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Salud Hospital | Santa Fe | Coronavirus

La última barrera al extremo: las guardias de Santa Fe ya trabajan como terapias de paso

En la guardia del hospital Cullen, el shock room ya trabaja en ocasiones como un área intensiva para retener a los pacientes que no tienen espacio en las salas de cuidados críticos. En el Iturraspe, llegaron a tener 24 horas a pacientes esperando por un lugar en terapia.

La segunda ola del coronavirus avanza en las pequeñas y grandes ciudades santafesinas sin excepciones. El sistema sanitario de la provincia se divide en dos polos con centros sanitarios en las dos ciudades más grandes. Mientras Rosario recibe a la gran mayoría de los pacientes de los departamentos del sur, la capital atiende a los pacientes del norte. Hoy, llegar al Hospital José María Cullen o al nuevo Iturraspe de la ciudad de Santa Fe, es arribar a la última instancia de atención. En esos efectores, las terapias funcionan al límite, a “cama caliente”. Y sus guardias ya funcionan como back ups de las terapias intensivas.

"Es como el río cuando está bajo y comienza a crecer. Primero se desborda en los campos hasta llegar a la ciudad”. Esa fue la metáfora que utilizó Francisco Sánchez Guerra, jefe de la guardia del Iturraspe, para explicar cómo está hoy la red sanitaria provincial. Los hospitales de las cabeceras departamentales como Reconquista, Rafaela, San Justo, Coronda ya no tienen lugar y aunque intentan aguantar a los pacientes, cada vez son más las derivaciones.

Cuando los pacientes llegan a Santa Fe, a los dos efectores más importantes del centro norte, ya no hay otro lugar hacia el que puedan ir. Por eso están en constante reorganización. Pero ese reordenamiento tiene límites. El de los recursos materiales es más fácil de correr: se compran más respiradores, se agregan más camas y hasta se montan hospitales modulares. Pero los recursos humanos y el tiempo son barreras inamovibles.

Cullen - guardia nueva

“Nosotros somos la última barrera”, sostuvo el jefe de la División Guardias y Urgencias del Hospital Cullen, Gabriel Martínez Dorr en diálogo con Aire Digital. En la guardia de este hospital se atendieron el mes pasado 7.000 pacientes, unos 4.000 más que el mismo mes del año pasado y 3.000 más que en marzo del 2021. Las patologías son variadas: heridos en peleas, baleados, accidentados, personas con patologías covid y no covid. Durante el mes pasado más de 1.300 personas llegaron a las puertas del hospital por coronavirus. El 90% puede irse a su casa con alguna medicación y control, pero el 10% debe quedarse en el hospital y la mitad de ellos necesitan ser atendidos en terapia intensiva, que tiene más del 90% de camas ocupadas.

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En la guardia del Cullen ya transformaron parte del shock room en una terapia de back up con camas respiradas donde “mantienen” a los pacientes. Mientras el director del área hablaba con Aire Digital, había tres camas ocupadas este jueves 6 de mayo y solo quedaban libres cinco en esta sala de la guardia que tiene en total cuatro plazas covid y cuatro no covid. Martínez Dorr destacó que, a pesar de que están en el shock room, los pacientes son atendidos con toda la tecnología adecuada. “Estamos preparados, pero muy cansados. Tengo mucha gente joven por suerte, que están vacunados y entrenados; pero son seres humanos”, sinceró.

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El hospital Iturraspe Nuevo tiene dos shockrooms con dos camas cada uno. Uno se destina a niños y otro a adultos. Cuando hay una persona atendida con cuadro de covid, la sala de adultos queda complemente bloqueado por lo que se utiliza el área pediátrica.

El hospital Iturraspe Nuevo tiene dos shockrooms con dos camas cada uno. Uno se destina a niños y otro a adultos. Cuando hay una persona atendida con cuadro de covid, la sala de adultos queda complemente bloqueado por lo que se utiliza el área pediátrica.

En el Iturraspe, la situación no es muy diferente. El hospital atiende a pacientes adultos y pediátricos, por lo que su guardia está dividida en dos. El año pasado no tuvieron ningún paciente con patologías respiratorias. El pasado lunes 3 de mayo durante la mañana recibieron 13, según comentó el jefe de la guardia Sánchez Guerra. Actualmente reciben un promedio de 300 pacientes por día: 200 adultos y 100 niños. El 30% de ellos es por emergencias de covid.

