Maternidad, trabajo y mitos: por qué la lactancia humana necesita más acompañamiento y menos barreras
En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una especialista advierte que amamantar no puede depender solo de las madres: las licencias, el trabajo y las políticas públicas también son determinantes.
La lactancia materna aporta un volumen crucial de inmunoglobulinas y defensas que fortalecen el sistema inmunológico del recién nacido.
Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, un periodo donde la información y la concientización sobre esta práctica cobran un protagonismo central en los medios y en la comunidad. Sin embargo, para los profesionales especializados, la promoción de la leche humana es una labor constante de todos los días del año.
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Esta fecha busca visibilizar y defender derechos fundamentales, como disponer de licencias por maternidad extendidas —de un mínimo de 18 semanas e idealmente superiores a los seis meses— y garantizar espacios adecuados para amamantar o extraerse leche en los lugares de trabajo. Para profundizar sobre la realidad actual, los avances y los desafíos en el ámbito local y nacional, dialogamos con la pediatra Marianela Rey, integrante del Comité de Lactancia de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) Filial Santa Fe.
Un alimento vital con múltiples beneficios
La lactancia materna trasciende lo estrictamente nutricional. Aporta un volumen crucial de inmunoglobulinas y defensas que fortalecen el sistema inmunológico del recién nacido , posee propiedades antiinflamatorias , mejora el perfil de la microbiota intestinal y favorece el desarrollo neuronal.
"La lactancia humana es, como siempre decimos, el principal alimento para la cría humana. Pero más allá de eso, no es solo alimento ni defensa, sino que también es apego hacia esa mamá, permitiendo que el bebé se desarrolle en su máximo potencial", señala Rey.
La presión del marketing y la falta de sostén legal
La especialista destacó la preocupación expresada por organismos internacionales como la OMS y la OPS ante las campañas de marketing de las leches de fórmula, que terminan desestimulando la práctica natural. Sobre esto, sostuvo que amamantar no debe verse como una responsabilidad aislada de la mujer o de la familia, sino como un tema de salud pública que requiere la intervención de los Estados y las leyes.
"En Argentina, la mayoría de los bebés se van de las maternidades con lactancia humana, pero después esas tasas bajan mucho porque básicamente las leyes no acompañan a las mamás y a las familias que desean sostenerla", explicó la especialista.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y, a partir de allí, comenzar con la alimentación complementaria manteniendo la lactancia hasta los 2 años o más, siempre según la decisión de cada familia.
El retorno al trabajo: el obstáculo principal
Al consultar sobre los factores concretos que dificultan sostener la lactancia, Rey señala al retorno al empleo remunerado como el problema más frecuente.
- Licencias cortas: La mayoría de las leyes en Argentina obligan a las mujeres a volver a trabajar a los 3 meses del nacimiento , mientras que las licencias por paternidad son prácticamente inexistentes.
- Falta de espacios y tiempos de extracción: La continuidad del amamantamiento requiere momentos de extracción en la jornada laboral que duran entre 30 y 45 minutos. Sin embargo, la gran mayoría de los lugares de trabajo no cuentan con las instalaciones adecuadas ni con el apoyo de empleadores o compañeros.
Respecto a la conservación de la leche extraída, la especialista derriba un mito recurrente : aunque al refrigerar o congelar la leche puedan perderse levemente ciertos nutrientes, la diferencia sigue siendo abismal frente a una fórmula comercial.
"Entre no darle leche humana extraída y dársela, es mucho mayor el beneficio de extraerse y dársela al bebé. Si la leche se mantiene refrigerada en el freezer durante un tiempo determinado y después se descongela de forma adecuada, la mayoría de los nutrientes se mantienen y siempre va a ser preferible usar esa leche a indicar una fórmula de inicio", explicó.
Mitos sobre la producción y la importancia de la técnica
Frente a la habitual idea de "no tengo más leche", la pediatra es contundente: la incapacidad fisiológica o la falta de producción real (hipogalactia) es un fenómeno sumamente raro.
"Todas las mujeres podemos amamantar. La mayoría de las veces las dificultades están relacionadas a la técnica de lactancia, es decir, al acople y al agarre del bebé al pecho".
Aunque el recién nacido nace con un reflejo de succión muy potente , amamantar es un proceso de aprendizaje y adaptación mutua. Con el acompañamiento adecuado y pequeñas correcciones en la postura, los problemas suelen resolverse rápidamente.
El panorama en Santa Fe y las redes de apoyo
En el ámbito local, la profesional destaca un cambio positivo: cada vez más familias eligen dar el pecho y crece la cantidad de profesionales capacitados en la materia. Además, resaltó la labor de la Dirección Provincial de Niñez y la implementación de "Hospitales y Centros de Salud Amigos de la Lactancia" , instituciones que cumplen requerimientos específicos para apoyar la maternidad.
Sin embargo, ante la falta de tiempo o formación que aún puede darse en algunos consultorios, Rey remarca la importancia de que los profesionales sepan derivar a las familias a tiempo con equipos especializados.
"Nosotros como pediatras que acompañamos estos procesos, siempre preguntamos primero si la familia tiene el deseo de amamantar, y desde ahí empezamos nuestro acompañamiento. Hay familias donde todo fluye, pero la mayoría va a requerir de nuestros consejos, de nuestro tiempo y de controlar las técnicas".
Para aquellas familias que necesiten orientación, guía o contención durante todo el año, el Comité de Lactancia de la SAP Filial Santa Fe ofrece asesoramiento continuo a través de su cuenta de Instagram: @lactar.criar.








