A dos años del comienzo del aislamiento obligatorio en Argentina, el director del Hospital José María Cullen, Juan Pablo Poletti, revivió en AIRE los momentos que más lo marcaron en estos dos años. Se refirió al momento más crítico de la pandemia, los mayores miedos y la reorganización del efector de salud para contener los contagios y las internaciones. El médico indicó que pudo reconocer el miedo en él y todo el personal del hospital. "Parecía que uno se iba a la muerte", dijo en referencia a lo que sentía cada día cuando iba a trabajar.
"Cuando me recibí no me imaginaba ser director del hospital, mucho menos tener que estar al frente durante una pandemia", comenzó a reflexionar Poletti en una entrevista con Luis Mino para el programa Ahora Vengo. Para el director del Cullen, lo esencial para contrarrestar el coronavirus en Santa Fe fue el trabajo en red de todos los efectores de salud. "Solo un hospital no podría haber hecho nada", aclaró.
Otras de las cuestiones que destacó fue el aislamiento, que permitió retrasar los contagios hasta agosto y brindarles más de cuatro meses de preparación. "En una de las reuniones organizativas del hospital nos dimos cuenta de que ni timbre teníamos en las habitaciones y los pacientes con covid iban a estar encerrados e incomunicados", contó Poletti y recordó que ese mismo domingo compraron los elementos en una casa de electricidad y colocaron 11 metros de cableado para instalar los dispositivos.
El desafío en la primera ola de la pandemia y el miedo
En la primera ola de la pandemia del covid-19 en Santa Fe, el principal desafío fue armar "dos hospitales en uno", describió el director del Cullen. Mientras, aclaró, había que seguir atendiendo otras urgencias pero que eran menos por la poca circulación. "Había gente que insultaba el encierro, pero eso permitió retrasar el covid y adaptar el hospital", remarcó.
"Lo que se vivía en ese momento era mucho temor, eso fue lo que me llevó a escribir la carta para el personal de salud", contó Poletti. "Te necesito", fue un emotivo mensaje del director Poletti para todos los trabajadores de la salud de Santa Fe, para alentarlos a trabajar en equipo y hacer frente al covid. "La primera semana después de que anunciaran los primeros casos hubo mucho ausentismo", recordó. "Los familiares no los dejaban ir a trabajar, ellos no querían tomar guardias", dijo. "Había miedo en mí, en los directivos, en los trabajadores. Lloré mucho, lloró mi familia, mis hijos la pasaron mal", aseguró.
El médico rememoró el día que se internó la primera paciente con covid y contó que no había nadie que se quisiera hacer cargo de la guardia de las 22. En ese momento, junto al vicedirector del hospital, decidieron visitar el hospital, hacerse presentes para que su equipo los viera.
Durante esta etapa le brindaron capacitación a más de 1.500 trabajadores sobre todas las cuestiones relacionadas con la pandemia. "Lo que menos queríamos era que ellos se enfermaran", dijo. Contó que él no se enfermó pero que se cuidó demasiado. "Parecía que uno iba a la muerte, parecía que no iba a poder pasar sin contagiarse", aseguró. A esto, le sumó preocupación por su sobrepeso y hipertensión; que aumentaban el miedo a contagiarse y no poder sobrevivir.
La segunda ola con el hospital repleto
En la segunda ola, el desafío fue armar las camas críticas para atender a una mayor cantidad de pacientes críticos. "El covid dejó de afectar tanto a las personas de la tercera edad y comenzó a atacar a los pacientes más jóvenes que la pasaban mal", relató. Allí fue cuando debieron abrir el hospital de campaña y sumar ocho camas en el Cemafe.
"Ese fue el momento más crítico de la pandemia, en mayo y junio de 2021", sostuvo. Sin embargo, destacó que gracias al trabajo sanitario nunca se vio el panorama de Italia o España. "Solamente hubo guardias que no daban abasto, pero se pudo solucionar rápidamente", aclaró.
El trabajo del personal del Cullen
El director del Cullen agradeció a los trabajadores de su hospital el esfuerzo durante la pandemia y lo extendió a todo el personal de salud de la provincia. "Quiero agradecer también a los gremios, nunca hubo un no y le pedíamos rearmar salas en dos horas", agregó. "Uno mira para atrás y siente orgullo de lo que tiene y lo que pusieron", reflexionó.
También destacó la importancia del apoyo de los familiares de los trabajadores. "Ellos soportaron seguirnos, el encierro, angustias, miedo y desesperanza", aseguró.
En el hospital Cullen ningún trabajador falleció, pero sí hubo muertes de familiares cercanos. "A veces internábamos en terapia a los familiares del mismo trabajador del área;hubo momentos que uno no desearía, en una época en que todo el hospital estaba afectado por el covid", indicaron.
El mismo doctor Poletti tuvo que ver internado a su hermano. "En una zona del hospital tenemos una pizarra donde anotamos los pacientes que posiblemente deben pasar a sala de terapia o a sala clínica, que analizamos uno por uno de acuerdo a sus estados y los espacios", comentó Poletti y contó que un día encontró allí el nombre de su hermano. "Me alerté y me preocupé mucho", aseguró.
Luego de la internación, su hermano logró recuperarse y sobrevivir al covid. En una reunión con sus hermanos, Poletti decidió preguntarle qué pensaba de la atención en el hospital. Entre lágrimas, el director del Cullen recordó que lo que más le llamó la atención a su hermano y más valora es que a las 3 de la madrugada había siempre un trabajador que se acercaba para ver cómo estaba y lo tapaba.
Por último, Poletti contó que habló con la ministra de Salud, Sonia Martorano, sobre un posible aumento de contagios a finales de abril y principios de mayo. Sin embargo, destacó que por la vacunación, sería una ola similar a la de fin de año con muchos casos pero pocas internaciones.
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