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“El hospital de emergencias por excelencia es y sigue siendo el Cullen, pero hoy estamos trabajando a los pacientes de covid por igual”, indicó el médico del Iturraspe. En su área todas las personas que llegan graves y con diagnóstico de coronavirus tienen prioridad de atención para que no queden esperando en las salas comunes. “Suele desagradar a la población que tiene que esperar, pero hay que separarlos para evitar contagios”, aclaró el médico.

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La terapia intensiva del Iturraspe también está trabajando “a cama caliente” como el Cullen y todos los hospitales de la provincia. “En la guardia los podemos mantener con vida o mejorar su estado, pero el paciente que requiere terapia no solo necesita respirador, sino determinados antibióticos, pronación, kinesiología”, explicó Sánchez Guerra. “En la guardia nuestro trabajo no es ese, es más activo”, aclaró. Es común que los pacientes permanezcan algunas horas en la guardia con asistencia de terapia intermedia, sobre todo en situaciones de emergencia. Pero durante los últimos meses la estadía se volvió más prolongada y llegaron a retener a pacientes durante 24 horas.

“Un paciente arriba de una ambulancia tiene peor atención que en la guardia”. Eso es en lo que piensa el jefe de la guardia del Iturraspe a cada hora, cuando los pacientes no paran de llegar. “Nos preocupa cuando nos quedamos sin camas, pero en el piso no los vamos a atender, por eso estamos todo el día viendo cómo descomprimir”, aclaró. De todas formas reconoció que “no siempre dan los tiempos”.

Pacientes que llegan a la última barrera

El sistema sanitario del centro norte de la provincia funciona como una red. A esto lo sostienen tanto las autoridades sanitarias como los médicos al frente de los hospitales. El problema ahora es que esa red ya está tensa. En los hospitales de mayores complejidades de los departamentos del norte ya no hay espacio para atender a los pacientes graves, por lo que en muchas ocasiones son derivados a través del Servicio de Emergencias 107 a la ciudad capital.

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Los jefes de las guardias de Santa Fe sostienen que la expansión del sistema sanitario está llegando al límite.

Los jefes de las guardias de Santa Fe sostienen que la expansión del sistema sanitario está llegando al límite.

Cuando los pacientes vienen con diagnósticos claros no es necesario que pasen por las guardias. Sin embargo, ocurre que hay personas con cuadros graves que llegan de localidades sin soporte sanitario, en estados de emergencia. “A ese lo recibimos en la guardia”, advierte Sánchez Guerra.

Para ganar tiempo y conocer el diagnóstico de los pacientes, en el hospital Cullen comenzaron a trabajar con “telemedicina” para contactarse con los hospitales del interior y saber cuándo es totalmente necesario derivar pacientes hacia la ciudad de Santa Fe. Además, sumaron un médico que tiene a disposición dos ambulancias para trasladar a los pacientes. “Hay muchos hospitales que trabajan y aguantan, pero si los internados se descompensan vienen para acá porque nosotros somos la última barrera”, aclaró.

Menos margen de expansión

La expansión que hace meses se veía inminente, ahora se queda sin espacio. Es cada vez menos la capacidad de recursos y personal que tiene el sistema de salud santafesino. El hospital modular del Cullen es una estrategia que permitirá retirar pacientes no covid de las salas generales del edificio y utilizar esas camas para pacientes leves y moderados que necesiten tratamientos menos complejos. Sin embargo, los médicos a cargo de las guardias destacan que de nada sirven las camas “si no tenés recurso humano para atenderlas”.

Al ascenso de contagios y de personas que necesitan internación, se suma la prolongada permanencia de los pacientes en la terapia intensiva. Tanto Martínez Dorr como Sánchez Guerra señalaron que las personas internadas en esta segunda ola son más jóvenes y permanecen más tiempo internados.

Mientras los jefes de las guardias de la ciudad capital piensan cómo hacer para descomprimir sus unidades y trabajan en conjunto con las terapias intensivas porque el aumento de pacientes respiratorios por covid es "mantenido”, también temen por lo que pueda venir. Piensan en el tiempo que resta para que llegue o deriven otro paciente grave o para que ingresen heridos de peleas o accidentados. “Ahora viene el clásico y yo pienso en las personas que tengo en shock room, en que las tengo que sacar por las dudas lleguen más heridos”, indicó Martínez Dorr, quien sostiene que hoy combinación entre la gente que viene de afuera, las patologías covid y no covid, y los traumas es “letal”.

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