Luego del debate por el uso o no de barbijo en la población en general para combatir el coronavirus, el Ministerio de Salud de la Nación recomendó finalmente el barbijo de fabricación casera para disminuir su transmisión. Incluso hasta publicó un instructivo para su uso y elaboración; al tiempo que desalentaron la compra de barbijos quirúrgicos de uso médico, ya que son un insumo crítico y limitado. En el marco de esto, dos equipos independientes de científicos del Conicet, integrantes del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma) y del Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales (Ipatec) elaboraron un informe técnico respecto al uso de máscaras faciales o barbijos caseros para utilizar durante la emergencia sanitaria.
Los investigadores concluyen que "las últimas evidencias demuestran que su uso es un complemento eficaz que se suma a las otras medidas tomadas por el gobierno para retrasar la propagación del virus, como el distanciamiento social y el lavado de manos frecuente". Pero destacan que el uso inapropiado de estas máscaras, la utilización de materiales deficientes, y la falta de conocimiento sobre cómo usarlos podría incluso incrementar el riesgo de contagio.
A fin de sugerir materiales que hayan demostrado efectividad para retener las gotas respiratorias que se expulsan al toser o estornudar, y que son las que transmiten el coronavirus, retoman un estudio sobre el empleo de máscaras caseras durante la pandemia de influenza realizado en 2013 por Anna Davies y Katy-Anne Thompson, investigadoras de la Universidad de Cambridge. El mismo indica que aquellas elaboradas a partir de remeras de algodón, lino, funda de almohada, bufanda, seda o repasador, lograron retener más del 49% de las partículas de entre un micrón y 0.02 micrones. Estos valores, aclaran, son para materiales sin uso previo, ya que el desgaste puede reducir su eficacia. Sin embargo, las máscaras quirúrgicas fueron tres veces más efectivas en este experimento.
Además, considerando que la comodidad de los usuarios con los barbijos es un aspecto que puede influenciar su potencial de uso ya que de lo contrario puede ser contraproducente haciendo que la gente se toque con mayor frecuencia la cara, compararon la capacidad respiratoria y adaptabilidad a la cara de los materiales con respecto a la que tiene un barbijo quirúrgico.
La tela de funda de almohada y la remera 100% algodón mostraron ser el material más adecuado para realizar una máscara casera. En particular, la tela de remera de algodón tiene la ventaja de una mejor adaptación a la forma de la cara (i.e., mejor ajuste), el cual es un parámetro importante que influye en la eficiencia del barbijo. Aunque los tres materiales en los que se probó el uso de doble capa, sólo se observó una mejora significativa en la tela de repasador. Indican además que en lo posible el método de sujeción de la máscara debería ser mediante material elástico, para una mayor facilidad de colocación.
Aclaran también que debe evitarse el uso de máscaras de tela durante tiempos prolongados, para evitar que se humedezca considerablemente la tela ya que de esta manera puede verse reducida su efectividad. El tiempo de utilización se estima entre 90 minutos y dos horas.
Y por último recuerdan que las máscaras de tela deben ser lavadas y secadas después de cada uso y advierten que después de cada proceso de higiene el barbijo de tela pierde eficiencia de filtrado.
Para quiénes está recomendado el barbijo casero
El Ministerio de Salud recomienda el uso de estos tapabocas artesanales a las personas que viven en zonas con transmisión local o comunitaria de coronavirus y que concurran a lugares públicos donde otras medidas de distanciamiento social sean difíciles de mantener, como supermercados, farmacias, bancos, transporte público, etc.
La recomendación que se conoció esta semana radica que que hay personas que pueden estar incubando la enfermedad y no tener síntomas y, entonces, los barbijos caseros y máscaras puedan tener un papel en la minimización de la transmisión, en el sentido de proteger a los demás. Aunque advierten que esta medida es alternativa y no reemplaza todas las demás medidas relevantes como el aislamiento social preventivo y obligatorio, el lavado de manos, el toser y estornudar cubriéndose la boca con el pliegue del codo, airear los ambientes y limpiar las superficies.
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