El monóxido de carbono ya provocó más de 600 intoxicaciones este año: cuáles son los síntomas y cómo prevenirlas
La médica clínica Nahual Boffelli, especialista de Prevención Salud, la prepaga de Sancor Seguros, explicó en diálogo con AIRE que la mayoría de estos episodios pueden evitarse con medidas simples.
El control periódico de los artefactos, la ventilación de los ambientes y la consulta médica ante cualquier sospecha siguen siendo las herramientas más eficaces para evitar una intoxicación que, en la gran mayoría de los casos, es completamente prevenible.
Con la llegada de las bajas temperaturas, aumenta el uso de estufas, calefactores y otros artefactos para calefaccionar los hogares. Pero también crece un riesgo silencioso: la intoxicación por monóxido de carbono. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, durante el primer semestre de 2026 ya se notificaron 608 casos, una cifra que supera lo esperado para esta época del año y que vuelve a poner el foco en la importancia de la prevención.
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La médica clínica Nahual Boffelli, especialista de Prevención Salud, la prepaga de Sancor Seguros, explicó en diálogo con AIRE que la mayoría de estos episodios pueden evitarse con medidas simples, como el mantenimiento anual de los artefactos y una correcta ventilación de los ambientes.
Un gas imposible de detectar sin prevención
Una de las principales dificultades del monóxido de carbono es que no presenta señales que permitan advertir su presencia.
"No tiene olor, no tiene color y tampoco tiene sabor. No vamos a notar nada extraño en el ambiente", explicó Boffelli. Esa característica hace que muchas personas permanezcan expuestas durante varias horas sin advertir el peligro.
Los primeros síntomas suelen ser inespecíficos y pueden confundirse con otras enfermedades frecuentes durante el invierno.
Entre los más habituales aparecen:
- Dolor de cabeza.
- Sensación de pesadez.
- Náuseas.
- Mareos.
- Cansancio o debilidad.
Una señal que puede ayudar a sospechar una intoxicación es que varias personas del mismo hogar presenten síntomas similares y que estos desaparezcan al salir de la vivienda.
Qué hacer ante una sospecha
Frente a una posible intoxicación, la médica fue contundente: la prioridad es abandonar el ambiente contaminado o ventilarlo inmediatamente y buscar atención médica.
"La consulta es importante porque los síntomas son muy parecidos a los de otras enfermedades y es necesario confirmar si realmente se trata de una intoxicación por monóxido de carbono", indicó.
En los casos más graves, el tratamiento consiste en administrar oxígeno para desplazar el monóxido de la sangre. Cuando la intoxicación es severa y existe compromiso neurológico importante, puede ser necesaria una cámara hiperbárica para acelerar la recuperación.
Los daños que puede dejar una intoxicación
La especialista explicó que el monóxido de carbono desplaza al oxígeno en la sangre, impidiendo que llegue correctamente a los órganos.
Cuando la intoxicación es moderada o grave, las consecuencias pueden prolongarse incluso después de superar el episodio.
Los órganos que suelen verse más afectados son el cerebro y el corazón. Algunas personas pueden presentar durante semanas alteraciones neurológicas como pérdida de memoria, confusión o dificultades cognitivas, además de complicaciones cardíacas.
Los errores más comunes al calefaccionar la casa
Boffelli remarcó que muchas intoxicaciones ocurren por prácticas que todavía son habituales en los hogares.
Entre las principales recomendaciones destacó:
- Realizar todos los años el control de estufas, calefones y calefactores con un gasista matriculado.
- Mantener una ventilación permanente de los ambientes, aunque haga frío.
- No tapar las rejillas de ventilación.
- Evitar utilizar el horno o las hornallas para calefaccionar la vivienda.
- Utilizar únicamente artefactos en buen estado y correctamente instalados.
Los mitos que hay que desterrar
Durante la entrevista, la médica también desmintió algunas creencias populares que suelen repetirse cuando ocurre una intoxicación.
Ni un baño de agua fría, ni tomar café, leche o cualquier otra bebida ayudan a eliminar el monóxido del organismo.
"La única medida efectiva es retirarse del ambiente, ventilar y consultar rápidamente al sistema de salud", afirmó.
Un riesgo que puede prevenirse
Para la especialista, el mensaje principal es no minimizar los síntomas ni confiar en que el problema se resolverá solo.
El control periódico de los artefactos, la ventilación de los ambientes y la consulta médica ante cualquier sospecha siguen siendo las herramientas más eficaces para evitar una intoxicación que, en la gran mayoría de los casos, es completamente prevenible.




