuentra en el 50% y sostuvo que esos niveles reflejan un deterioro de la cobertura sanitaria.

Consultada sobre la situación de la vacunación y a la evolución de indicadores sanitarios de la Argentina, Martorano relacionó las dificultades actuales con la falta de campañas nacionales y de políticas públicas sostenidas para promover la inmunización.

“Hay un discurso anticiencia, hay un discurso antivacunas, pero, por sobre todas las cosas, no están sueltos esos discursos”, sostuvo.

En ese marco, señaló que la tasa de mortalidad infantil, que históricamente mostraba una tendencia descendente, volvió a aumentar. Según los datos que mencionó, el indicador se ubicó en 8,5 por cada 1.000 nacidos vivos. La exfuncionaria también afirmó que el porcentaje de vacunación al ingreso escolar se encuentra en el 50% y sostuvo que esos niveles reflejan un deterioro de la cobertura sanitaria.

Para la exministra, la reducción de la asistencia nacional en medicamentos, las dificultades en las campañas de vacunación y las desigualdades entre jurisdicciones forman parte de un escenario que puede profundizar las brechas en el acceso a la salud. “Estas inequidades son malas para el país”, concluyó.

“Son cada vez más cosas que tienen que asumir las provincias, los municipios y eso va generando una Argentina fragmentada”, afirmó.

Para la exministra, la reducción de la asistencia nacional en medicamentos, las dificultades en las campañas de vacunación y las desigualdades entre jurisdicciones forman parte de un escenario que puede profundizar las brechas en el acceso a la salud. “Estas inequidades son malas para el país”, concluyó.

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